23 diciembre 2013

La Lotería rara y la Adoración al Dinero

IMÁGENES: Diario Palentino y El País
H
a sido la primera Lotería de Navidad rara. Y la primera Lotería de Navidad de repago. Montoro. Porque la jugada comenzó con el Niño de 2013, ¿o nadie se acuerda?
Fulanito es un currito de clase media-baja y le obligan a pagar con el mismo décimo una segunda vez. Se pasó unos meses en paro y luego encontró dos trabajillos durante el resto del año, por aquello de dar de comer a su churumbel... Y como el Estado Patrio Borracho consideró que había tenido muchos pagadores, le crujió en la Declaración de Hacienda. Y como le ha tocado un quinto premio, se ha visto obligado a deshacerse de casi un 20 % de sus 6.000 € para que el Estado Patrio Borracho pague a los bancos la deuda. Lo de tapar agujeros no es cosa exclusiva de él. Si hubiera sido ricachón, se la refanfinflaba. Montoro.
La provincia de Palencia, con una tasa de paro superior al 20 %, es la quinta que más se ha gastado en Lotería de Navidad por habitante, con Soria a la cabeza. Ahí queda el dato. Montoro se ríe.
Y ni duda cabe que la bajada de ventas en general entra dentro de la lógica.
Como tampoco se puede dudar de que, en estas fechas calificadas como entrañables, entre la Adoración al Niño, la Adoración al Juguete y la Adoración al Dinero, ésta última es la más espectacular.
Es el ritual en el que la gente lo da todo. No hay más que ver lo que ocurre cuando, en el preludio del sorteo, se introducen las bolas de los premios grandes. El nivel de excitación del pueblo se sale del Teatro Real. Y cuando esas bolas vuelven a salir, se desata un nivel de euforia tremendo.
Los tiempos cambian y la décima parte de un primer tiempo da para comprar un piso, amueblarlo y poco más... Eso, si no ha tocado repartir. Y cuanto más lejos damos el salto en el tiempo, más cundían las pesetas. Una pedrea da una "alegriílla", más si cubre lo gastado. Y un gran premio, pasada la euforia del momento, no da para retirarse, aunque es verdad que, como dice el chiste, "yo también prefiero llorar en un Ferrari".
Los dueños de la Administración han salido a celebrar la serie del primer premio que han vendido en ventanilla.  Y es que, como más de uno me ha dicho más de una vez: "¡Cómo mola hacer feliz a la gente!". Es, quizás, el único renglón más humano que tenga más o menos con lo que se espera de nosotros en Navidad. Lo demás, Montoro. Na, na, na, na, na, na, na, na. Lo dicho: es raro.

20 diciembre 2013

Capel

El detalle con el que realiza sus cuadros contrasta con su enorme sencillez como persona. En mi casa siempre se ha hablado de él, porque nos gusta. También ayuda a mantener ese vínculo de admiración y cercanía saber que el pueblo de mi familia fue el que el artista y su familia eligieron como segunda residencia.
Es palentino de adopción y sentimiento, y todo el mundo le conoce a él y a los suyos. Y su obra causa admiración a los que entienden de arte y a los que no entendemos. Su gran realismo nos parece prodigioso, más allá de significados y significantes que sólo comprenden los que saben de ese lenguaje sobre lienzo.
Está exponiendo en Madrid, en el edificio de Correos de la Plaza de Cibeles. Capel en estado puro: todo, si se mira desde cierta distancia, es perfecto, es fotográfico. De cerca, aparece la pincelada, el detalle, los hilos de la tela de araña, el truco revelado.
En la sala, existen varias listas de precios que tampoco pasan desapercibidas para los que no compramos arte. A quien no le salga el niño futbolista, que no se lleve mal rato si el chaval dibuja bien. Luego, hay que vender, que esa es otra. Yo lo trabajé de chiguito, porque tenía la posibilidad, me apetecía, y mis padres, después, me animaron y vivieron conmigo, pero el dibujo y la pintura no pasaron de ser unas aficiones pasajeras que me tomé en serio durante varios años de mi vida.
La Gran Vía impresiona. Es así, tal cual. Más realista que la propia Gran Vía de carne y hueso. Además, con la luz y la poca cantidad de gente y tráfico que le hace tan apetecible. Porque la Gran Vía no es siempre como aparece sobre la tela. A veces, en estas fechas, por ejemplo, se convierte en un infierno de atascos humanos, en general. Paso por ella casi todos los días. El cuadro es una ventana por la que maravillarse con una de las arterias de más vida en el corazón de España. Su precio, lo vale. Y Capel, más.

10 diciembre 2013

La pared que grita al final del túnel

En lo que unos hacen que solucionan el problema del ferrocarril en Palencia, otros (o, quizás, los mismos) van poniendo parches a lo que ya tenemos. Los túneles y pasarelas deberían ser siempre una cuestión prioritaria teniendo en cuenta que son el by-pass que unen los dos trozos de la ciudad, perfectamente separados por la vía del tren y que, desde siempre, nos ha situado a varios barrios de la capital, geográficamente hablando, "al otro lado de la vía".
El túnel que se construyó hace unas dos décadas bajo la pasarela de Villalobón fue un cambio radical, y para bien: se eliminaba la mítica, eterna y horrorosa pasarela de caracol que casi nadie atravesaba y se construía un acceso subterráneo tan corto que no parecía ir bajo tierra. Nada que ver con los largos túneles llenos de baldosines, eco y oscuridad que ya había, como el que pasa por debajo de la estación. ¿Alguien ha probado a cruzarlo en la soledad de una noche cualquiera?
El túnel que comunica Pan y Guindas con la calle Alfonso X El Sabio era de calidad "semi-siniestra", salvado por los enormes focos de luz amarillenta. Pedía una reforma a gritos. Se le ha dado recientemente una buena capa de chapa y pintura y, aunque un túnel morirá siendo túnel, con las paredes recién pintadas parece otra cosa. Sólo que tanta blancura pública acaba siendo objeto de los (póngase el adjetivo que cada cual desee) de siempre, que han tardado menos de lo que les parió sus madres en echar cuatro 'borratajos': uno que, creo, simula una especie de culebrilla y, otro, que no deja de ser producto de nuestros tiempos, un mensaje en toda regla: "Poder = Corrupción. Políticos a la Hoguera".
Alguien ha decidido que la pared al fondo del túnel, con su traje recién sacado de la tintorería, se acuerde de los políticos a grito pelado. El acto no es justificable, pero no deja de ser una estampa bastante comprensible para los tiempos que corren. Porque ¿quién sabe si, cuando nos multen por manifestarnos y cosas parecidas, las paredes sean las únicas que tengan potestad para expresar nuestros pensamientos sin riesgo de castigos?

28 noviembre 2013

Un día, la chimenea dejó de echar humo

Se me pasaban por la cabeza estas líneas después de mi última visita a Palencia. El pasado domingo cogía el tren de regreso a Madrid. A la izquierda de la estación, esa torre: la de la antigua Electrólisis del Cobre que sobrevive al paso del tiempo, testimonial, cada vez más cercada por los nuevos edificios.
Era lo primero que saltaba a la vista cuando uno salía de la Balastera. O cuando llegaba, pues no pocas veces, en partidos de mucha afluencia, se utilizaban sus aledaños como aparcamiento.
Mi hora de partida hacia la capital de España era casi la misma a la que sonaba el timbre de mi casa. Entonces, ya tenía puesta la camiseta del Palencia, el carnet en la cartera y era el momento de ir en el Ford Fiesta, aún existente, de mi tío, con el Carrusel Deportivo de fondo, a ver uno de aquellos Palencia-Garray o Palencia-Ponferradina... Sí, ése que ahora se pasea en Segunda y que, en La Balastera, por aquellas temporadas de Tercera, se llevó 7 goles en una bonita tarde-noche fría, como casi todas.
La semana pasada, leía un artículo en mi ordenador de la radio sobre el Cristo Atlético y mi compañero
Lartaun, que pasaba por mi lado, me preguntaba si ahora teníamos algún equipo en Palencia. Todo el berenjenal de sensaciones, explicaciones y argumentos que circulan entre las calles del fútbol de la capital, lo pude resumir del tirón. La situación, tan compleja en su momento, podía dibujarla sencilla: "hay un equipo de un barrio que... Hay otro equipo que... Y se creó otro equipo que... Y, luego, hay un pueblo cercano que..." Ninguno es el Palencia con el que tanto le ha vacilado De la Morena a Bustillo ni tampoco es aquel por el que me preguntó Alcalá en aquel 'Partido de las 12' que hicimos en Palencia, hace poco más de dos años y que ya daba síntomas de no estar muy bien.
La fotografía tomada desde la "portería del río" en esa imagen histórica donde no cabía un alma más en La Balastera, capta la esbeltez de la chimenea que, el domingo, me llevó al recuerdo. Un día, la chimenea dejó de echar humo. Otro día, el viento tiró el muro que había detrás de esa portería. Otro día, ese estadio desapareció. Lo siguiente en apagarse fue el equipo que allí jugaba.
Aquel Cristo que, en los 70, salvó de aquella forma al Palencia de su total desaparición, hoy es el que juega en La Nueva Balastera, prácticamente vacía. El espíritu del fútbol palentino no se ha apagado... Sólo está aletargando.

