Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

20 febrero 2017

Una semana feliz

IMAGEN: 'El Arambol'
Vengo de una semana muy buena: sorpresiva, reconfortante y tremendamente agradable.
Agradezco la posibilidad que, el lunes, con el Día Mundial de la Radio, me brindaron los amigos de 'El Arambol', en Acup Radio, de formar parte del modesto homenaje a nuestro medio que brindaron desde la emisora universitaria. 
Tan grande fue el homenaje que, en Cope, reunió a tres históricos de la radio española, como el que pueden realizar gente como Samuel, los dos Raúles, Natalia o Jesús, con casi 150 semanas de radio local con gusto hecha por puro amor al arte.
En sus estudios, in situ, estaba Leonor Ramos, compañera de profesión con la que hacía tiempo que no charlaba y que vistió los colores de la camiseta de mi querida Cope Palencia. Me dicen, por cierto, que va muy bien de salud, por lo que me alegro mucho. Siguen sin ser demasiados buenos tiempos para las locales.
La semana culminó con un regreso a mi capital preferida, que apetecía. Mantuve algunos reencuentros inesperados que me llenaron profundamente. Cuando pasa tanto tiempo y ciertas personas reaparecen, aunque sea en la puerta de un bar y para una puesta a punto en minuto y medio, es una satisfacción enorme que me hace ver que algo bien se hizo en el pasado.
Entre tanto, no hace falta esperar que pasen demasiadas cosas para darse cuenta uno de que, muchas veces, la mejor de las alegrías es ver que todo sigue bien, sin sobresaltos.
Con dosis de cariño tan grandes es imposible no querer sentirse más palentino. Ya he dicho anteriormente que Palencia es, además de la ciudad en sí, la gente que le da vida. Ojalá estuviese más cerca de Madrid.

05 febrero 2017

Una de maestras

Me contaba una amiga, palentina y en el exilio, que estaba conociendo a una compañera nueva de trabajo y, lógicamente, surgió la pregunta de:
- ¿Y tú de dónde eres?
- ¿Yo? De Palencia.
Hasta ahí todo normal de no ser por la siguiente pregunta:
- ¿Y Palencia dónde está?
La conversación pasa de ser normal a abominable si, al contextualizar el diálogo, puntualizamos que las dos interlocutoras son Maestras en Educación Infantil. Maestra, Educación, Derecho Básico, Pilar de un País, Estado o Nación.
Claro que, por edad, los niños a cargo de esa Maestra no tendrán la necesidad de preguntarle dónde está Palencia. Esos mismos niños, con 20 años más, también podrán triunfar en la vida o, mejor dicho, ganar mucho dinero, pasando por Gran Hermano, por algún Talk-Show, por concursar en algún programa excepto en Saber y Ganar, o sabiendo exhibirse en cualquier plataforma popular de internet. Para eso, no hace falta ya no saber dónde está Palencia, sino escribir o comprender una simple lectura. Pero si la pregunta es '¿se puede ser Maestro sin saber situar a Palencia en España?', respondería que 'no'.
En mi memoria, el trabajo impecable de mi profesora de 5º de EGB, Pilar Lobera, que nos iba haciendo aprendernos las provincias por Comunidades y nos iba preguntando, entre otras muchas cosas, a lo largo del curso. Quien no sabía la respuesta, la copiaba diez veces. Quizás, por ese fallo, jamás olvidaré que Albacete está en Castilla La Mancha. Y que me perdonen dos albaceteños de pro: María José Navarro y Pedro Sáinz de Baranda, compañeros de Cope.
Entiendo que los becarios más jóvenes que llegan a deportes no tengan muy claro quién es Fermín Cacho, el gol de Mijatovic no les diga nada (por muy del Madrid que sean) o sepan algo de Induráin 'de oídas'. Pero España se aprende en los Colegios, en la Educación General Básica. La ESO retuvo a la gente dos años más en los institutos, pero no impidió que los que no estaban por la labor, acabaran buscándose la vida de otra manera. Y, ahora, aunque la gente tenga carreras, sabe menos. Quizás porque las dudas las resuelve Google, no hace falta memorizar demasiado, ni tan siquiera saber demasiado. Fiamos nuestro cerebro a internet. Y cuando pasa algo, protestamos en Twitter. Yo también protesto en Twitter, el blog está sobrevalorado. Pero sé situar las 52 provincias de España en su sitio y sé a qué Comunidad Autónoma pertenecen. Cultura mínima, que dicen.

