27 noviembre 2012

El drama es para todos

Hace unos días era el CF Palencia, y ayer, el hueco que ocupó Durántez en el programa de Cope 'El Partido de las 12', fue para el presidente del Albacete, por el mismo motivo: su equipo de fútbol se muere. El Real Oviedo, por cierto, ya ha encontrado quien le resucite.
El caso del CF Palencia puede sonar, incluso, más romántico, porque después de ponerle el sello a la esquela, ha sido la iniciativa popular la que le ha parado los pies al enterrador, digno de elogio para quienes han tirado del carro un poco más.
Y no es por quitarle la ilusión a nadie, pero no estoy en condiciones de ser optimista en este sentido. La deuda total del club es tal que pienso a veces que es nadar para no llegar a la orilla. No me creo ni las promesas de quienes dicen que van a dar tal subvención o quienes vayan a aportar tal dinero. Simplemente porque ahora todos (particulares, entidades, empresas, etc) jugamos con nuestra economía a la defensiva, y todos tenemos miedo de pasar al otro lado, sabedores de que lo que hoy vale, mañana quizás ya no, sin estar locos.
En casos como los que vemos ahora con la crisis del "fútbol moderno", es cuando cobra más fuerza la percepción española de que el fútbol lo mueve todo en este país. Si el triunfo de España nos une con gente rara a pie de fuente en la celebración, el fútbol nos despierta un lado solidario que ni los niños del África tropical comidos por las moscas.
Y llega el presidente del Villarreal, y dice que, con la que está cayendo, una SAD como ésa, por mucho que el equipo represente a una población de 50.000 habitantes, no es coherente aceptar subvenciones públicas (5 millones de euros dejarán de ingresar, así por la cara). Claro, que el CF Palencia no es SAD, pero se ha tenido que echar a la calle a pedir.
¿Y qué puede pensar uno ante toda esta locura futbolística cuando tiene gente querida, de la tierra, que se está quedando en el paro? Que el equipo desaparezca también supone que hay unos cuántos que se van a la calle, aunque en Tercera es muy difícil vivir sólo del fútbol. El drama es para todos, incluso para la cantidad que me asombró de pobres que ví el último sábado por la mañana que paseé por Palencia. En Madrid, en el metro, veo dar limosna a gente humilde. Sigo pensando que la riqueza material está mal repartida. A ésos que andan jodidos en el sentido literal de la palabra, el fútbol les importa un pepino. Y es que esto de las desgracias, por más mensajes que nos lancen "a lo Mister Marshall", parece que no hay quien lo pare, y como esto siga así, a este país no le alegra por tercera vez ni don Vicente.

12 noviembre 2012

Cada cual su conciencia con el CF Palencia

En días como éste, es cuando uno echa mano del libro de Alberto Moreno, "El Palencia de mi vida" y se da cuenta de que la historia se repite, pero en su vertiente más triste. Una de dos: o no aprendimos de los fallos del pasado -y me dijeron que la Historia sirve para esa razón- o es verdad que en esto de la economía todo se compone a base de ciclos, y de las cenizas quizás resurge algo nuevo.
Hoy, 12 de noviembre de 2012, el Club de Fútbol Palencia ha muerto de forma oficial. No ha superado el carcinoma económico que lleva arrastrando desde hace años y la metástasis ha sido inevitable.
Desde su refundación en el 1989, el club ha vivido sus mayores momentos de gloria jugando tres play-off de ascenso a Segunda División, sin llegar a subir, en el intento de devolverle a la ciudad tardes de fútbol como las de los principios de los años 80.
Fue a principios de los 90 cuando fui, junto a mi tío, por primera vez a La Balastera y me enganché como nunca hubiera imaginado al equipo de fútbol de mi tierra. Estaba Estilito como presidente y ya salimos en 'El Día Después' cuando amenazó a los jugadores con no cobrar. Al poco, el maratón de temporadas en Tercera que me comí, gustosamente, con patatas cuando íbamos 700 a La Balastera a pasar más frío que otra cosa. Cuando el equipo volvió a Segunda B, yo ya estaba en Madrid siguiéndolo a distancia, y permitiéndome ir a ver algún partido cuando los domingos libres podía pasarlos en la capital.
Y cuando parece que la normalidad es la tónica del día a día del club, sale a la luz una deuda. Y la deuda no se va... Hasta el punto que cuando hay cambio de Presidente, la deuda es mayor de lo que se decía. Y se trata de convertir, en una estafa de Asamblea (de ahí que los jueces hayan dado la razón a los denunciantes), al club en un objeto de compra venta para dárselo a no sé que manos pactadas. El CF Palencia agoniza. Se salva de la quema de la SAD, pero ya da igual, no es sangre limpia lo que circula por sus venas.
Préstamos, juicios, impagos... Cuando a uno le meten en esos círculos, lo tiene difícil para salir. Lo que cuenta, y es lo triste, es que Palencia se queda huérfana de su principal representante futbolístico, y no porque se haya muerto solo. Allá cada cual su conciencia con lo que ha hecho por o en contra del club.
¿Qué nos queda? Siempre nos quedará el recuerdo, dicen. Pero huérfanos de fútbol no quedamos. El Cristo Atlético no deja de ser el equipo vinculado al barrio del Cristo y el CD Palencia, que nació tras el amago de crearse la SAD para el CF Palencia, espera su momento, aunque tiene aún mucho trabajo en lo deportivo durante su segundo año de existencia, en Preferente. Si bien compite con equipos de localidades cercanas como el CD Becerril o el CD Villamuriel, muy a tener en cuenta en Regional, donde circula sangre joven palentina. Siempre hay quien puede seguir sentándose en un bar para ver la Primera División, aunque Madrid y Barça ya no jueguen en domingo a las 5 de la tarde.
¿Y ahora? Me cuentan en la redacción de Madrid que, en casos así, la desaparición es lo mejor que le podría pasar al equipo y me preguntan si no había alguien en Palencia con la suficiente pasta como para evitar que el club muriera. Quizás sea el momento de engancharse a equipos nuevos, redescubrir deportes como el baloncesto (en Adecco Oro), el fútbol sala (en Tercera), el rugby (Categoría Regional), el balonmano (Categoría Regional) o cualquiera que nos apetezca. Es pronto para saber si puede existir una refundación, un club nuevo. Ahora es momento de ser conscientes de que algo grave ha pasado y de que un cúmulo de errores han provocado una tragedia que ha acabado con 83 años de historia. Como en la vida, con algo llamado España, sólo que eso, por ser españoles, lo pagamos entre todos sin saber si, como ocurrió con quienes compramos papeletas para un sorteo en beneficio club, servirá para algo.

