Leo en estos días que la prensa está a vueltas con la remodelación de la Plaza de Abastos, uno de los edificios más emblemáticos del corazón de la ciudad y que, sin embargo, menos interés despierta entre los curiosos. Quizás porque los propios palentinos lo tomamos como lo que es: un mercado más. Es el "mercafruta" de barrio hecho centro, pero a lo antiguo. Dice la leyenda que quien se planta con los ojos cerrados delante de una puerta puede escuchar aún los precios en pesetas.
Pero las plazas se reinventan. O están en proceso de cambio. El Mercado de San Miguel, en Madrid, o La Boquería, en Barcelona, marcan el camino. Las Plazas dejan de ser centros exclusivamente para comprar carne, fruta o pescado y se convierten en un centro neurálgico donde turistas, amigos y curiosos se juntan para tomar algo, mientras se dejan envolver por ese ambiente a tradición que atufa a la plaza y le dan la vida que el desuso le quita.
Sólo los puestecillos que dan al exterior parecen animar a la congregación de la gente. Se echa de menos algún vocero.
Reconozco que hace tiempo que no entro, porque los accesos tampoco invitan a darse una vuelta teniendo Abilio Calderón y la Plaza Mayor cerca, pero es verdad que es la parte de un todo a la que le falta una vuelta de tuerca, que está ahí, como en medio, quitando el paso hacia el Ayuntamiento, la Diputación, Hacienda o San Francisco. En medio, sin poder ser atravesado salvo que uno vaya a comprar. Una mole antigua sin luz ni brillo que no atrae ni a las palomas y lo más parecido a una capa de pintura son las pinceladas de cola en la pared donde se pegan y acumulan las esquelas del día a día.
Al público joven se le puede atraer no ofreciendo filetes de centro de ternera a 10 euros el kilo, sino con un sitio agradable para tapear, degustar, ver el mercado moderno y tradicional juntos y ofrecer cosas nuevas... ¡Será por productos palentinos! Estaría bien llevar parte de ese espíritu casetero de San Antolín y que a tanta gente empuja a las calles, pero en un espacio único con su ración de historia y su dinámica de compra-venta de siempre. Y es perfectamente compatible con todo lo demás, sin hacerle mal a nadie.




