12 noviembre 2013

La plaza de la bandera

IMAGEN: Norte de Castilla
Ignoro si cuando España ganó sus Eurocopas y su Mundial, los palentinos escogimos la fuente de la Plaza de España porque la plaza se llama así o porque la fuente era la que mejor nos venía. Las noches de aquellos tres días se quedó pequeña. La semana pasada, sobró hueco.
Somos así, pero si no es por el deporte, somos un país separado, entre otras cosas, por una bandera. Se puede ser de izquierdas y estar orgulloso de ser español, pero está mal visto. Se puede no ser de izquierdas y republicano, pero más de lo mismo. Luego, en las manifestaciones de izquierdas se ven banderas con la franja morada y, en las que convoca la derecha, el aguilucho. ¿Cómo va a ser tomado, sin más, el acto en el que el alcalde de Palencia decide que, con todos los honores, se va a izar un banderón español en la plaza palentina que lleva el nombre de este extraño país?
El acto en sí, no hace daño... O no debería hacerlo. Al fin y al cabo, somos españoles porque vivimos en un territorio llamado España, con sus nacionalismos y sus 'orgullosismos' particulares sin representación política alguna. Dolería más que en la Plaza de España se colocara una bandera de Qatar, aunque hubiera quien, por una pasta, seguro que no lo haría muchos ascos.
Cuando España vuelva a ganar algo en fútbol, seguro que las fotos salen bien y, ea, pelillos a la mar. El banderón nos va a parecer poco. Palencia, rotonda, España... todo cuadra en la misma fuente. Quizás el momento no ha sido el más adecuado. Esta España de la corrupción, esta "marca España" que nos pone más colorados aún que el rojo de la bandera, esta España con más desempleados y niños hambrientos que nunca en toda la democracia no está como para que la hagamos muchos honores. Los caídos por España son ahora las víctimas de la clase política que nos controla desde los gobiernos y desde la oposición. A los que votamos y que, ahora, se están desenmascarando. 
El banderón de la Plaza de España debe recordarnos, cada vez que pasemos por allí, que el país lo conformamos los ciudadanos, y que somos lo que un trabajador es para su empresa: el motor. Y que las revoluciones de verdad no se hacen eligiendo al Patrón cada cuatro años...
... PD: Ni desde el Twitter ni desde blogs cómo éste. Lo dice un adicto a los movimientos de indignación en las redes sociales, la revolución ineficaz tan de moda en los años que corren. Lo dice uno que piensa que en la España que representa esa bandera, no va a cambiar nada en los próximos años.

20 octubre 2013

Mejor que no tiemble

IMAGEN: Earthquaketrack
E
sta semana, algunos de compañeros se resistían a creerme, pese a que yo mismo no lo di importancia al momento porque me resultó muy extraño 'eso' que se notó en la calle y que hizo vibrar todo durante un instante. Enseguida vi, en las redes sociales, que la gente andaba inquieta haciéndose las mismas preguntas. Hasta que a las cuatro y media de la tarde, ya hubo quien me envió el enlace del Instituto Nacional de Geología que confirmaba un terremoto de 2,8 grados con epicentro en Alcorcón. Desde Aluche, ¡claro que se notó!
No fue, ni mucho menos, similar a lo que sentimos aquella noche de 1997, en Palencia. Era verano y la cama se movió ligeramente. De no ser porque mi padre, que había llegado hacía poco a casa y aún andaba completamente desvelado, se puso a pasearse por la casa, no hubiera activado mi propio sentido de la alerta. Mis padres hablan con un tono más alto de lo normal. A los pocos minutos, otro temblor. Breve. Se mueve ligeramente la cama y se oye un ruido indescriptible. Enciendo la lamparilla y la lámpara de techo oscila. En el 'Hablar por Hablar' de la SER la gente desdramatiza. Galicia estaba bastante aterrorizada, y con razón, pero allá donde se sintió se tomó como lo que es: una anécdota, sin más. Los que llamaban a esa hora en la radio eran de otras partes y contaban cómo habían sentido el terremoto que echó a la calle a buena parte del pueblo gallego.
Tenemos, pese a todo, la inmensa fortuna de vivir en zonas tranquilas. La península ofrece, por lo general, un gran remanso, salvo excepciones caprichosas de la naturaleza.
La meseta castellana hace vida con tranquilidad, como los castellanos que reposan sobre sus suelos. Todo en uno. A veces el poco o nulo movimiento del subsuelo se confunde fácil con el aletargamiento de nuestra Comunidad, que no sé si tendrá cura o nos viene dado por inspiración divina.
Históricamente hablando, en suelo palentino, siempre se ha hablado de secuelas. El mítico terremoto de Lisboa de 1755 dejó daños visibles en la torre de la Catedral y también en la de San Miguel. No hubo que reconstruirlas como la ciudad portuguesa, pero hubo que apuntalalarlas a conciencia porque corrían riesgo de desplome.
Mi madre, utilizando una lógica 100 % aplastante, y un tanto inquietante, me decía el martes: "Esas cosas, mientras no te tiren la casa abajo están bien sentirlas". Desde luego que siempre le recuerdan a uno a qué mundo pertenece... Pero mejor que el suelo no tiemble, gracias.

24 septiembre 2013

La Bella Desapercibida

IMÁGENES: Diario Palentino / Junta CYL
E
s relativamente fácil encontrar en Internet y en guías de viajes especializadas información turística sobre Palencia, pero aún estoy por ver alguna en la que lo importante sea no el qué se ve, si no por qué merece la pena conocerla o acercarse. La motivación que nos falta cuando ver la palabra Palencia en el mapa no nos dice ni produce nada. ¿No dicen Guadalajara o Ciudad Real que están cerca de la capital de España? Empecemos por decir que estamos a poco más de los 50 minutos que tarda el AVE a Valladolid... Vendámonos desde el primer minuto de juego.
También te hablan de iglesias y de un Cristo. Que si la Bella Desconocida...
Luego hay quien habla de la marca Palencia y demás rayos fritos. La marca es márketing, es decir: te llevas el Ariel por primera vez a tu casa porque crees que satisface tus necesidades. Porque te convence. Que se use mal la tontería de la 'marca España' no debería llevarnos a lo mismo. ¿Por qué Ariel y no otro detergente? Eso es una marca: valor, técnica, ideas, posicionamiento, producto... Trabajo, y muy bien hecho.
FITUR está bien, las webs institucionales también, los spots de la Junta también, la Semana Santa también... Se trabaja, pero no se acaba de llegar. Lo digo porque luego hablas con la gente de fuera y sigue sin saber lo que se hace en nuestra tierra, lo que se come e incluso dónde estamos en el mapa. En la época de Google Earth eso sigue pasando. Algunos dirán que es culpa de la Logse... O que tal vez ahora seamos más 'la Bella Desapercibida'.
Luego, la gente que ha visitado Palencia, resulta que le gusta y se queda, por lo general, con un buen recuerdo. Y lo pone en Tripadvisor, que hace mucho más que todo lo comentado antes. Por ponerle un 'pero' a esto: ahí se queda todo muchas veces. Palencia ya está vista. Un día y chim pun. Ya sabemos lo qué hay. Conseguir algo mas se plantea como un reto de alturas.
Señores: coman, paseen, compren, descansen, conozcan, cenen, charlen, salgan, disfruten, sorpréndanse y quédense con ganas de volver a probar otra cosa y a conocer la provincia. O, si pasan cerca, quédense otro ratito.
Ni Desconocida ni Desapercibida. El 'Palencia querida' de nuestro himno debe sentirse más allá de nuestras fronteras.