31 octubre 2012

International Palencia

Finalizo el mes de octubre con el sentimiento de que Palencia tiene su puntito internacional. Somos, en la provincia, unos 180.000 habitantes (y bajando). Y tiene guasa que uno de los compañeros nuevos que tenemos en la redacción de deportes me dijera: "¿con que de Palencia?" Con esa frase, abro ojos y oídos y se me acelera el pulso como si me hubieran apuntado con una recortada. El chaval lleva una temporada larga viviendo con su familia en Getafe pero, en su día, su madre fue "farmacéutica en Baltanás". ¡Olé! Pero encontrar a alguien por Madrid con algún vínculo palentino ya no me sorprende tanto.
Tiene su inri, como lo tuvo conocer a un chaval de Saldaña en una pequeña ciudad de Irlanda (y con una camiseta de la comarca puesta), conocer a una brasileña que tiene familia en no recuerdo qué pueblo de Tierra de Campos... O las dos últimas: habernos encontrado mis amigos y yo a un palentino en el mismo hotel de República Dominicana o, como nos ha contado uno de ellos, saber que la recepcionista argentina del hotel en que se albergó, después, en Holanda, tiene una amiga en Astudillo.
Viajar y conocer mundo es la mejor receta para abrirse la mente, para saber que andando se llega a Roma y que el mundo es demasiado grande como para renegar de alternativas. Algunos, en previsión de que en España no deje de llovernos mierda procedente de nosotros mismos y otros impuestos / robos sin pistola en una larga temporada, han hecho el macuto o se lo están tomando muy en serio. Quizás sea el momento de aprovechar ese grupito de contactos extranjeros que tenemos en las redes sociales y preguntar qué tiempo hace por allí, por si el huracán se convierte en tornado.

03 octubre 2012

El rinconcito de la calle Pintor Oliva

El tiempo no corre: ¡vuela! Hace casi un mes que no piso mi blog para darle forma por escrito a alguno de mis pensamientos, pese a que me ha llegado algún que otro nuevo comentario sobre viejas entradas.
He pasado otro fin de semana espectacular muy cerquita de la capital, lleno de amigos y buenas emociones. Siempre vuelvo con el mismo pensamiento: "¡Qué bien se está aquí!" Agradezco el detalle de mi hermana y su gran Sergio de haberme regalado unas 'Torquemada', unas cervezas que producen sólo allí y de las que daré buena cuenta.
Sin embargo, escribo justo un día después de saberse que en Palencia lo de perder el trabajo está a la orden del día. Unos afrontamos algunas dificultades económicas como buenamente podemos, con la rabia de que nuestros dineros se acabarán yendo para no sé qué menester que el Gobierno quiere con los bancos, y otros, directamente, pierden su empleo. "¡Alégrate!" me dicen, "que al menos sigues con trabajo". Una verdad como un templo. Pero si viene un palo, te lo llevas de morros: ¡zas! Duele. Y luego tiras.
Mientras tanto, en una escena más propia de un país de miseria que de la imagen que quiere venderse, en Palencia se ha constituido el primer comedor social en Europa de coste cero: se trata de un proyecto que carga a las espaldas de varias decenas de personas y millones de toneladas de buena voluntad. Merece mucho la pena conocer esta historia de cerca, contada por Pepe Calderón, como lo hizo ayer en La Mañana de Cope (hacia el minuto 13 del audio). Gracias a esta iniciativa podrán comer 400 personas todos los días. Convivimos con los Iphone 5 y con el hambre. Injusto, ¿verdad? Pues por gente así merece la pena sentir orgullo. Porque lo de la crisis del diablo está tan a la orden del día (y lo peor aún no ha llegado) que el día menos pensado alguno de los nuestros puede estar llamando a su puerta. Ese rinconcito de la calle Pintor Oliva que en breve empezará a estar operativo debería ser el de la esquina de pensar a la que nos mandaban cuando éramos pequeños y reflexionar qué podemos hacer cuando las maldadas nos acechan en contra de nuestra voluntad. Por si acaso...

10 septiembre 2012

Lo nuevo está de moda

En mi última y fugaz (todas lo son) visita a Palencia me ha quedado claro, por si no lo tenía ya, que lo nuevo es lo que se destila. En tiempos de crisis se hace firme más que nunca la premisa de "renovarse o morir".
Me refiero, en este caso, a la hostelería. El imperio asiático ha sentado sus raíces en los límites del polígono industrial para abrir un Wok que ha hecho furor porque en él se puede comer desde los clásicos sushi y noddles, hasta croquetas, bueyes de mar o navajas. Y es que es buffet. Todo salado en su punto para que no dejes de pedir alguna que otra bebida de más. La triunfada del mes, con diferencia. Se perfila como un duro competidor de otros asiáticos de la ciudad... y no tan asiáticos.
Y la nueva pizzería cercana a la Plaza de España, regentada por una italiana, ha dejado, de momento, temblando a la todopoderosa Nonna. De momento, sin poder probarla por aquello de que, en determinados puntos de la noche, es difícil encontrar hueco.
Fenómenos como el de los yogures helados, los bares de copas modernos (tipo Y Un Cuerno II o Dana) o los bares/restaurantes nuevos (como alguno del barrio de La Nueva Balastera, que no conocía, con bastante gente en el comedor a la hora de la cena, pese a que, en el bar, la atención no es la 'repera', y no te ponen ni unas tristes aceitunas en la barra con la caña) llevan a la gente a moverse y cambiar sus hábitos. Triunfa lo nuevo.
En una ciudad pequeña, donde la crítica está en que "aquí siempre es lo mismo", un soplo de aire fresco sienta bien, sobre todo para los bolsillos de quienes tienen la idea de innovar y pegan el pelotazo. Sólo el tiempo dirá si la novedad merece el grado superior de 'perpetuidad'.
Los clásicos, pese a todo, siguen a rebosar una noche de viernes: el Rivera 13, La Mejillonera, el Trompicón... Entiéndase 'a rebosar', como 'con ocupación respetable del local' porque lo de la puñetera crisis, algo sí se nota. La competencia de lo nuevo debería hacer fuertes a los que ya estaban. Ocurre como con la feria alternativa de tapas: el acomodado puede quedarse fuera de la partida. Ante la crisis, cabeza. Lo demás, es condenarse a una incertidumbre que la vida en sí no merece.

