Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

25 agosto 2016

¡Gracias, Sara!

Se cumplen casi tres meses sin dejarme caer por estas líneas que le dedicaba yo, de forma más regular, a mi Palencia querida. Tal vez porque mis pensamientos, como los de la mayoría, se transforman en tuits de 140 caracteres, sin querer profundizar más en lo que se me iba pasando por la cabeza.
Lo más reciente tiene que ver con deporte, con el grandísimo acontecimiento que ocurre cada cuatro años. Cuando veo los Juegos Olímpicos, acabo convencido de que recibir una medalla tiene que ser lo más grande que te pase en la vida. Y si es de oro, ¿para qué más? Sentir que representas a un país, te quiera el país más o menos, y hacer levantar la bandera tiene que poner la carne de gallina.
Haciendo mías unas palabras estándar del Rey Juan Carlos, las lágrimas de Sara Bayón fueron las lágrimas de todos los palentinos. Una gimnasta maravillosa que no pudo disputar unos Juegos durante su carrera como deportista, sabe lo que hay detrás de una medalla. Cualquiera que haya visto de cerca la historia de una niña que se apunta a gimnasia rítmica y descubre que su vocación va en serio, sabe que pocos deportes hay más sacrificados que ése. Si no, baste con ver el siempre recomendable 'Informe Robinson' sobre nuestra vecina leonesa Carolina Rodríguez para entender por qué tantas lágrimas al término de una final olímpica tan perfecta.
Una gimnasta se entrena varias horas al día. Un futbolista, de media, dos. Las ganancias de unos y otros saltan a la vista. Eso tiene que doler.
Cuando nos preguntemos por qué el deporte nos gusta, aunque sólo sea verlo, no hay más que sentir lo que nos recorre por dentro: la rabia por el no ascenso del Palencia Basket a ACB, el desprecio al dinero del empresario que ha tomado como rehén al CD Palencia, la lástima de no tener un portero como Sergio Asenjo en Liga de Campeones o la sensación de infortunio de no haber tenido más palentinos en Río, recordándonos olimpiadas con otros sabores.
Habiendo sido, con diferencia, lo mejor del verano, deportivamente hablando, pregonera, tus lágrimas valen un reconocimiento más. Y aunque la frase suene poco seria sacada de contexto, contigo cobra otro sentido: ¡Gracias, Sara!

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Página principal