29 diciembre 2016

La publicidad de las compras y del aire

IMAGEN: El Norte de Castilla
¡Lo importante que es aparecer en el mapa! Quizás, con esa motivación, Palencia ha invertido en promocionarse tanto en Chamartín como en Sarriko, de momento, en una novedosa campaña de nuestras instituciones. Sin embargo, el hecho de ver un cartelón de publicidad con el nombre de Palencia nos acaba seduciendo más a los palentinos exiliados que a los 'target' de dichos paneles.
La idea es buena, pero el tiro creo que sale cruzado. La parte del turismo y la gastronomía es siempre correcta. Y es verdad que el que no arriesga, no gana, pero opino que es tremendamente difícil seducir a los madrileños (y residentes) con nuestras opciones para hacer compras, por 65 € que vale el tren de ida y vuelta, cuando Madrid es la panacea del 'shopping', pese a que mí me siga rechiflando dejarme el dinero en el comercio palentino, siempre que puedo, y a mí me valga el lema de "Palencia, ciudad de compras".
Como lo mismo creo que también se cruza el tiro cuando se vende aire puro en Bilbao, donde al asomarse uno por la ventana, raro es que no haya una montaña cerca.
Curiosamente, tal como anda el panorama estos días, el aire puro se vende mejor en la agitada y contaminada Madrid, y lo de las compras en Bilbao, ¿pues quién sabe? Yo nunca he ido de compras a Bilbao, y sí a ver el Guggenheim y cenar unos pintxos.
El caso es que las dos cosas que se publicitan son tan ciertas como la vida misma y en estos días navideños no puedo echar más de menos tanto un aire más respirable como una ciudad muchísimo más fácil y hasta más económica para hacer las compras de Navidad.
En pleno 2016, sigo pensando que la mejor publicidad es el 'boca a boca' de los foros en Internet y páginas de opinión y que las instituciones, aparte de seguir esforzándose por pintarnos en los mapas mudos cerebrales de quienes no saben dónde estamos, deben hacer que el turista tenga una visita fácil, no: facilísima. Apepés, webs, redes sociales... Los recursos están al alcance de cualquiera y vale más un buen 'Community Manager' que un cartelón.
Seguramente haya detrás de esta campaña un "Si Madrid no viene a Palencia, que sea Palencia la que vaya a Madrid" (y lo mismo con Bilbao), al más puro 'estilo Mahoma'. El problema de esta situación es que somos muchos los que nos vamos a Madrid... para quedarnos. A efectos de publicidad, salimos ganando: los palentinos con los que me relaciono son muy buenos embajadores de lo nuestro, pero quizás, en todo esto, haya una cuestión más profunda: que muchos de los que se bajan en Palencia no lo hacen para quedarse.

30 noviembre 2016

Secuestro y prostitución de un club

Puede ser que el hombre tropiece con facilidad dos veces en la misma piedra. Pero no es mi objetivo filosofar sobre la condición humana, sino recordar que hay gente que, con el simple interés de su beneficio personal, está dispuesta a hacer las cosas mal, aún perjudicando a terceras personas. Y aunque sea repitiendo errores del pasado.
El último capítulo del CD Palencia, creado por y para socios, bajo el lema de "No al fútbol moderno", recuerda al proceso que acabó forzando la desaparición del añoradísimo CF Palencia. Las ganas de convertirle en SAD le condujeron a un coma eterno.
La cadena de errores forzados que ha cometido la directiva del nuevo club morado para transformarlo en Sociedad Anónima ha sido de traca. Y digo de traca porque han ninguneado tanto los Estatutos como al Senado el club. Es como quien aprueba una Ley pasándose por el arco del triunfo la Constitución y la mayoría absoluta.
Su actual presidente, Javier Rodríguez, es la típica figura del traidor del cine de guerrillas, el que está en tu trinchera pero resulta ser del ejército contrario. Porque no son normales tantas cosas que han pasado sin que haya asumido un sólo error, y cuando tiene que dar la cara en la Asamblea, sale corriendo como si le persiguieran. Al presidente inerte lo único que le interesaba era tener al club atado de manos y pies en lo que llegaba Francisco Serrano, el 'chungo' del film, el que promete que el dinero va a llegar, aún a base de cargárselo todo.
Y así queda el Club Deportivo Palencia: engañado, traicionado, maniatado, prostituido y, ahora, será vendido... Y no necesariamente al mejor postor. Ahí está el dinero chino en nuestro fútbol, haciendo aguas con el Rayo, con el Valencia, con el Espanyol, con el Granada... Todo buenas noticias, sin importarnos que el pagador sepa hablar castellano. Sin importarnos que el chino que paga sepa situar a Palencia en el mapa: "¿Paella, paella? ¡Jajaja!"
Las esperanzas de recuperar al club en los Tribunales no son claras, ni mucho menos rápidas y casi ni halagüeñas, por aquello de la Justicia. Me duele lo que se ha hecho con una entidad deportiva que lleva el nombre de mi ciudad, que nació con una ilusión en la que el sueño se ha vuelto a convertir en pesadilla. Don Dinero por delante. La cabeza, por detrás. Y seguirá sin pasar nada aunque el camino vaya quedando lleno de cadáveres. Así nos va.