05 septiembre 2012

Sin balance

Le estaba cogiendo yo el gusto a esto de los sanantolines, pero por cosas de la vida, uno tiene que decidir si marcharse muy lejos de vacaciones una semana, con la mejor compañía posible, o repetir feria de tapas y esas cosas que parece que perdurarán al año que viene, y al siguiente y al siguiente. He cambiado las tapas de pimientos de Torquemada por papas con mojo y las de carne de Cervera por pescadito insular. Creo que he salido ganando.
Me maravilla el potencial gastronómico de las Islas Canarias y el clima tan bueno que tienen. También su acento, su tranquilidad y el orgullo con que presumen de islas. Aunque es inevitable acordarse, por muy lejos que uno esté, que cuando el calendario marca  el 2 de septiembre, algo grande mueve Palencia, aunque sólo sea la fe que lleva a tantas personas a esperar una cola para beber agua que ni la de la Sagrada Familia para entrar a verla.
Programa en mano, uno vuelve a ver que hay más de lo mismo: un nivel flojo de conciertos, tapas, ferias, cuatro eventos deportivos menores y otros cuatro infantiles... Y un relleno de narices. Queda siempre bien meter en el programa que juega el Cristo el partido de Liga, que el Sorteo de la Lotería se hace en Palencia, que pasa la Vuelta Ciclista, etc, etc. Pero qué le vamos a hacer, es tradición de todos los años. ¡Ah, y un día menos! Pero si tenemos lo de siempre (no nos vendan burras por novedades, por favor) y, además, el Cabildo, perdón, el Ayuntamiento se ahorra dinero, mejor que mejor. Los bolsillos, agradecidos.
Los únicos balances que puedo contar son los de la gente de la calle a los que han dado voz en los diferentes medios locales y los de mi gente. Y no son muy allá. Más de lo mismo. Así que, por esta vez, no haré balance a posteriori, aunque, intuyo, me saldría uno bastante creíble si decidiera "tirarme el pisto". Me llama la atención (o, quizás, no debería) lo que la gente se ha vuelto a quejar de la sensación de timo en determinadas casetas de la feria de tapas.
Y que las cifras del paro local salgan un día después de la traca fin de fiesta no es, ni mucho menos, el mejor colofón. Me indignan los valientes que celebran que, con 40.000 parados más en agosto, estamos en la mejor cifra de este mes desde 2006 en cuanto a desempleo nacional se refiere. Recemos nuestras plegarias, e inventémoslas, porque tenemos aún para rato. En fin, San Antolín... "Si nos escuchas, te queremos, primo."

20 agosto 2012

La guerra de las tapas

IMAGEN: El Norte de Castilla
La mecha ya está encendida; los 'santantolines', a menos de quince días. Y, por primera vez desde que salieron a la calle, los bares que se unen a la Feria de Tapas, van a tener competencia. Si bien han sido argumento principal de que la gente haya salido a la calle ante la ausencia de otras cosas, en las últimas ediciones ya recibieron alguna crítica en cuanto a que el precio (2,5 euros) era un poco caro para lo que se ofrecía (a veces, un bocata no es una tapa, aunque puede llegar a serlo en otras condiciones), amén de que alguna caseta, aprovechando, ofrecía tapas "especiales" a un precio un poco más caro.
La calidad y falta de creatividad que se ha criticado tiene ahora un enemigo: los 15 establecimientos que van a sacar a la calle sus casetas de forma paralela a la Feria de Tapas. Y, acordes a los tiempos que corren, van a ofrecer su consumición + tapa al precio de 2 €. ¿Que no es mucha diferencia? Multiplicad por 10.
Imagino que para quienes se han unido a esa Feria de San Antolín ha sido un varapalo porque siempre se habla de lo que tienen que pagar, de los requisitos que se les pide, etc, etc, aunque siempre pienso que si los empresarios acaban montando las casetas es porque les merece la pena tanto esfuerzo.
Desde el punto de vista del consumidor, mejor que mejor cuanta más oferta haya y más barato sea el precio. Todo lo que no sea eso, sonará a jaleo, lío, codazos en la carrera y momentos de tensión con un acto que comenzó teniendo sentido por la fiesta y que no debería nunca renunciar a su origen y su por qué. Y a ver para cuándo se dan cuenta los empresarios de que tienen entre manos una iniciativa que se puede llevar a cabo durante el resto del año, como herramienta perfecta para resaltar entre la competencia y para fomentar una práctica que ha creado una señal de distinción con respecto del resto de ciudades españolas en aquellos sitios donde el tapeo es una forma de vida para propios... y ajenos.