13 septiembre 2013

Cuando parece que nos estorbamos

Leo este viernes en la prensa local que la normativa para ciclistas va a ponerse muy rigurosa porque parece que hay algunos problemas y atropellos. Unos dirán que los ciclistas son unos asesinos, otros dirán que los peatones son unos intransigentes, otros dirán que ya era hora, otros dirán que pagan justos por pecadores y otros dirán que la culpa es del cha-cha-chá. Lo típico en estos casos.
No soy ciclista. De hecho, hace tiempo que no cojo una bici. Pero, si la tuviera, en Palencia seguiría tirando de coche de San Fernando... O de bus, cuando los recortes lo permiten. Más que nada porque Palencia no es ciudad para ciclistas. Los carriles bicis tienen más peligro que un borracho al volante, y a ver quién es el valiente que tira por la calzada cuando va, por ejemplo, por la Avenida de Madrid, donde falleció uno hace unos meses, o sorteando unas rotondas que, incluso de copiloto de un coche, me hacen sufrir a cada segundo. Las aceras, según... La Calle Mayor es complicada a ciertas horas, que es la vía que quieren restringir. Todo son facilidades.
Quizás forme parte de mi madrileñización, pero Palencia me parece una ciudad comodísima para moverse andando. Uno puede atravesar un barrio de la periferia sin cruzarse con prácticamente nadie, hasta que va entrando en el corazón de la ciudad, sin llegar a obtener la sensación de caminar por una Detroit cualquiera. Dicho esto: estoy a favor de la libertad que hay para que cada cual se mueva como le sea conveniente. La clave es el respeto.
Mención aparte merece la nueva especie a la que evolucionamos: el 'homo whatsappensins'. Peligroso para otros peatones, ciclistas, conductores y ratas de alcantarilla. Con auriculares incorporados, extremadamente peligrosos. Olvidan su mortalidad, como los super héroes.
Ciclistas normales de Palencia: los horóscopos no os son favorables. Los zumbados que van con su bici como si fueran el shaolín de Bilbao con su katana, han conseguido que pongan normas hasta para vosotros. A uno de fuera que lea los periódicos puede pensar que en nuestra ciudad parece que nos estorbamos, cuando no es así. Ahora tendréis multas, tan recaudatorias ellas. Para que cuando os neguéis a utilizar el carril bici del vial en vez de la acera, os la claven. Sí, el carril bici que, a veces, utilizan los coches que se estrellan. Luego queremos ser 'ciudad verde' y esas cosas que tanto gustan a las alcaldías.
Lo del préstamo de bicicletas ya no sigue en pie, ¿verdad? Pues eso.

06 septiembre 2013

La chatarra detrás de la feria

Observen la panorámica que nos deja el Barco Vikingo de la Feria desde esta perspectiva, lejana, con la chatarra de fondo. Es el reflejo de la 'mini-mini-mini-feria-chica' que nos ha quedado esta vez. El Barco del Recinto Ferial quiere elevarse por encima de los despojos, por encima del deshecho. Quiere reivindicar su estatus como atracción en las fiestas de una capital de provincia. Hueco tiene de sobra para hacerlo porque, si ha habido algo en estos últimos sanantolines, ha sido espacio para las atracciones.
El Recinto Ferial da más pena cada año. Los feriantes ya no quieren venir a Palencia. A, según me dicen, unos 180 euros diarios más gastos y el compromiso de no marcharse hasta que finalice el tinglado, no les interesa. Prefieren Valladolid o Salamanca, con más habitantes, con más fiesta. O, directamente, ni venir por no perder dinero. No somos rentables. 
Hace no mucho, apenas una década, llegaban, montaban y antes, incluso, del último día, se marchaban. Y ese día quedaba para uno de los días del niño. Quizás eso incluía un viaje en el Castillo del Terror con las paredes a medio desmontar y viendo a los muñecos monstruosos a casi plena luz del día. Pero el Ferial 'molaba', aunque siempre llegaba el berrinche de "jo, es que los últimos días ya no queda nada porque se van a Valladolid". Cuando las fiestas de Valladolid comenzaban después de las de Palencia... Aquellos tiempos, ¿se acuerdan?
La entrada sigue igual: la puerta de luces, la caseta del vino dulce, la atracción de la Masa con su ruido atronador y tan característico, y la caseta de los pájaros junto a la de las botellas a las que hay que lanzar un aro. Y según uno se metía hacia adentro, la adrenalina crecía. Sabíamos que las atracciones fuertes, las de mayores, estaban al fondo: las de miedo, las de ponerse boca abajo, las de dar vueltas como locos, las de las luces psicodélicas... Ya no queda nada de aquello. Algo ha fallado que ha hecho que la feria ya no sea lo que era... Ni apenas un asomo.
El clásico bingo, las carreras de camellos a las que el pregonero Óscar Castellanos imitó desde el balcón del Ayuntamiento, los coches de pista, los míticos perritos de la Mercedes con su salsa 'ojo pica' no han faltado esta vez. Pero alguno, visto lo visto, igual se lo piensa. Yo haría lo mismo. No compensa que una atracción de hierro, luces y cables, acabe siendo tan prescindible como la chatarra que asoma detrás del Barco.

04 septiembre 2013

Sobre la Feria del Libro

De las cosas que más me gusta hacer en Palencia cuando voy por fiestas es darme un paseo entre las casetas de la Feria del Libro. Porque de más crío era un loco de los libros. Porque le hice preguntar a mi madre a uno de los libreros por la colección completa de Tintín. Porque alucinaba en colores cuando ví que en la sección Juvenil de la Biblioteca Pública los tenían todos. Y porque, de un poco más mayor, me flipaban los libros que contaban cosas sobre Palencia, que estaban (y estarán todavía) nada más entrar en la sala de préstamo, en la primera estantería a la izquierda, en el pasillo de los de Psicología y Ciencias Ocultas. Cosas raras que a uno le atraían de adolescente.
En la época de los ebooks, los readers, los pdf, la prensa digital y todo lo electrónico, los libros siguen luciendo brillo con sus portadas al sol. Me gusta ver los libros en la calle. Me impresiona la Feria del Libro Antiguo que, de vez en cuando, se ve en el Paseo de Recoletos de Madrid y me sigue atrayendo la modestísima, a su lado, Feria de Palencia.
La temática local sigue siendo la de siempre más alguna novedad que sale cada año. Últimamente, el gran Asier Aparicio está dándole como loco a la novela histórica ambientada en nuestras tierras, lo cual no es fácil. Lo demás, sigue ahí: el librazo sobre Victorio Macho, El Palencia de mi Vida, Las Calles de Palencia, etcétera. Su información supera, con creces, a la que pueda encontrarse por Internet. Por eso son necesarios.
El nivel de ventas ignoro si sube o si baja cada año. Supongo que los propios libreros, tal como anda la cosa, se conformen con ese primer contacto entre libro y el posible lector a pie de calle al que las páginas le hablan: muy poético todo ello, pero si no venden papel, el negocio está perdido. El día que, porque no les rente salir al Paseo del Salón, no estén habrá muerto otro pedazo importante de los sanantolines.

27 agosto 2013

¿Y yo presumo de que vengo a las Fiestas?