21 noviembre 2016

La necesidad de la prensa local

Que dos periódicos de tirada diaria sobrevivan en nuestra provincia en formato papel me parece digno de destacar. Y ya no sólo por el hecho en sí de cumplir números, sino de ser rentable y dar de comer a quienes le dan forma detrás del escenario.
Dicen que el presente pasa por lo digital, por eso creo que celebrar en buena forma 135 años de papel es todo un acontecimiento. El suplemento que se entregaba hace unos días, en el viernes en que festejó el aniversario con una Gala, es una mirada al presente y, sobre todo, un ventanal gigante al pasado.
Volvemos al tópico de que cualquier tiempo pasado parece mejor, más con estos tiempos que corren. En este caso, además, el pasado, o mejor dicho, la historia de Diario Palentino es un elemento suficiente para hacer grande al rotativo. Y precisamente, para recordarlo por siempre, se ha querido hacer la estatua de un vocero, el último eslabón de la cadena justo antes del lector, una figura, como no podía ser de otra forma, del pasado. 
Creo que se mira hacia atrás con tanto orgullo como nostalgia, tan de moda, y sirve para agarrarse a las ganas de seguir haciendo buen periodismo local siendo el referente que se ha sido.
Lamento si alguien piensa que sólo tengo buenas palabras o, incluso, soy pesado y demasiado 'pelota' con este asunto, pero no puedo estar más a favor del periodismo de cercanía. Interesa lo que pasa en el Congreso y lo que pasa en otras Autonomías pero, tanto o más, saber si llueve, si me van a poner zona azul, si me van a quitar un autobús, si el Ayuntamiento me va a subir tal impuesto o si el club de mi ciudad la está liando parda. También me interesa la opinión de lo cercano, y las fotografías. Y cuando busco algo histórico, me gusta tirar de hemeroteca más que de libros de historia.
Me interesa que el periodismo local siga vivo, tanto si estoy en Palencia como si estoy en Madrid. Me gusta que las empresas de casa apuesten por él. Me gusta que sigan existiendo historias que contar y gente a la que le interese, además de noticias, que no dejan de ser las crónicas de otras historias que pasan. Me gusta que el periodismo se arriesgue a ir más allá del noticiario purista y perfeccione otros formatos. Me gusta que conviva con lo audiovisual y con redes sociales más inmediatas que el propio periódico, incluso el on-line.
No veremos, salvo criogenización o milagro, el aniversario 270 del periódico. Y por más que nuestros pueblos mueren y nuestra capital envejece, baste mirarle al vocero de frente para recordar que el arte de contar historias es tan antiguo como la propia humanidad. El qué se contará creo que ni se lo imaginan nuestras cabezas.