08 agosto 2012

No quiere hablar, peor para ella

Sobre el silencio de Marta Domínguez lo he dicho todo otras veces. También vía twitter hace dos días. Lo que ha hecho la palentina en la última cita olímpica (salvo milagro) de su vida está feo. Ni bien ni mal, sólo feo. Es la única atleta española que no ha atendido ni en la semifinal, ni después de la final, a ningún medio de comunicación. Aunque sólo fuera por la gente que la ha apoyado durante la prueba, que no ha sido poca, aunque el pueblo esté dividido de un tiempo a esta parte.
"Es que después de lo que la hizo la prensa...", dicen por ahí. La prensa informó. Y antes de que la prensa sacara portadas raras (algunas, después de la sentencia, pidieron perdón), ella calló. No hizo lo que su colega Mullera, al que le han pillado con los planos del banco antes de robarlo, o los ciclistas Freire, Contador, etc, etc, etc, que desde el primer momento defendieron su propia inocencia, sentencias al margen. La Guardia Civil fue a su casa y ella nunca dijo "soy inocente". Nunca sabremos quién la asesoró, mal asesorada por otra parte, salvo que estemos ante una mujer tan sincera que el mejor consejo que la hayan podido dar sea, efectivamente, "mejor estate calladita."
Marta accedió a hablar con Pedro J. Ramírez, en una entrevista pactadísima, meses atrás. Habló también, para 'El Partido de las 12', en Palencia, y fue ella la que pidió, en directo, que no se la preguntara más sobre lo que había pasado durante la investigación de la 'Operación Galgo'.
Y lo peor de todo es que, ahora que se va apagando la estrella de la Marta atleta, queda la luz de la Marta política. Y como siga guardando silencio ante las grabadoras y las cámaras de prensa, vamos a pensar lo peor. Nos representa a los palentinos en el Senado y cobra de lo de todos. Callar ante las preguntas de la prensa es señal de poca o ninguna transparencia. Y eso nunca viene bien, cuando en política, si algo importa, es la credibilidad. Y a Marta, como no habla y actúa raro, no se la cree.
Tras la final de los 3000 metros obstáculos en la final de Londres, sólo se quería saber cómo se había sentido, cómo se encontraba... Pero no hubo forma. Como sentenció Manolo Lama en 'Tiempo de Juego', peor para ella.

02 agosto 2012

Señorío de Valdesneros y otros placeres bebibles

No por haber visitado una gran bodega riojana, uno va a pensar que ya lo sabe todo sobre el vino. Ni mucho menos. No soy bebedor habitual, pese a que reconozco que un buen vino alegra cualquier cena.
Y, aunque posiblemente lo haya tomado en alguna ocasión especial, nunca me fijé en si el vino que me sirvieron en tal o cual restaurante era un Señorío de Valdesneros. En Palencia también se tira de Riberas del Duero y Riojas, como es lógico. Algún establecimiento de hostelería posa con el cartel de 'Vino de Palencia', anunciando que ahí se consume vino criado en las barricas que duermen en las Bodegas Ladrero. Torquemada forma parte de la Denominación de Origen 'Ribera de Arlanza'. Insisto que hablar de ello como novedad es lo que produce no saber de vinos. Recomendable el vídeo sobre la bodega palentina para conocer un poco más su producción. Su web, además, derrocha orgullo de tierra por los cuatro costados.

En cuanto a cervezas, pude disfrutar de un trago de 'Bresañ' rubia. Palentina de pura cepa. Y artesanal. Una de las cuatro variedades que fabrica la marca. En caña y fresca, apetecible y nada amarga. Pendiente de probar más. Como la 'Vacceum', que sigue creciendo poco a poco. No hay más que pasarse por su blog y verlo. Adelante. Me siguen admirando los pequeños emprendedores.
Me quedo con unas botellas que tomé hace poco en 'El Zapatones', envasadas con una etiqueta tan extraña como simpática: 'El Chiguito'. Con un par. El vino arrasó en la mesa, como la carne: parrillada a 18 euros por barba hasta reventar, perdóneseme la prepotencia en tiempos de crisis, pero no es dinero. Tres mil 'pelas' por eso, no lo es. Ni tampoco me pagan la mención.
La conclusión, después de todo, es que siento que me hago mayor. Pero me gusta si es a base de descubrir placeres como éstos.

24 julio 2012

Palencia a tope, a por Londres

IMAGEN: (@S_Bayon)
Ahí están las dos. Juntas, bajo el título de "Palencia a tope!!! A por Londres". Posan sonrientes en una de las dos recepciones que el grueso de deportistas españoles olímpicos tuvieron ayer lunes con Mariano Rajoy y con el Rey don Juan Carlos.
La fotografía está publicada en la cuenta de Twitter de la ex gimnasta, Sara Bayón, a la que tantas veces se aludió en las páginas de la prensa palentina durante su carrera. Ahora luce como seleccionadora del equipo de rítmica. Y espera conseguir su primera medalla olímpica. 
Al lado, una mítica: Marta Domínguez. La indignación por su presencia se cuela en las redes sociales. El sentimiento contrario es mudo, pero seguro que existe. Lo único que parece claro es que el pueblo no perdona, aunque la justicia lo haga, a quien se le ha señalado en público con el dedo acusador. Marta madre, Marta senadora, pero Marta atleta. Con sus 36 años sigue siendo candidata a medalla. Más cuando la delegación española de atletismo está en una crisis que ni la que corre ahora de norte a sur en la península. Sin embargo, lo sabemos: Marta aspira a podio, porque nos ha regalado carrerones espectaculares en Europeos y Mundiales. Y sabe que es la última oportunidad en su vida para lograr la medalla olímpica.
Con menos representación que otras veces, pero Palencia estará en Londres. Una vez cada cuatro años: demasiada espera para ver cómo los nuestros cumplen un sueño al alcance de pocos. La única duda que nos queda es: ¿Quién les sacó la foto a nuestras atletas?