La respuesta es sí, aunque me queje, porque tengo donde comparar y las fiestas no son ni el espejo de lo que fueron. ¿Alguien recuerda aquel espectáculo pseudo pirotécnico que debió costar una pasta, que hicieron cerca del río, y que decepcionó? ¿Alguien recuerda cuando Rosario Flores o Bertín Osborne hicieron de pregoneros, cobrando (supongo) lo suyo y arreglándolo todo con un "ale, pos que lo paséis muy bien"? Cafradas ha habido siempre en los sanantolines, desde luego. Y críticas también las ha habido, con y sin dinero. Sin embargo, las estrecheces impiden, otro año más, que tengamos las fiestas que Palencia se merece.
La música es cara, de ahí que los conciertos gratuitos no ilusionen, por lo general, tanto en número como en calidad. También se echa de menos que no haya nada en las Huertas del Obispo, una zona que, entre música, fuegos, y la posibidad de tomarse en el césped cada uno lo suyo, animaba la semana una barbaridad.
Echando un vistazo rápido al programa, así como por encima, nuestros ojos se saturan de pádel, tenis y tragaldabas. ¿Qué la cosa no da para más? Bueno, nos quedan las casetas, como viene siendo costumbre. ¿Cuántos de nosotros hacemos planes para ir de casetas? Porque los que no sacan la caseta a la calle, venden sus tapas en sus locales y colocan carteles. La hostelería palentina sigue con sus guerras y sus quejas... Nada nuevo, por otra parte, y por fin el resto celebramos que se vean más iniciativas de tapeo que le darían a Palencia, pienso yo, ese plus de atractivo para una ciudad que no pasa del Cristo del Otero y de la menestra, ésa que todos hemos comido en los mejores restaurantes palentinos... ¿Ah, que no?... Pero acabarán las fiestas y volveremos a lo de siempre. 
Párrafo 'modo tocapelotas on' al respecto: uno viene de estar unos días a remojo y de que, por 1.70 €, a 30 metros del mar, en el chiringuito de turno, le pongan consumición con hielos en vaso de cristal y una tapa para consumir con tenedor. ¿Demagogia? Puede, pero es que eso existe y perdónenme que aún lo tenga reciente. "Pues vuélvete para allá", me diría algún empresario hostelero cabreado por la pasta gansa que le ha costado sacar la caseta a la calle, más la contratación de los jóvenes que tiene currando a todo trapo y justificando que 2.5 € no es un precio suficiente para él. "Claro que, si pudiera, volvería", diré yo, posiblemente con alguna tapilla en la mano.
Y a todo esto hay que añadir el asunto pucelano. Esas fiestas que se mueven más que los precios, como diría Chiquito en sus buenos tiempos, y que este año permiten que sus inicios se solapen de lleno con nuestro fin de semana grande. Y hará que, quien tenga familia por Valladolid, cosa más frecuente de lo que pensamos, si tiran la moneda al aire, no será raro que salga cruz y, todos unidos de la mano, acaben dando vueltas por los aledaños del Nuevo José Zorrilla. A fin de cuentas, "si es que en Palencia no hay nada" y la contraportada de nuestro programa oficial de fiestas publicita un centro comercial de Valladolid.
¿Y yo presumo de que vengo a Palencia por las fiestas? Sinceramente, sí. Lo hago cada vez que vengo, haya o no fiestas. Pero que son muy, muy, muy mejorables, también es cierto. ¿Las seguiremos criticando? Sí, porque nos encanta y porque salen del dinero público. Aunque es difícil que llueva a gusto de todos, si no somos los primeros en mimarnos un poquito, nadie lo va a hacer por nosotros. Seguiremos esperando a esos mejores tiempos que llegarán con la resurrección milagrosa de la bonanza económica que BLA BLA BLA. 
¡Felices Fiestas de San Antolín a todos los palentinos!

09 agosto 2013

Sobre la Plaza de Abastos

Leo en estos días que la prensa está a vueltas con la remodelación de la Plaza de Abastos, uno de los edificios más emblemáticos del corazón de la ciudad y que, sin embargo, menos interés despierta entre los curiosos. Quizás porque los propios palentinos lo tomamos como lo que es: un mercado más. Es el "mercafruta" de barrio hecho centro, pero a lo antiguo. Dice la leyenda que quien se planta con los ojos cerrados delante de una puerta puede escuchar aún los precios en pesetas.
Que el mercado tradicional pierde adeptos no hay más que verlo. La gente joven va a Mercadona y pide al carnicero que quiere tantos filetes (ya vienen cortados) a precio de ganga, que saben bien y arreando. O se coge unas bandejitas de Carrefour, que son la mar de cómodas. No hay como ir a una galería de alimentación para darse cuenta de que uno, lindando los 30 años, con su sola presencia baja notablemente la media de edad de la gente que acude a hacer la compra.
Pero las plazas se reinventan. O están en proceso de cambio. El Mercado de San Miguel, en Madrid, o La Boquería, en Barcelona, marcan el camino. Las Plazas dejan de ser centros exclusivamente para comprar carne, fruta o pescado y se convierten en un centro neurálgico donde turistas, amigos y curiosos se juntan para tomar algo, mientras se dejan envolver por ese ambiente a tradición que atufa a la plaza y le dan la vida que el desuso le quita.
Sólo los puestecillos que dan al exterior parecen animar a la congregación de la gente. Se echa de menos algún vocero.
Reconozco que hace tiempo que no entro, porque los accesos tampoco invitan a darse una vuelta teniendo Abilio Calderón y la Plaza Mayor cerca, pero es verdad que es la parte de un todo a la que le falta una vuelta de tuerca, que está ahí, como en medio, quitando el paso hacia el Ayuntamiento, la Diputación, Hacienda o San Francisco. En medio, sin poder ser atravesado salvo que uno vaya a comprar. Una mole antigua sin luz ni brillo que no atrae ni a las palomas y lo más parecido a una capa de pintura son las pinceladas de cola en la pared donde se pegan y acumulan las esquelas del día a día.
Al público joven se le puede atraer no ofreciendo filetes de centro de ternera a 10 euros el kilo, sino con un sitio agradable para tapear, degustar, ver el mercado moderno y tradicional juntos y ofrecer cosas nuevas... ¡Será por productos palentinos! Estaría bien llevar parte de ese espíritu casetero de San Antolín y que a tanta gente empuja a las calles, pero en un espacio único con su ración de historia y su dinámica de compra-venta de siempre. Y es perfectamente compatible con todo lo demás, sin hacerle mal a nadie.

28 julio 2013

Las cosas que me deja julio

El mes de julio no ha podido ser más intenso. Ha sido el mes de redescubrir hasta dónde llego con la radio a cuestas, en el estudio P de la Cadena Cope. Es el mes de verme reflejado en chavales que vienen a la redacción con la misma expectación con la que entré yo hace ya nueve años. Y el de acordarme de mis primeros pasos de la mano de Nacho, Raúl y Alberto en los estudios de la avenida Modesto Lafuente. Es el mes en el que cada fin de semana se convierte en unas minivacaciones que piden que lleguen ya "las de verdad".
Ha sido el mes en el que he descubierto rincones de Castilla y León que jamás pensé que estaban ahí. Benditas pozas de Gredos, entre tanto enclave natural y carreteras de mil demonios que acaban o en un pantano ante el que soltar cuatro voces o en cualquier chiringuito de piscina natural en torno al que labrar conversaciones inéditas con la gente de siempre.
Ha sido el mes de los reencuentros en nuestra Palencia querida, de la comida de casa, de la sandía de la frutería del barrio, de los planes baratos, y de la paz que sólo nosotros apreciamos cuando la encontramos en nuestra ciudad.
También ha sido el julio de preguntarse por qué las tragedias toman tanto cuerpo en verano. Si antes de ayer fue un tren por Galicia, hace unos años era otro en Villada. Y ni qué decir de esa conocida que ha volado a Tenerife sin que la mente quiera acordarse del avión que se quedó en Barajas con tantos caminos por hacer.
Es el mes del calor, el mes del buen tiempo y las buenas caras. El mes de los planes, el mes de las rebajas. Es el mes de la cerveza muy fría y del ventilador en casa. El de las tormentas de verano, el del olor poderoso a humedad cuando llueve. El de las camisetas de tirantes, el de descubrir por la Calle Mayor que cualquier mujer es más atractiva que muchas Miss-Palencias importadas de otras tierras lejanas. Es el mes previo a otro similar. O mejor.
Vuelve a ser el mes en el que me propongo volver a escribir más a menudo en esta bitácora palentina.