08 noviembre 2016

El aire que respiramos

El aire, por ahora, es gratis y creo que no lo valoramos lo suficiente. Del aire, el viento: que refresca en verano y renueva las nubes en invierno. Si no es muy intenso, no molesta.
Los alérgicos dependemos de lo que respiramos. Si respiramos pólenes, gramíneas, contaminación o polvo, enfermamos de inmediato. Por eso, no pocas veces, en la misma estación de tren de Palencia, cuando sabemos que tardaremos en volver, no es extraño vernos tomar una bocanada intensa de aire puro, como si fuera lo último bueno que pudiéramos respirar en meses, más simbólica que efectiva.
Cuando Madrid se tira varios días seguidos de secano, el aire se estropea, el centro huele regular y la vista al horizonte regala una barrera gris que impide odas al cielo azul.
Resulta curioso cómo, Madrid y Palencia, tan diferentes, comparten el problema "coche" o, lo que es lo mismo, "tráfico". Carmena le da vueltas a cómo llegar a lo, a mi juicio, inevitable: el momento en que haya que restringir de manera permanente el tráfico a los vehículos privados contamintantes. Palencia ya pasó por la supresión de un paso a nivel, por modificar la O.R.A, por los eternos circuitos urbanos de rotondas y por un servicio de autobuses que, parece, satisface menos que el que había.
Y, sin embargo, en Palencia uno se puede hinchar a aire bueno. O, al menos, mejor que de la "capi". Cuando, en Madrid, te dicen que llueve después de varios días sin hacerlo, tiene que estar, al menos, una hora cayendo agua para que empiece a llover "agua natural", sin que arrastre toda la mierda que jode pulmones y mata peña. Porque la contaminación mata.
Y hasta en los pueblos, nuestros abuelos se quejan de ciertos pesticidas y otros contaminantes que, por varias vías, acaban llegando a las tierras que labraron durante años. Sin embargo, la sensación de subir a una peña y respirar profundo es el mejor de los placebos.
Al sol, por su energía, ya le han puesto precio. Abusemos del aire, por lo que pueda pasar, a ser posible, del bueno. El de Palencia, me lo llevaría en garrafas.

21 octubre 2016

Sobre obras y recibir a la gente

Cuando leo esta semana (véase la portada de Diario Palentino) que lo de hacer reforma en Los Jardinillos es caldo que ya está al fuego, me entra cierta inquietud.
Y es inevitable porque, seguro, no queremos que se repita el desastre del Parque de El Salón con el que, lustros después, muchos palentinos aún nos echamos las manos a la cabeza. Estaría bien que Los Jardinillos se siga llamando Los Jardinillos por algo en concreto. El Salón se sigue llamando El Salón porque, en su día, se le puso ese nombre y no porque exista un Parque isabelino, precioso, identitario, del que sólo quedan unos bancos, una estatua y poco más.
Está bien la idea de hacer más bonito el lugar por el que se le da la bienvenida a los viajeros que llegan en tren. Suena tan poético como desde que se puso en pie, pero alguna ventaja tiene que tener mantener la estación céntrica: no todas las ciudades te dan la bienvenida con un parque en el que tirar algunas fotos, si eres visitante. Si no, no hay más que ver esos parkings inmensos y esas sobredosis de hormigón de otras ciudades a las que ha llegado la Alta Velocidad y que te 'arropan' según sales por la puerta, tan moderno como frío e impersonal. Complejo de país de aeropuertos.
Se trata de un parque pequeño en el que nunca, personalmente, me ha pasado nada. Tampoco conozco a nadie a quien le haya pasado algo, si bien la fama la tiene, sobre todo de noche, con ciertas dosis de rumorología, alguna raya de más o un tintineo de llaves inesperado. Lo que no quita para que, como aquí y en la China, por los alrededores de las estaciones siempre ronde algún paisano un poco fuera de lo normal.
Aprovechemos la oportunidad para hacer algo bonito. No hace falta que apasione, pero tampoco que destroce todo lo que había. La carretera que comunica las dos estaciones, junto al parking, ya le dan amplitud, y las pistas de 'skate' un toque más actual, aunque todo ello le ha quitado un punto de intimidad. Una intimidad, ADN de los parques, que la dan el pequeño auditorio, los recovecos de caminos y bancadas, el palomar, la churrería, el estanque o la locomotora. Que nuestras zonas verdes sigan dándonos ese toque especial y buena fama por mucho tiempo.