20 julio 2012

Motivos personales. Y los domingos, al fútbol

IMÁGENES: El Norte de Castilla 
Si hubiera escrito este artículo hace tres días, podría titularlo perfectamente "La coexistencia pacífica" o algo similar, aventurando que el tenso cruce de declaraciones entre el presidente del CF Palencia, Chema Torres, y el del Cristo Atlético, Ramón Andréu 'Cata', iba a desenvocar en una especie de guerra fría entre dos clubes capitalinos, vecinos y los dos con camiseta morada. El caso es que uno de los dos mandamases ha mandado el primer misil tierra aire, y el otro ha entrado en barrena. ¿Quién ha sido el primero? Según cada uno, el otro.
Se da la circunstancia de que se enfrentan, en Tercera División, un club con muchos problemas pero con ganas de sobrevivir, como es el CF Palencia, descendido por impagos y con una deuda cuyo lastre, no sabemos por cuánto, pesa y agarrota las piernas de quien ha cargado con el saco a las espaldas. Y, por otro lado, un club saneado, en pleno crecimiento, como es el Cristo Atlético, que puede garantizar los pagos de las nóminas. ¿Hay miedo en el CF Palencia a quedar como segundo equipo palentino esta temporada? Puede. ¿Es el contraste de situaciones la que ha hecho que sus presidentes se pongan en tensión? Puede. ¿Es un enfrentamiento personal y recíproco por motivos que sólo ellos dos saben? Puede... Casi seguro. ¿Es normal esta situación? La respuesta es más clara: No.
Los clubes de la provincia se han caracterizado por unas relaciones bastante normales, amén de esos partidos de cadetes o juveniles en los que había calentones y todo quedaba para la vuelta. Los aún recientes derbis entre Palencia y Becerril se saldaban con aplausos, un gran ambiente y magníficas entradas. Y, cuando en La Balastera, durante otras jornadas, se anunciaba la victoria del Becerril por megafonía, el público palentino aplaudía. 
Incluso el calendario ha determinado que Cristo y Palencia no jueguen nunca como locales a la vez, por lo que no habrá que echar a cara o cruz quién juega el domingo a las cinco... Ni tampoco habrá que sortearlo a tortazos. Y es que La Nueva Balastera, es municipal. Mientras no se use para conciertos, como si se juega a la petanca.
Que los presidentes hayan decidido machacarse el uno al otro no debería interferir en el respeto y simpatía que un palentino pueda tener por uno o los dos equipos, sea o no socio. No me queda duda de que nadie va a comenzar a odiar a uno u otro equipo por lo que ha pasado.
Torres y Cata son dos hombres fuertes y con ambición a los que les ha tocado vivir en la misma casa de Gran Hermano, y han entendido que, en competición, sólo puede ganar uno. Y lo que debería ser un juego, lo han llevado a lo personal. Vale, hay dinero y tiempo de por medio, y eso lo complica todo. Sólo que esto es Palencia, no Telecinco. Ni tampoco es un Sevilla - Betis. No compensa ni beneficia vender esa imagen.
Quizás, en el pasado, tuvieron alguna rencilla con la que se atizaran en el orgullo. No lo sabemos, pero ya se jugaba al fútbol antes de todo eso. Y se seguirá haciendo. El que quiera, que se limite a disfrutar de lo que pasa en el campo. Para tomate, me quedo con las 'Viceberzas' que, al menos, alegran la mañana. Y los domingos, con el fútbol.

17 julio 2012

Un día hace quince años

No es que uno recuerde la fecha como el día de su cumpleaños, pero aquello, en sí, perdudará de por vida en nuestras memorias. Leyendo 'El Norte' caigo en que, efectivamente, ya han pasado quince años desde que los vecinos de Pan y Guindas fuéramos testigos de la inundación de nuestras calles. Así, por sorpresa. Un buen puñado de chavales lo teníamos todo preparado para poner rumbo, desde San Marco, hacia algún pueblo del norte de la provincia al ya mítico campamento del Movimiento Junior (era lo único que ocupaba nuestras cabezas los días previos). Precisamente San Marco, desde donde saldría el bus, se llevó la peor parte. Dos tardes antes de que nuestra particular aventura de verano comenzara, una tarde de lluvia normal, como la de cualquier día, provocó el atasco y posterior desborde del arroyo de Villalobón. La acequia no tragó y el Vial comenzó a encharcarse. Los charcos crecieron y el agua entró, de lleno, en el barrio. Antes de darnos cuenta, las aceras ya estaban cubiertas y los edificios rodeados. Los conductores se apresuraron a sacar sus vehículos de las cocheras. Quienes tenían calzado adecuado, retrasaban en las calles el momento de subir a sus casas... Hasta que no les quedó más remedio. Se fue la luz y el teléfono funcionaba a medias. La información que nos llegaba, a través de los informativos locales, era a través de las radios con pilas. Los que tenían vitrocerámica tiraban de conservas o del vecino que prestaba el gas.
Los pisos bajos peligraban porque el agua llegó hasta la altura de sus casas. En Reyes Católicos, la situación era más preocupante, con el tapón que hacía el muro que cerca las vías del tren. Mi prima, entonces de unos 9 ó 10 años, lloraba porque su padre aún no había podido llegar a casa y su madre trataba de llamar a sus cuñados, en la otra punta del barrio, cuando ya era imposible apenas salir más allá del portal.
Con la oscuridad, nadie podía dormir. Los vecinos descansaban apoyados en sus ventanas, vigilando que el nivel del agua no subiera, y que nadie del barrio tuviera que recibir asistencia. Los bomberos nos hablaban a través de megáfonos, y la ausencia de tragedias personales hacía que hasta la gente se lo tomara con cierto humor y filosofía. Con la tranquilidad, cambiamos las ventanas por un ratito de cama. Sólo un ratito, por si acaso la noche nos dejaba alguna sorpresa desagradable.
Al día siguiente, hubo quien sacó su barquito o su piragua. Y quienes se pusieron un traje completamente impermeable para dar su paseo, teniendo en cuenta que la piscina apenas cubría un metro y medio. Los bancos se colocaron sobre las alcantarillas ahogadas, los coches aparcados ondeaban y los contenedores de papel y vidrio flotaban cual balsa de madera.
Cuando el nivel del agua fue bajando, quedaba una inmensa capa de lodo, y las dudas de los comerciantes con sus locales.
Los bomberos dedicaban horas a extraer el agua de las cocheras y rescataban los coches, completamente inutilizados, de quienes no habían podido llegar a tiempo. Protección Civil se pudo acercar piso por piso preguntando si todo estaba en orden. Y el detalle: nos regalaron dos velas rojas, de las medianas, por aquello de la falta de luz.
Y sí: pasado todo, con dos días de retraso de retraso, pudimos ir al campamento. El grupo de los mayores hicimos una parodia del "Tractor Amarillo" para el día de los padres: "Toda Palencia se ha inundado, porque una acequia ha reventado. El agua llegaba hasta el techo, pero el daño ya estaba hecho..." Hoy, quince años después, como apunta el artículo de 'El Norte', la muesca se sigue viendo. Las columnas grises de la Calle Maldonado, y el tramo de rojo desteñido que viste los edificios nos recuerda que, un día, el agua llego hasta ahí. Un día hace ya quince años.