26 junio 2013

Tras la calma, llega más calma

Así me ocurre, que me paso más de un mes sin pasarme por el blog. Cuando estoy varias semanas sin acercarme por Palencia, pierdo la noción de lo que es nuevo y lo que no. En mi última visita ya se estaban colocando algunas de esas luces blancas que abren el debate de si, por la noche, se ve o no. Las luces blancas me recuerdan siempre a las de los pueblos, lo cual no es necesariamente malo. Si dicen que, con ellas, se ahorra, bienvenidas sean. Yo soy de los que por mi casa puedo ir desde la puerta hasta el dormitorio a oscuras pasando por la cocina y el cuarto de baño.
A fin de cuentas, por cambios de esos son por los que perdura un Alcalde en la memoria, ahora que se han cumplido dos años del 'Polancazo'. ¿Qué hizo tal Alcalde: hizo buena gestión? ¡Y qué más da, llenó Palencia de rotondas! ¿Y el otro? ¡Levantó cuarenta veces la Calle Mayor! Y así sucesivamente. Bien por la crisis, bien por la inexperiencia previa, pero Palencia parece una ciudad en punto muerto condenada a seguir en punto muerto una temporada más.
Sólo nos saca de la monotonía lo de siempre: un suceso. Primero fue Vanesa Guzón y los errores de los funcionarios al más puro estilo 'Infanta Cristina' (la táctica conocida como 'escurrir el bulto' o 'pasar el muerto' = hacemos como que no pasa nada). Y ésta vez ha sido el incendio de la calle Díaz Caneja. Es lo que nos pone en órbita de los informativos y la gente nos pregunta.
¡Ah, y otra cosa!: la ausencia de fútbol 'nacional'. Es lo que tiene trabajar en deportes: que te preguntan por la senadora popular que no habla Marta Domínguez, de la cual no voy a decir nada que no sepamos ya, y por el fútbol. Recientemente, ha desaparecido el Salamanca de una forma parecida a la que desapareció el Palencia. Ahora trata de recoger el testigo un tal Atlético Recreativo Deportivo de Fútbol Palencia de Todos los Santos 1929. Un equipo que cambia ligeramente el escudo y trata de llevar en sí el espíritu del Palencia desaparecido. El problema es que este club es nuevo y parte de cero. Todos sabemos que nuestro Palencia, nuestro referente, hubo un día que enfermó hasta que se marchó. Bromas aparte con el nombre, toda la suerte del mundo para el nuevo equipo. En mi TL de Twitter prima y pesa la Preferente, una categoría que, cuanto más se conoce, más gusta (creo que como todo en la vida). Y puede ser igual de apasionante ver cómo equipos modestos como el CD Palencia, el Villamuriel o el Velilla, con más ilusión que dinero, ya piensan en dar la campanada la próxima temporada.
Y todo esto venía por que no pasa nada y me paso un mes sin actualizar el blog. Por mi madre sé (el mal tiempo la lleva los demonios) que el invierno se ha hecho largo, como en toda España. Confío que el buen tiempo ayude a pasar mejor el bache que nos afecta a todos y que, al buen tiempo también haya buena cara. Tras unas semanas en las que, a kilómetros de distancia, parece que no haya pasado nada, que a calma le suceda más calma no es del todo malo.

19 mayo 2013

Fomento saca la recortada

IMAGEN: El País
Palencia parece que, de entrada, se libra de la escabechina que prepara Fomento para empezar a 'cargarse' líneas de tren de media distancia. Castilla y León no sale bien parada en los últimos informes del Ministerio, y con un razonamiento tan cierto como discutible: ¿a quién le conviene mantener una estructura como un ferrocarril en poblaciones tan poco habitadas? Que nuestra región sufre el mal de la despoblación no es de ayer, pero tampoco parece haberle importado a nuestras instituciones y gobiernos. Por otra parte, si pensamos que un servicio público está para servir porque su coste sale de nuestros impuestos y que no tiene por qué ser rentable, el debate está servido.
Lo que tampoco es normal es el maltrato que este nuevo Fomento, desde el minuto uno, le da a este servicio. Si hace poco, un billete sencillo Madrid-Palencia costaba poco más de 20 euros, ahora, con las nuevas tarifas de Renfe (con las que se trata de vender un montón de chollos, ofertas y ventajas), lo cierto es que un MD entre las dos capitales en un tren que tarda tres horas, ahora cuesta 29 €. Por 11 € más, uno se coge un Alvia... Pero hay que  tenerlos.

No me queda ninguna duda de que invitar a la gente a utilizar la Alta Velocidad, que sigue siendo cara, en un país de parados y gente con pocos recursos, es un error. La desocupación de los trenes seguirá siendo la excusa para seguir recortando, si es que la dicha es oportuna.
La alternativa: el bus. Ida y vuelta cuesta en torno a 35 €. El problema: que el 'gordo' de 'Alsas' se queda en Valladolid.
Y la nueva alternativa: internet. Existen algunas páginas web, del estilo BlaBlaCar o Amovens, en las que los usuarios que hagan el trayecto en coche, puedan compartirlo por precios relativamente módicos. Y digo relativamente porque, rastreando, he llegado a ver quien cobraba 22 € por trayecto, más que un billete sencillo de bus. Como todo, se le pueden encontrar ventajas e inconvenientes, pero no deja de ser una idea nueva en la que el pueblo construye por su cuenta cuando se le destruye. No descarto que en 2014 toda la gente que ahora ofrece su coche tenga que rendir cuentas ante Hacienda por ello.

08 mayo 2013

La austeridad es la antesala en la que descansa el miedo

Toca austeridad. También en cuanto a fotos. Quizás este artículo debiera ilustrarlo con una foto de ellos, de los que, incluso con trabajo, están pasando momentos de agobio. Ni qué contar de los que no lo tienen. Son gente cercana. Otra vez.
El pasado fin de semana por Palencia, cargado de encuentros con la gente que merece la pena, me dejó algunas sensaciones extrañas.
Justo hoy me comenta una compañera que un familiar que tiene en Venezuela, donde los secuestros exprés están a la orden del día y donde "te tienes que llevar el móvil en los calzoncillos y no puedes comprar un coche nuevo porque te lo roban", que dice que ojalá tuvieran allí la crisis que hay en España, donde las terrazas, con el calor, seguirán llenas.
Aquí ya se sabe que la demanda de caridad se ha disparado, y la buena fe de la gente de este país, que a veces peca de blanda, impide que el número de atracos se haya disparado alarmantemente o que las escenas propias de otros países sean más visibles.
La gente no gasta. Son matemáticas de 3º de la malograda EGB: si gano menos y pago más, ¿cuánto dinero me queda? Luego, cierran los locales y es la pescadilla que se muerde la cola.
Y es que, sí, hay locales que han cerrado, el café que me tomé con un amigo en un bar tuvo una despedida por parte del camarero con gesto de rendición, de que "esto no va bien." Se asume que pinta gris. Se siente el peligro y juegan con nuestro miedo.
El miedo quizás un día se transforme en rabia, o en odio, o en un sin-compasión. Pero no podemos vivir con miedo toda la vida, porque el mal rato va para largo. La austeridad es la antesala en la que descansa el miedo.
Sigamos soñando con aquello de un mundo mejor, pero que lleguemos con la lección aprendida.