06 octubre 2016

Palencia es segura hasta que te toque lo contrario

IMAGEN: Policía.es
En la Festividad de la Policía se viene a recordar que Palencia es segura. De hecho, está entre las ciudades más seguras de España... hasta que te toca lo contrario.
Conozco a quien le han robado el coche a plena luz del día, con la suerte de aparecer, horas después, a punto de ser hecho piezas. Conozco a quien se le han instalado en casa por aquello de que la propietaria acabó en una residencia. Conozco a quien le han atracado en la tienda a punta de navaja. Conozco a quien le han abierto el bolso y le han sacado la cartera. Por conocer, conocía a alguno de los protagonistas de las tristes historias que han salpicado nuestra historia reciente con crímenes de sangre por medio.
Pese a todo, Palencia, repito, es segura. Estoy seguro de que la rutina de un agente de Policía Nacional en nuestra capital puede no tener que ver mucho con la de un agente de Alicante en plena temporada estival o la de un agente en Madrid o Barcelona en cualquier época del año.
Y, aún así, de chaval, todas las precauciones que te hacían tomar tus padres eran pocas. Siempre con cuidado por ciertas calles a oscuras, siempre con cuidado a la salida del colegio, siempre con cuidado por si un señor te llamaba por la calle para que te fueras por él, siempre sabiendo esquivar a los que siempre te pedían dinero "pa mí", y tratar de estar acompañado siempre.
Tal están las cosas de seguras en Palencia que es más fácil que te atropellen o que te la pegues en una rotonda a que te roben.
Pese a que pueda parecer lo contrario, leídas estas líneas, respeto el trabajo de los agentes de la Policía y de la Guardia Civil como respeto el de los médicos, los maestros o cualquer profesional que vive de entregarse a los demás. Siempre pienso que ciertas profesiones y, en concreto, ciertos profesionales, nunca estarán lo suficientemente reconocidas. Quizás esos resbalones, esos huecos, en la tela de seguridad de la que hablo, serían menos con más medios... y no es un tópico, aunque lo parezca.

03 septiembre 2016

La magia de ExpoAire

Una de las actividades que más me gusta hacer en San Antolín es recorrer ExpoAire.
Prefiero la pintura, quizás porque me sea más familiar que la escultura y porque la conocí algo más de cerca. Me admira la cantidad de palentinos que apuestan por el arte como forma de vida, a sabiendas de lo complicado que puede llegar a ser vivir sólo de las creaciones.
La pintura también me conecta con el pasado. Durante cinco años, siendo más enano, anduve en extraescolares de la mano de Sofía dándole marcha al hemisferio derecho de mi cabeza para conseguir, con más trabajo que talento, algunos modestísimos óleos y algún que otro carboncillo de los que, más o menos bien hechos, puedes presumir colgándolos en la pared entre póster de Raúl y póster del Palencia. En cualquier caso, con 13 años me quedaba claro que aquella no era mi vocación, pero haber conocido la pintura de cerca me hace valorar y respetar más el trabajo de los artistas, aunque a veces haya obras que no entienda.
Pronto acabaremos viendo algunas de las 'Pes' de la Calle Mayor perderse entre las esculturas de ExpoAire. El concurso sube su nivel cada año y las sorpresas son mayores cada vez. Los premios se empiezan a quedar cortos y el vandalismo, por fortuna, parece cosa del pasado.
Como palentino, me alucina la capacidad que tienen algunos de meter en su cabeza un lugar tan pequeño como es Palencia, agitar la coctelera de neuronas, intepretar la realidad de otra manera y devolverle al mundo una expresión, palentina, que quedará para los restos.
Es verdad que el tiempo acompaña, pero no me extraña que la Huerta de Guadián sea un goteo constante de personas que, sepan o no captar el mensaje que les manda el artista, acaban dejándose caer a la espera de ver algo que les gusta.
Mención aparte al Grupo Muriel y al ritual inaugural de cada año de una muestra que sigue en pleno estado de forma.

25 agosto 2016

¡Gracias, Sara!