11 julio 2012

La justicia, según nuestras madres

La primera de todas fue mi madre. Mi hermana, durante una temporada muy cortita, fue alérgica a determinados conservantes y colorantes. Cuando yo llegaba a casa con la típica bolsita de chucherías porque había sido el cumple de un amigo del cole, mi madre la guardaba y decía: "cuando se cure, os las coméis entre los dos". Yo, con apenas 5 años, sentía que, en mí, se despertaba una sensación de injusticia que chocaba con el espíritu de solidaridad que trataba de inyectarme mi madre por otra parte. Claro que, cuando mi hermana se curó, compartimos tanto las golosinas atrasadas de los cumpleaños de mis amigos como las de los suyos. La frase que mi santa madre repitió durante toda nuestra infancia fue: "O para los dos o para ninguno." Con la salvedad de que si sólo uno de los dos se portaba mal, el azote era para el culpable.
Cuando estaba en el instituto, recuerdo dos casos claros de esos que marcan. Uno fue el no poder ir al viaje de final de la ESO, en el que generaciones de cursos anteriores habían descargado parte de la adrenalina adolescente por algún extraño rincón de Mallorca o cualquier sitio similar. Pero tuve la mala suerte de haber hecho 4º curso justo un año después de que los alumnos anteriores se portaran desastrosamente mal. Decisión del centro: no volver a cometer la locura.
Y el otro caso, anterior, en 2º de la ESO, alguien tiró no sé qué por la ventana, lo cual no estaba bien. Entonces, el jefe de estudios, que era Antonio Lafuente (en paz esté) entró en nuestro aula a preguntar: "¿Quién ha tirado eso por la ventana?"... Silencio... Y repite, con castigo incluído: "¿Quién ha tirado eso por la ventana? Si nadie dice nada, no salimos hasta una hora después de que acaben las clases."... Silencio... Y empieza el ultimátum: "¿Quién ha tirado eso, a la una?"... Miradas... "¿Quién lo ha tirado, a las dos?"... Murmullos: "Venga, decidlo..." "¿Quién ha tirado eso, a las tres?"... "¡Venga!"... Y la sentencia fue que pagamos todos.
Gracias a eso, te manejas en conceptos como la justicia, el altruismo, la sociedad... y sus contrarios. A veces, pagamos justos por pecadores. Ahora, con la crisis, es lo mismo, pero con dinero. A nuestros gobernantes les falta ser más paternalistas. En una familia, si se pasa hambre, los padres se quitan de lo suyo para que los hijos puedan crecer. Aquí es la revés. Y si empezamos por ahí, lo demás falla: la justicia deja de existir y hasta la misma democracia queda en entredicho.
De todas las definiciones de la justicia, me quedo con la de mi madre: "o para todos o para ninguno."

03 julio 2012

Palencia, calidad

La OCU publicaba un estudio hace apenas unos días un estudio en el que revelaba un top-ten de las ciudades españolas con mayor calidad de vida, y lo acompañaba un mapa con las ciudades que aprobaban y suspendían. Entiendo que Palencia, al no aparecer, ha estado excluída de dicho estudio.
Valladolid, sin ir más lejos, sería la octava ciudad de España. ¿Tiene Valladolid mejor calidad de vida que nosotros? Su punto fuerte, tiendas y servicios.
Palencia, hace apenas unos años, estaba en cuarta posición en un ranking nacional que sí englobaba a todas las capitales de provincia. Y no hemos cambiado tanto. Hay una interesante oferta y actividad comercial, buena oferta cultural, es una ciudad relativamente barata para vivir, buenos servicios públicos: colegios, institutos, centros de salud, hospitales... Mucha zona verde y peatonal, mucha historia y buena gente, que aunque no sea una variable, siempre cuenta.
Si alguien no sabe apreciar todo esto, le recomiendo vivir en alguna de las ciudades marcadas con rojo: Madrid, por ejemplo, donde ir al médico de cabecera puede no ser de un día para otro, donde el precio del  transporte urbano triplica al nuestro, donde el precio mínimo para encontrar un piso bajo en alquiler en las afueras raramente baja de los 500 € al mes, y una copa en un sitio "normal" vale 7 euros en vaso de tubo. Ahora, eso sí, puedes ver todos los musicales que quieras, si el bolsillo lo permite. Pero eso no es calidad de vida.
Nos falta, lo que nos falta: un empujón industrial (y menos desempleo) y otro empujón de estudios de Formación Profesional y/o universitarios. Trabajo y juventud para darle dinamismo a una ciudad de la que los jóvenes, por algún motivo, se siguen escapando. A la calidad de vida le hace falta la llave del futuro. Pero como estamos hablando ahora de vivir bien y vivir tranquilos, Palencia merecería aparecer con letras verdes y en mayúscula en el mapa de la OCU.