25 abril 2013

Energías, tensión

Si un astrólogo hubiera echado las cartas a principio de mes para saber cómo iban a ir las cosas por Palencia, habría dicho algo así como "veo mucha energía, como tensión, por algo que va a pasar o está pasando, algo que trasciende, o algo gordo, cariño."
Hoy se pueden ver a los medios de comunicación calentando motores para una cita histórica para el baloncesto: el play-off de ascenso a la Liga Endesa. Una cita con más ilusión que otra cosa, porque, siendo realistas, en cuartos, contra el Lleida, es difícil ser favoritos. Y como ahora cualquier Liga es cuestión de deportividad y dinero, ¿quién sabe lo que puede pasar a corto plazo? La historia reciente del equipo palentino bien lo sabe, aunque, siendo realistas, todo apunta a que, si hay sorpresa, será porque se ha ejecutado el milagro en lo deportivo.
Dos días atrás, se celebró el Villalar, el día de Castilla y León, más reivindicativo: se recuerda el espíritu de lucha de los Comuneros, el que le falta a una sociedad que hoy ha conocido el trágico dato del desempleo y aquí parece que no pasa nada.
Gallego anda, por su parte, detrás del cuervo que le sacó los ojos y que resulta ser un ex militante del PSOE con bastante mala gaita para ir propagando rumores... sí, algo muy del periodismo deportivo, pero luego vienen las denuncias.
Y poquito antes, Palencia volvía a saltar a la palestra por el 'pequeño lío' de la Concejala Vanesa Guzón... sí, la que cobró ayudas sabiendo que no tenía que cobrarlas, pero es que... ¡Ay, no, que se lió el funcionario!... Y su novio protagonizando un Gil-Caneda, versión palentina. Luego se ha arrepentido públicamente, y está bien hecho, pero la concejala sigue ahí sin haber mostrado una pizca de remordimiento. La reflexión de Carlos Hugo Sanz en Diario Palentino explica en qué queda todo: ¿Qué fue antes el huevo o la gallina? ¿Se solicitó a Guzón la declaración de 2011 porque ocultó que tenía ingresos del Ayuntamiento o fue el SEPE el que hizo creer a la concejala que no computaban? Ahí están los documentos para que cada uno saque sus conclusiones sobre la anotación «Sin ingresos»

Chapó por mis compañeros de Cope Palencia, por haber logrado que Vanesa Guzón rompiera el silencio en sus micrófonos, donde confesó que no tenía pensado dimitir. Son buenos currantes, buenas personas, y no merecen que la crisis les esté apretando tanto.
Cualquiera diría que nos han puesto dos velas negras... ¿Quién decía que en Palencia nunca pasaba nada?

12 abril 2013

El teatro se enseña... Y se paga

Tengo un buen recuerdo de la última vez que fui al teatro. Más que nada, por la Gala que me tocó presentar en él (si esto fuera un whatsapp, pondría el muñeco que guiña con la lengua fuera, pero guardo respeto al blog).
Pero, quizás porque a Palencia vienen obras de renombre en fechas muy puntuales, no es una ciudad a la que relacione con el Teatro en sí, como se la puede relacionar con el deporte, pese a que tampoco vienen a jugar equipos o deportistas de renombre.
Sin embargo, de las últimas veces que pisé la ciudad, me llamaron la atención un montón de carteles pegados juntos, como si de álbum de cromos se tratara, anunciando un porrón de actuaciones para las fechas que entraban. Me sorprendió para bien porque pensé que, lejos de mis sospechas, hay oferta y demanda.
De pequeño, primero mi familia y, después, los amigos, son los que te llevan al cine. A un chaval de 12 años le apetece ver una comedia, una película de ciencia ficción... Con 16, las tonterías de Scary Movie y adolescentadas infumables. Pero no te sale ir al teatro. Mis amigos, cuando han cumplido la veintena, o venían a Madrid a ver musicales o, si se quedaban en Palencia, era para ver el otro género que ha revolucionado la forma de ver teatro: los monólogos. ¡Cuánto bien le ha hecho 'El Club de la Comedia'!
Las escasísimas veces que fui al teatro de pequeño fue porque me llevó el Colegio. Porque, de vez en cuando, nos llevaban al Principal a ver una obra dirigida a niños... O en el Salón de Actos de la, entonces, Caja Salamanca y Soria, donde algún sábado se colaba una obra para niños entre película y película.
Quizás los padres no te cogen de la mano y te llevan al teatro porque es más caro y porque te ven un niño. Sin embargo, todo cambia cuando eres ya jovencillo y un día tu madre te invita a ver una comedia buena por San Antolín... Porque dice que va todos los años y se lo pasa en grande. Y acaba siendo verdad.
Las siguientes veces, ya eres tú el que busca la compañía para ir. Y no sé si es que he ido creciendo o qué, pero parece que el Teatro, en sus tonos más variados, tiene más fuerza incluso que antes. Si ya hablamos de Madrid, desde donde escribo estas líneas, la oferta es para volverse loco: puede llamarse Teatro una actuación de improvisaciones de 'Jamming', una cena con actuaciones de humor y magia, un gran musical, una pequeña obra amateur en una sala íntima... Aunque todo esté escrito, el directo siempre da emoción y genera algo que no lo da el cine.
La pena: que, a veces, sea tan caro. Quizás, por eso, la última vez que fui (y con invitación), un viernes por la noche, la sala del Teatro Reina Victoria estaba medio vacía, siendo ésa la primera semana tras el estreno de la obra. Coincidía la Semana Santa con el Día Mundial del Teatro, y las cifras no eran del todo buenas. El Teatro prospera... Pero la crisis se encarga del resto.

22 marzo 2013

Micrófonos abiertos asesinos

IMAGEN: La 8 CYL
A una persona se le hiere con un puñal. A un político, con un micrófono abierto.
La última la ha protagonizado Alfonso Polanco, nuestro alcalde, hace dos días, mientras presentaba una campaña de golf para los niños de los colegios. Sí, vale, lo primero que se nos ocurre es que eso del golf es muy del PP y a partir de aquí nos podemos hacer mil preguntas sobre por qué el golf y no el volley-playa o el skateboard, habiendo infraestructuras, por llamarlo de alguna manera, para ello. Pero no es el caso.
De esto que, sin saber que una grabadora de la SER estaba puesta en marcha, el alcalde y el presidente de la federación regional de golf charlaban sobre si ampliar o no el campo de Dos Aguas. Sí, ése de nueve hoyos que se puso en marcha con Marcelo de Manuel al frente y que ahí se quedó, en medio de un espacio verde que se intentó utilizar como parque, pero tampoco acabó por convencer... Y ahí está, pasando el río en lo que pasa también el tiempo.
El caso es que, durante la charla, Polanco le comenta a José Ignacio Jiménez: "Hasta que decidamos, haremos lo que nos dé la gana, que para eso estamos. Si nos vuelven a elegir, lo haremos directamente. Y, si no, al que venga le convences tú."

Faltó poco tiempo para que la noticia corriera como la pólvora por algunos medios de comunicación como La Sexta, Público, 20 Minutos o El Plural, que le han dado bastante más relevancia al hecho que algunos medios locales u otros nacionales que también se han hecho eco de la metedura de pata.
Lo único que ha hecho Polanco ha sido ponerle palabras a lo que todos ya sabemos. En la democracia, una mayoría absoluta es, efectivamente, "hacer lo que me dé la gana". Incluso dimitir, como es el caso de Esperanza Aguirre y Gallardón, para dejar al frente a personas que nunca fueron cabezas de ningún cartel electoral y, sin embargo, ahí están. Rajoy es un alma  libre, con su cohorte de soldados apagafuegos, en libertad plena de aprobar cualquier subida de impuestos y libertad para desaparecer cuando le conviene... Como Mou, salvo que Europa, en Champions, te obligue a dar una rueda de prensa o a echar para atrás una polémica ley sobre desahucios.
¿Son justificables las palabras del Alcalde? En ningún caso. No son formas. Él, con un micrófono abierto, jamás hubiera dicho: "Gracias, palentinos, por la mayoría más absoluta de nuestra democracia... ¡Ahora haré lo que me dé la gana!". Porque está feo. Y porque le crujen. Pero todos sabemos que lo hacen. Y como existen palabras para ver una realidad de mil maneras diferentes, mejor que las palabras las pongan quienes interpretan: los votantes y la prensa.
Tampoco me cabe ninguna duda de que si hubiera sido Heliodoro el autor de la torpeza, en el PP no iban a estar de brazos cruzados. Y aunque no es algo que pueda pasar desapercibido, no es el "que se jodan" de la im-popular Andrea Fabra. La política española, pese a que pueda parecer más compleja, es sota, caballo y rey, y hasta las próximas elecciones... ¡Ah, y el "y tú más"!
Por cierto: hasta la fecha, ningún político ha muerto por un ataque de micrófonos abiertos asesinos. Como nos decían en los exámenes: "ese problema, quien lo resuelva, es para nota".