Se cumplen casi tres meses sin dejarme caer por estas líneas que le dedicaba yo, de forma más regular, a mi Palencia querida. Tal vez porque mis pensamientos, como los de la mayoría, se transforman en tuits de 140 caracteres, sin querer profundizar más en lo que se me iba pasando por la cabeza.
Lo más reciente tiene que ver con deporte, con el grandísimo acontecimiento que ocurre cada cuatro años. Cuando veo los Juegos Olímpicos, acabo convencido de que recibir una medalla tiene que ser lo más grande que te pase en la vida. Y si es de oro, ¿para qué más? Sentir que representas a un país, te quiera el país más o menos, y hacer levantar la bandera tiene que poner la carne de gallina.
Haciendo mías unas palabras estándar del Rey Juan Carlos, las lágrimas de Sara Bayón fueron las lágrimas de todos los palentinos. Una gimnasta maravillosa que no pudo disputar unos Juegos durante su carrera como deportista, sabe lo que hay detrás de una medalla. Cualquiera que haya visto de cerca la historia de una niña que se apunta a gimnasia rítmica y descubre que su vocación va en serio, sabe que pocos deportes hay más sacrificados que ése. Si no, baste con ver el siempre recomendable 'Informe Robinson' sobre nuestra vecina leonesa Carolina Rodríguez para entender por qué tantas lágrimas al término de una final olímpica tan perfecta.
Una gimnasta se entrena varias horas al día. Un futbolista, de media, dos. Las ganancias de unos y otros saltan a la vista. Eso tiene que doler.
Cuando nos preguntemos por qué el deporte nos gusta, aunque sólo sea verlo, no hay más que sentir lo que nos recorre por dentro: la rabia por el no ascenso del Palencia Basket a ACB, el desprecio al dinero del empresario que ha tomado como rehén al CD Palencia, la lástima de no tener un portero como Sergio Asenjo en Liga de Campeones o la sensación de infortunio de no haber tenido más palentinos en Río, recordándonos olimpiadas con otros sabores.
Habiendo sido, con diferencia, lo mejor del verano, deportivamente hablando, pregonera, tus lágrimas valen un reconocimiento más. Y aunque la frase suene poco seria sacada de contexto, contigo cobra otro sentido: ¡Gracias, Sara!

24 mayo 2016

El efecto muscular

Decía José María García: «Que hablen de ti, aunque sea mal, pero que hablen». El publicista Risto Mejide rechaza la indiferencia. Y el CD Palencia ha conseguido que se hable de Palencia. Quizás no muy bien, pero se ha hablado. Palencia, gracias a la camiseta de los 'musculillos', ha estado en boca de medio país y en parte del mundo.
Es verdad que el debut con uno de los uniformes más terroríficos de la historia del fútbol fue desafortunado, principalmente, como consecuencia de un pésimo y polémico árbitraje, si bien la eliminatoria ante el Loja se puede remontar.
Pero el camino hasta debutar ha sido interesante. 'El Palencia' se convirtió en TT inmediato y aquellos medios que recogieron la noticia vieron cómo la presentación de las camisetas se colocó enseguida entre lo más leído del día.
La camiseta no sólo ha hecho que se hable de Palencia, incluso, con más fuerza de lo que lo ha hecho, por ejemplo, la exposición de las obras de Victorio Macho en Italia, so pena de las piezas temporalmente robadas en una historia de cacos que deja 'El Robobo de la Jojoya' a la altura de obra maestra, sino que ha conseguido una revolución positiva en muchos sentidos.

Como operación de márketing, el resultado ha merecido la pena. 'Quien no arriesga, no gana', que me dicen muchas veces. Y el efecto económico le da una vuelta de tuerca a la situación de un club que estaba empezando a venirse abajo: los ingresos dan tregua a las arcas de un Palencia cuya directiva estaba en su momento más cuestionado por aquella promesa de que iba a entrar un dinero que no llegaba ni regalado.
Insisto en que la camiseta es tan horrorosa que no puedes dejar de verla. Curiosamente, ha habido que dejar el morado de lado, a excepción de los porteros, para llenar la caja. Ha sido como poner los cuernos a la identidad para pillar cacho por otra parte.
Una vez más, viva el ingenio para salir adelante. Aplicable a todas las facetas de la vida. Pensamiento lateral, que dicen o, lo que es lo mismo, "dale una vuelta, niño".

09 abril 2016

Su apertura y mantenimiento están totalmente justificados

Otra vez hemos salido en las noticias a nivel nacional por un motivo que debería dejar más de una cara colorada por el camino: no es de recibo que el comedor social de Palencia, al que todos los días acude gente (y me da igual si son dos u ochenta), haya estado a puntito de cerrar sus puertas. Se ha salvado sobre la campana gracias a la generosidad de un empresario palentino. 
Como casi siempre, las manos privadas aportando, porque con lo público no se llega o, mejor, no se quiere llegar. Porque habrá casos en los que las instituciones aporten y, efectivamente, no llegue. Pero creo que éste no es el ejemplo. No se trata de pedir un desembolso tremendo para el nivel que mueven las instituciones a las que se suele dirigir la petición.
Por el motivo que sea, y de un tiempo a esta parte, las instituciones palentinas se han tomado al pie de la letra lo de que el comedor social es a coste cero. Y me pregunto por qué. No cabe en mi cabeza que Junta o Ayuntamiento no quieran saber nada del asunto sin tener un motivo para hacerlo. Repito: ¿por qué? 