29 junio 2012

El relato de las tragedias


En este mes de junio que termina, las páginas de los diarios locales se han convertido en las de cualquier otro diario, de los que se cierran con candado personal, de quien escribe el relato de su lucha junto a la de los suyos para evitar tragedias personales.
Un mes especialmente duro para los 314 trabajadores de SEDA, que dependen de jueces, ventas, acreedores, sindicatos, liquidaciones y planes de viabilidad en una empresa en la que el café, de un tiempo a esta parte, tiene un aroma un poco más amargo.
Un mes difícil para los mineros y para el carbón. La central térmica de Velilla está que echa humo y no por lo de siempre. Las subvenciones se recortan o, directamente, se acaban. Duele pagar más y cobrar menos, cuando aún se espera un esfuerzo personal de quien tiene las tijeras en una mano y el cinturón en la otra.
Nuestro CF Palencia lucha contra el tiempo para evitar, otra vez, su desaparición. La reaparición, una y otra vez, del tumor de las deudas y la dificultad, cada vez mayor, de los avales, hace pensar que el cáncer de las deudas va a triunfar sobre la vida del club. Y, para colmo de males, arrastrado por las circunstancias pucelanas, el Aguilar se nos ha ido a Regional.
Y lo que no sale en los periódicos: me cuenta una persona querida que, de aquí en quince días, vuelve al paro porque en el supermercado donde trabaja, las cosas se han torcido más.
Entre tanto, Beatriz Pando y Álvaro Mocha nos recuerdan, con sus casi dieces en selectividad, que la ilusión por la vida se mantiene intacta. Y que, con trabajo bien hecho, se puede triunfar. Así nos lo recordará la joven Ester Rodríguez en los mermados sanantolines este año, ejemplo siempre de lucha en nuestra tierra, como cualquier paralímpico que consigue superar cualquier reto que se propone, aunque no podamos animarla en Londres. Juntos, arrojan un poquito de luz y nos hacen pensar que, quienes están al frente del todo, al margen de subirnos en tan sólo dos días la luz, el gas y los medicamentos, no cumplen, ni de lejos, bien su labor. Menos mal que el domingo juega España la final de la Eurocopa y la anestesia nos durará todavía un rato.

25 junio 2012

Sacudiendo nuestro orgullo español

Cuando juega la selección de fútbol, sacudimos nuestros complejos. Como cuando sacudimos un mantel o cualquier otro trapo por la ventana, echamos nuestra bandera española a la calle y dejamos nuestro orgullo español ondeando a la altura de nuestra casa. Es la forma de avisar al de fuera: "Aquí vive un español que está con 'La Roja'". Fue comenzar la 'Euro', y Palencia llenarse de banderas rojigualdas.
El fútbol, que no nos da de comer a ninguno de nosotros, con unos futbolistas que, si España fuera una meritocracia tendrían que estar mendigando el pan, nos hacen olvidar todos y cada uno de los males y gentuza que nos dirige por los que seríamos capaces de reconocer que nuestra España nos avergüenza.

Sin ánimo de ser oportunista, estoy seguro de que volveremos a lanzarnos a las calles cuando ganemos, si Mérkel lo permite, la Eurocopa. No lo haremos el día que nuestra deuda desaparezca, o baje la incomprensible prima revoltosa a un nivel que podamos olvidarnos de ella. Tampoco lo hicimos cuando Montoro anuncia un "no-rescate" rescate y nuestro Presidente, antes que salir a dar la cara, prefería escaquearse al España - Italia... y entre lágrimas porque no podía ver a Rafa Nadal. Nos cuesta salir para lo bueno y para lo malo. Menos si nos dan de comer. Afortunadamente, como la cordura no se ha marchado del todo, ahí tenemos a los trabajadores de SEDA y a los mineros que luchan por el orgullo propio y el de sus familias, víctimas de una situación que está en manos de otros.
Si los jugadores de la selección ganan la Eurocopa, se llevarán una prima que ya querría la de riesgo: 300.000 euros por barba, un premio superior al de hace cuatro años. El próximo domingo, si nos dejan, saldremos a celebrarlo. El lunes, sacudiremos nuestra bandera por la ventana, sacudiremos nuestro orgullo español y volveremos a dejarlo en un cajón hasta dentro de dos años.
La situación económica y política del país tardará bastante más en mejorar.

11 junio 2012

Al-Palencia

A perro flaco, todo son pulgas. De esto que al CF Palencia le va tan mal económicamente que incluso Calderé, que se ha desvivido por el Palencia, busca opciones fuera, y Juanjo, el hasta entonces segundo entrenador y claro candidato para entrenar al equipo el próximo año, ha fichado por el Cristo Atlético, de Tercera, que paga las nóminas.
Y sorprendido me hallo al leer que, en su afán por buscar una solución económica, Ramón María Calderé, incluso, a través de su colega Tintín Márquez (ex del Espanyol), llegó a proponer la idea de que uno de estos grupos qataríes, forrados porque parece que allí sale más petróleo del suelo, invirtiera en el club, ahora que España 'la pobre', está de moda.
Y si, personalmente, poco me gusta que un grupo inversor compre un Palencia hecho empresa (con la susceptibilidad de corrupción y ansia que puede producir una empresa deportiva), menos me gustaría que al Palencia le metieran mano los qataríes.
Estamos educados en lo peor del capitalismo. Desde pequeños, nos resulta gratificante que nuestros padres nos den la propina. De adolescentes, más. Y, cuando somos mayores, deseamos un trabajo y, a ser posible, un buen sueldo. Y muchos, además, jugamos a las quinielas y a las loterías. Así que somos perfectamente capaces de relacionar el dinero con el poder. Y así lo vemos porque lo hemos mamado desde pequeñitos.

Cuando una empresa está sin fondos, antes que morir, prefiere pedir que le rescaten, que alguien le dé dinero. Lo que pasa es que dejas de depender de ti mismo para depender de papá dinero. Y si papá dinero es un jeque, te pueden cambiar hasta los gustos. Y, quizás, obligarte a ir con él. O tal vez quiera conocer a tus amiguitos y hacerse también su papá. Y si el jeque quiere, después de salvar a un equipo, salvar a su ciudad, que también tiene números rojos, a ver quién es el que se resiste a decir que no. Ser pobre de dinero y pobre de quererlo, es peligroso. En Getafe, sufrieron pensando que el escudo llevaría la imprompta qatarí. Al-Palencia, que ni se le acerquen.