19 marzo 2013

El Papa cercano

Este martes de San José, el nuevo Papa Francisco ha dicho que "el verdadero poder es el servicio", haciendo especial hincapié en los pobres. Gran mensaje que debe calar hondo en quienes hacen que gobiernan en nuestro país. Dese por aludido quien quiera. El servicio no es ni a constructoras ni a bancos, queda claro, por mucho que a la Iglesia se le acuse de tener innumerables riquezas materiales.
Su sencillez y el haber vivido cerca del pueblo llano es lo que le va a hacer muy grande en el mundo.
Tiene esas dos características que precisamente, permiten que cualquier sacerdote sea cercano a su gente. Y me acuerdo de Javier, de Pedro, de Prada, de don Elías, de Luisma, de Tasio, de Dani, de Eduardo, de Tote, de Jesús, alguno me dejo por el camino, y alguno de ellos cambió el rumbo de su destino. A todos les conozco y han tenido algo que ver en alguna parte de mi vida. Todos ellos son grandes personas. Es gente cercana, especialmente con los jóvenes y con los de su barrio. Viven en sus casas, si alguno no está de misiones, y ellos se hacen la compra de la semana.
Sin olvidar su compromiso con Dios, saben que pueden ir sin alzacuellos por la calle, volverse locos con el fútbol, con una buena canción de rock o disfrutar con los amigos de una copa siempre que el momento es bueno... Lo que hacemos todos. Y eso gusta. Y aproxima. Todos ellos son personas con muchas amistades, con mucha vida social, con mucha alegría, con mucha entrega, y su imagen y actitud dista mucho de la de algunos sacerdotes u obispos "de la vieja guardia", más conservadores, más "del clero", más cercanos a la de la Iglesia que representa a un Dios poderoso, casi medieval, que infunde respeto y hasta algo de temor.
Y aunque uno pueda sentirse más cercano o más lejano de las posturas de la Iglesia, tengo la sensación de que la llegada de Bergoglio a lo más alto va a traer sangre nueva. Creo que la Iglesia, no sé si logrará más adeptos, pero "molestará" menos a quienes la critican y a hacer fuertes a quienes se sienten parte de ella.
Aún estoy esperando que alguno de nuestros políticos haga alguna referencia de caridad hacia los pobres, ahora que la crisis aprieta. Le honra haber apartado al cardenal Law. Que siga cundiendo el ejemplo. Ha tenido que venir un nuevo Papa para indicarles, a muchos, el camino, porque no creen en sus pueblos.

27 febrero 2013

Un 'chut' de élite deportiva

Aunque me sigo ausentando de este blog con más frecuencia de la habitual, la verdad es que pocas cosas han cambiado. El frío se cuela en nuestro día a día, como en los buenos inviernos, para que sepamos agradecer con mejor predisposición, cuando llegue, el calor del verano.
Entre tanto, y hay que ver el cariño que le estoy cogiendo, de entre las cosas que me han emocionado más en estos días ha sido otra Copa de España de fútbol sala. Me recorrió el cuerpo, de nuevo, la sensación y las ganas de soñar que, cuando tenga dinero y tiempo suficiente (de momento, parece que nunca), me montaría un equipo en condiciones para Palencia. Así, en plan 'García'.
Me ilusionó enormemente la visita de la selección española a nuestro pabellón, y las imágenes que se fueron colgando en Twitter de ese España-Noruega. Aunque fuera en un amistoso, ha sido la oportunidad de ver en acción a una parte representativa de los mejores del mundo en ese deporte que, cuanto más se ve, más se ama aunque, como en mi caso, nunca se haya practicado.

Se trata de un chute de deporte de élite necesario ya no sólo para Palencia. Como se decía en un perfecto análisis en 'El Norte de Castilla', el deporte castellano-leonés agoniza. En nuestro fútbol, el Cristo lucha por sobrevivir a costa de entregar su alma al señor de los carbones. ¿Quién dijo que la Tercera era fácil?
Pero si hay que hacer un lazo entre Palencia y élite deportiva, quizás Marta Domínguez tuviera el nudo más fuerte. Sin embargo, el mito se sigue desmontando con iniciales sospechosas, Urko, Eufemiano, informaciones aparentemente bien documentadas... y su silencio. El silencio que a Marta la hizo esclava de las sospechas desde el minuto uno.
Mientras tanto, me dispongo a volver en breve a chupar el frío de esas calles, a disfrutar de las grandísimas buenas noticias que vienen de la gente que más quiero y a 'ronronear', como dice el gran Pepe Domingo, con la mejor compañía. La felicidad, al fin de cuentas, se mide por esos pequeños momentos.

07 febrero 2013

No es país para huevones

Escribo estas líneas en la semana en la que el Ministro Wert ha dicho una soberana gilipollez propia de la España del tardofranquismo, cuando a los padres les preocupaba más que el niño les saliera ingeniero o economista por aquello de que "así se gana la vida uno bien". Dice Wert que los universitarios no deben estudiar lo que quieren, sino lo que es necesario o propicie su empleabilidad. Será mejor, digo yo, llegar al dinero desarrollando una vocación, amén de ese  talento choricero que han puesto de largo, y con nota, colegas de partido del propio Wert, así como de otras especies similares alojadas en los ecosistemas de otros partidos.
Los datos del desempleo son horrorosos. Para Palencia, 16.000 personas sin trabajo es una barbaridad. La realidad ha cambiado, pero a peor. Ahora se habla de especializaciones concretas y de ganas de irse al extranjero para prosperar. Al margen de las cifras, el paro siempre se convierte en drama cuando el que se queda sin trabajo es un cabeza de familia.
Además, venimos de tiempos relativamente fáciles y cómodos, en los que había bastante 'huevón' suelto. Gente, generalmente, de clase joven (que no siempre), que por estar 'hasta los huevos' de su jefe o de su propio trabajo, supieron hacer que les echaran, y decidieron darse vacaciones e ir al paro para cobrar 'sin hacer el huevo'. He llegado a oír, incluso, a algún cabeza loca decir que 'se está bien trabajando sin cobrar'. Sé de quien se ha quedado meses y meses en el paro por rechazar ofertas alegando que 'no hay de lo mío y es que este curro, la verdad, no es para mí'. El sueño de todos era (y sigue siendo) en cobrar 'un huevo'. La España fácil.
Queda claro que no es tiempo para 'huevones'. Ahora son muchas bocas que alimentar. Asisto a espectáculos dantescos propios de un país subdesarrollado en el que menores de 30 años con estudios, algún idioma y talento están mendigando los 400 euros de ayuda del Gobierno. Un show el que los ERES conllevan jubilaciones anticipadas que condenan a la inutilidad laboral a personas de 55 años. Una trama de suspense en la que gente con ganas de trabajar acaba dando bandazos de contrato a contrato basura, sin saber qué pasará de un día para otro. Todo dentro de la legalidad. Teje-manejes poco serios y, a veces, nada morales... pero legales. O para-legales. Propio de España, el país del Lazarillo de Tormes. Hablamos de los bancos... hablemos de algunos empresarios. Y de quien lo permite.
Afortunadamente, he visto casos en los que gente buena, después de los despueses, ha terminado encontrando algún trabajo decente. Sí, también en Palencia. Buscar trabajo es un trabajo en sí. Requiere, como la vida, ser constante y activo. También saber estar y tener suerte. Y tener ganas de seguir mejorando. Toca luchar, como los deportistas buenos, los que no se relajan aunque lleven una gran ventaja. A los 'huevones' se los come el coco o se los lleva la corriente. En un mundo darwiniano como éste, no saber reciclarse es morir. Y España, que se muere, recolecta por sus rincones y alfombras de algunos despachos un incómodo olor a podrido.

31 enero 2013

El dia que Molo se hizo del Caja

Molo, como uno más (porque lo es) de 'Futsal Cope', se vino a Segovia, aprovechando la invitación de la buena gente que hay por aquellas tierras. La noche la acabó por un bar elegante con una camiseta del Caja Segovia, no menos elegante, firmada por toda la plantilla.
Un tío al que la música es lo que le gusta, y el Real Valladolid también, no sólo no resistió ante los encantos gastronómicos de la ciudad del acueducto, sino a los encantos que le da su fútbol sala.
Para mí, también fue mi bautizo en la Catedral de este deporte. El Pedro Delgado se llenó hasta la bandera y el partido fue una auténtica maravilla. Aforo pequeño, pabellón moderno, y afición de diez. El Caja cumplió. Molo venía el lunes a la radio, exultante, limpio de toda resaca segoviana, diciendo: "Ey, chavales, del Caja a muerte".
Como palentino, y 'antojón' que estoy, volví a desear algo parecido para Palencia. Y eso que el baloncesto da mucho de eso.
Sólo siete días después, aparezco en Salamanca. Otra vez, pero de otra forma. Pincho va, pincho viene. Renuncié a explicarles a mis amigos lo de la Primera Universidad de España... No era el momento, aunque podría. 
"Salamanca es buena plaza", me dijeron. Las tortillas de toda la vida, abiertas a la mitad y rellenas de cualquier cosas gratinable conviven con el pincho pijo que parece haberse puesto de moda: "pitifuá con pitifuá", con caramelizaciones y puntos de cocción más exactos que las propias matemáticas. Los bares, llenos.
Repito como 'antojón' palentino: quiero ir a Palencia de tapas sin esperar a que sea San Antolín. Gracias, Moesía y demás bares de la Tejera... Gracias, Rivera 13... Gracias, Fontana de Oro... Gracias por descubrirnos que la caña, sólo un poquito más cara, compensa más con un pincho "gratis". Porque Castilla y León vende más que Catedrales preciosas y gente amable.
Julián Duque, presidente de la Asocación de Hosteleros de Segovia, nos decía que el reto que tienen, con la crisis de por medio, es invitar a que la gente no se quede en sus casas. Y más razón que un santo. Yo soy de la partida de que, en todo presupuesto, debe quedar algo para ese momento de encuentro con los amigos. Y ya no es tomarse una copa (o lo que sea) en casa. Es tomarla con los tuyos junto a los de tu entorno. Pero entiendo que hay quien no se lo puede permitir porque la que sigue cayendo hay paraguas que no lo aguantan.
También como 'antojón', deseo que éste sea el primer problema de todos que se solucione. Que el dinero no da la felicidad, pero tampoco nos gusta que se lleven lo nuestro sin pagar.

17 enero 2013

Cuando el fútbol se convierte en un grave problema de dinero

IMAGEN: Web Cristo Atlético
Luis Ángel Duque decía, en la radio, cuando comentaba partidos, una frase que viene al pelo: No me gusta cómo caza la perrita. El fútbol palentino está mucho peor de lo que pensábamos.
Ahora, es el Cristo. Un club que, en verano, se planteaba comprar una plaza en Segunda B, resulta que, a media temporada, no tiene ni para pagar la gasolina de los jugadores. Y tampoco ha conseguido el reto de convertirse en el referente del fútbol palentino, aún estando, deportivamente hablando, más vivo que el CF Palencia.
Precisamente ese 'mal rollo' que se ha creado entre los dos equipos no ha beneficiado a nadie. Se provoca no ya el rechazo de los de un equipo hacia otro, sino el rechazo hacia cualquiera de los dos. Y ésta no es la causa principal del estado de quiebra de los dos principales equipos de la capital, como sabemos de sobra.
El CF Palencia, a día de hoy, es un alma en pena que vaga por el limbo sin saber si podrá volver a la vida o morir. Insisto, una vez más, en que es de valientes la actitud de los jugadores, capaces de seguir ganando partidos sin entrenar, dispuestos a no cobrar, y sin querer tirar la toalla. Pero si al club no le llega dinero, es imposible que siga adelante. Y no me refiero a la limosna que se pide entre los propios aficionados. El agujero es tan sumamente grande que se tardaría, a este ritmo, años y años en restarle profundidad. Y no es seguro caminar entre arenas movedizas. Hacienda manda y Hacienda le tiene pillado de pies y manos a una entidad llamada Club de Fútbol Palencia. El dinero ya sabemos dónde irá, en caso de seguir con vida. ¿Cuánto tiempo tardaría en finalizarse el embargo? ¿Está el equipo capacitado para aguantar... cuántas temporadas sin que cobre absolutamente nadie? Al menos, el Ayuntamiento ha puesto de su parte y ha permitido encontrar la forma de que el equipo juegue en La Balastera... Por el momento, este domingo.
El caso del Cristo, más de lo mismo. Ahora el equipo lucha por convertirse en SAD y que haya alguien con ganas de sacarlo adelante, que seguro que lo hay, aunque la aventura es difícil. Sacar dinero de particulares y empresas es un trabajo de chinos con los tiempos que corren.
Parece mentira que todo esto esté pasando en uno de los grupos de la Tercera División española. Pero ocurre. El fútbol se ha vuelto tan profesional en cualquiera de las categorías de nuestro país que cada vez se hace más complicado mantener un club, que no deja de ser un grupo de chavales que, como en nuestra infancia, se juntaba para echar un partido cada viernes contra otros chavales. Parece mentira que uno de los deportes más baratos de practicar (véanse algunas de las leyendas que surgen de las fabelas brasileñas) se haya convertido en un grave problema de dinero.

11 enero 2013

La legión de la morcilla y la cecina

A una hora de tren de Palencia se encuentra uno de los rincones de Castilla y León que mejor sabe. León procede de 'legión' y no del animal que luce su escudo. A León le baña, como a Palencia, un río de los que sale en el Libro de Sociedad en 4º de EGB y nunca más vuelves se vuelve a oír a hablar de él, salvo que algún loco se tire y salga en los periódicos. León sabe a cecina curada, a exquisita morcilla, a sopa de ajo y a las croquetas del Rebote. No parece normal que ese sitio esté siempre tan lleno, a no ser que se prueben algunas de sus croquetas de morcilla, pizza, bacon, atún o lo que se les pase por la cabeza a sus dueños, porque seguirían triunfando. León es, por lo tanto, la legión de la morcilla y la cecina.
El cocido, dicen, no deja de ser algo más tirando a maragato, pese a que hay sitios que lo sirven y, en invierno, con frío castellano acompañado de niebla, es algo que apetece.
Pienso que la majestuosidad de la Catedral de Burgos y la sobre-belleza de la de León se comen, de lleno, a la de Palencia, que se encuentra en medio, recibiendo sombra de las dos. Y yo, acostumbrado a la amplitud de la 'Bella Desconocida', cualquier otra catedral me parece más pequeña (y es que lo son). Pero lo de las vidrieras es algo mágico. Las torres que presiden la Plaza de Regla, con el rosetón visto desde fuera, nos preparan para algo interesante en su interior. Y la visita, la verdad, no decepciona. Entrar cuesta 5 € con audioguía y pase al Claustro. Lo de subir a las torres es dinero aparte.
No pocos palentinos me habían hablado de las tapas de León, que ya van incluídas en el euro (o euro con diez) que te cobran por un corto de lo que sea, o un vino pagado como tal. Casi tantos (o más) que los que me mencionaron la catedral o el Musac. Y no es de extrañar que si, en mi única visita a Gijón encontráramos un porrón de paisanos, en León conociéramos a un dependiente palentino en una tienda de alimentación.
Lo nuestro sigue siendo (más que menos) bueno, pero es 'peligroso' salir ahí fuera y seguir conociendo mundo para darnos cuenta de nuestras virtudes y, sobre todo, de nuestras carencias como capital. Necesitamos seguir mejorando porque el encanto se hereda, pero también se crea.