28 mayo 2012

La temporada de las turbulencias no ha terminado

La temporada de las turbulencias no ha terminado con la temporada de fútbol. El play-off para evitar al descenso, ya sea por el buen hacer en la ida, por la suerte, o por el motivo que fuera, ha querido que el CF Palencia se mantenga en Segunda B.
Ha sido un excelente colofón a una temporada de mucho sufrimiento. Demasiado, para un club modesto de una ciudad que también presume de lo mismo. Unas elecciones, un doloroso amago de conversión a SAD, desengaños, juicios, idas, venidas, malos ratos... y un CF Palencia a punto de morir rescatado por un hombre de buena voluntad llamado José María Torres y otro hombre que se ha ganado el corazón de Palencia con el suyo propio, y que, como dice la canción, se llama Ramón.
Calderé ha conseguido mantener a un equipo que lo ha pasado mal, como todo el club en sí, y que, de no haber sido por la simple generosidad de algunos, hubiéramos visto situaciones personales dramáticas peores.
Ayer muchos gritamos ¡gol! cuando Carril conseguía poner en tierra uno de los dos pies de ese cuerpo de barro, que viste camisola morada, y cuyo viaje aún no ha terminado. Queda ver si queda presupuesto para llegar a buen puerto y posar, de forma definitiva, los dos pies en suelo firme. El viaje transcurre con turbulencias, con la incertidumbre que sacude a tantas empresas, a tantas familias y a tantas instituciones. Con el vigor que da un soplo de fresco aire victorioso, pero con las espinas del camino haciendo sangre en la piel.
Se debe aún mucho dinero, y se necesita mucho más. Y en tiempos de vacas flacas, es difícil que alguien reparta leche. A veces, no se puede sacar más que la buena voluntad... con lo insuficiente que resulta en algunos casos. 
Y no será por la piedad extrema y hasta escandalosa del Gobierno con los clubes que deban dinero a Hacienda... Pero, sí, cada caso es un mundo. El ¿qué pasará? no deja demasiada cabida a la euforia. Quizás convenga dejarlo para otro momento. Sólo cabe seguir trabajando y esperar.

25 mayo 2012

Algo chiquitito

A un día de que comience Eurovisión, se me viene a la cabeza la canción que llevó Daniel Diges hace dos años. Su frase: "algo pequeñito, algo chiquitito" es perfecta para describir la Feria Chica 2012.
En general, la Feria Chica ha hecho honor a su nombre. Tampoco tiene sentido hacer lo contrario.
Sin embargo, el atractivo de este año en la pequeña se basa en el de las fiestas grandes: en la comida. De cuatro días, ferias del libro y cerámica al margen, casi lo que más se destaca desde "arriba" es la presencia de un chico de Valladolid, cuyo nombre no aparece en el cartel, que es campeón de España en corte de jamón. Además, de una degustación de alimentos para celíacos y sólo unos pocos privilegiados probarán unos perritos de carne de kobe, la que, en parte, puso de moda la expedición española de baloncesto cuando jugó en Japón y cayó alguna factura de restaurante con la mítica carne de bicho masajeado. Aunque, luego, hay variantes. Y estoy seguro que habrá algún catador que, perrito en mano, diga lo de "ésta no es como la original, la buena, que se deshace como mantequilla..." 
Y es que, si los recortes han llegado a nuestros Sanantolines para el próximo mes de septiembre, ¿cómo no iban a llegar a nuestra Feria Chica? La gran ventaja con la que cuenta el Ayuntamiento es que, una fiesta catalogada como "regular" o "mala" por los propios palentinos, la puedes dotar de menos presupuesto y estropearla un poquillo sin que apenas se note. A fin de cuentas, el buen tiempo y las casetas ya es el 50 %. Así que tampoco vamos a ponerles muchos peros a una Feria que, en tiempos de crisis, algunos pensarán que es prescindible, pero que, por tradición, tampoco se debería destruir del todo. Soy partidario de que, en todo presupuesto, debe quedar para una caña que tomar entre amigos. Nos conformamos con una "Feria Chiquitita, uo uo uooooo". Sin pretensión de ser demagógico, estamos en tiempos de dramas peores.

21 mayo 2012

La felicidad no lleva impuestos

Hace ya unos cuantos días que pude asomar la nariz por Palencia durante algunas horas. No llegué a pensar que este año, en que se supone que lo tengo más a tiro para juntar un par de días y subir, lo iba a tener tan complicado. Siempre por cosas buenas: Logroño, Huesca, Granada, y otros avatares del trabajo.
Lo general es volver con la mente desconectada. Basta que se produzca eso con un paseo tranquilo por la ciudad. Pero, esta vez, podía sobrar la ciudad para volver nuevo y más feliz si cabe. Ha sido suficiente la compañía, y ver que todo está en su sitio, que la vida sigue bien. Mejor, incluso, de lo esperado.
Acompañaron las circunstancias: el buen tiempo, una terraza y uno de los sitios donde mejor ponen las copas en toda la ciudad. Y no parar de hablar en varias horas. Al día siguiente, cena (en otra terraza) y lo mismo. Y, por encima de todo, ver que el grupo está unido y que surgen planes de futuro. 
Vi estupendamente bien a la familia, me llevé una ración espectacular de caracoles, recibí una sonrisa de oreja a oreja de una prima a la que hacía meses que no veía y que ha salido con fuerza de un pequeño traspiés, una invitación de boda y mi tío me dio el resguardo del primer carnet del Palencia... Y recordamos algo que es verdad: es el que me metió el gusto de lo deportivo en mi cuerpo. 
Últimamente se hace difícil darle vueltas a lo que escribir sin evitar que salga alguno de los males de nuestras vidas por alguna palabra: crisis, paro, miedo, etcétera. Y tampoco era plan. La felicidad ha pesado sobre todo lo demás. Y lo mejor: no lleva impuestos.