Ojalá no hubiese motivos para no tener que mantener un comedor así abierto. Y no entro en si hay gente que acude a comer porque sus (escasos) ingresos al mes se los gastan en vicios. Es como quien no dona ropa porque se la llevan las familias que conocen del otro barrio que, luego, están de parranda por ahí. Quienes van tendrán algún motivo para utilizarlo.
Y ya no tanto por los que acuden, sino por los que, quién sabe, en algún momento tengan que utilizarlo más adelante. A una sola persona que haya con problemas y que comer en estos comedores le suponga un alivio, al mismo tiempo que vive de forma honrada, su apertura y funcionamiento están totalmente justificados.

23 marzo 2016

Feliz Semana Santa

IMAGEN: Semana Santa Palencia
Nunca me lo habían deseado, hasta este año. Si bien, me lo ha dicho una persona que, sin trabajar en el ámbito de la Educación, tiene tantas vacaciones como un maestro, y cuya hoja de ruta pasa por visitar varias ciudades, no precisamente para ir de museos.
El caso es que, luego, se lo oí a otra persona, como quien desea Feliz Navidad o Feliz Año Nuevo... ¡Y hasta un Felices Fiestas he llegado a escuchar!
Cierto es que desde hace mucho tiempo, la Semana Santa es uno de los períodos de más tráfico del año, es una semana en la que la celebración religiosa no deja de ser una excusa para todo lo demás: turismo, gastronomía, hacer caja y el 'postureo' de las procesiones.
Que cada vez trabaje más gente en Semana Santa no deja de ser una evidencia del 'hacer caja'. Partiendo de esa premisa, que la Semana Santa palentina fuese proclamada de Interés Turístico Internacional es una excelente excusa para todo lo enunciado.
Lejos de los cantares y las devociones extremas por determinados Cristos, especialmente, en las procesiones del sur de España, Palencia mantiene la sobriedad propia del interior de la península y la solemnidad castellana.
Pero el 'postureo' existe: ¿Quién no conoce a quien no pone un pie en una misa en todo el año, se caga en lo más alto trescientas veces al mes y, sin embargo, se desvive por su Cofradía, que su dinero le vale?
Con esa pérdida de fe y del sentido de lo estrictamente religioso, no debería extrañarme tanto que me hayan deseado una Feliz Semana Santa. ¿Qué será lo próximo? ¿Regalos? Espero que no.
Cuando, reciemente, trabajé un Viernes Santo, en la radio, en Cope, para la página web, durante un Atlético de Madrid - Elche pensé que algo había cambiado.
Así que, quien se vaya de turismo, que lo disfrute. Quien se quede en casa, que descanse. Quien decida vivir intensamente su fe, que lo sienta. Y que, además del deseo de felicidad, nunca renunciemos del todo al sentido común.

21 marzo 2016

El Chiguito Arena

IMAGEN: Diario Palentino
Entiendo que la decisión no es fácil, pero alea iacta est. Vamos a ir probando y vemos si el Pabellón Municipal de los Deportes de Palencia puede ampliarse. Vamos a ir viendo si hay hueco para más graderío. Y si lo hay, a darle estopa a una obra que va a haber que verla. Y, si no, ya veremos. Y hasta parece que está todo planificado.
Que nuestro principal recinto cubierto se nos quede pequeño es un bendito problema, sin duda. La ampliación de su aforo sería un paso adelante, que no definitivo, para lograr el ascenso administrativo de Quesos Cerrato a la Liga ACB, cuyo futuro (el de la Liga) sigue siendo incierto dentro de la certidumbre de ir sacando adelante un torneo liguero cada año.
Objetivo: 'Arena', nombre tan de moda para definir todo lo que sea grande, cubierto y acoja espectáculos. Hay tres opciones: construir un pabellón nuevo, que es la mejor, pero es muy cara; adaptar la Plaza de Toros, que también es caro, con sus pros y sus contras; y, la otra, ver si el Pabellón se puede ampliar, que no es mala idea pero es la que menos me convence, dadas las dimensiones y ubicación del actual recinto.
Hubo muchísimas expectativas en cuanto a la última reforma del recinto, que acabó siendo poco más que chapa y pintura, lo que viene a ser un lavado de cara. Ahora las expectativas están más altas, si cabe, para reordenar el espacio interno, salvo que se tire abajo alguna de las paredes y se haga una grada en condiciones para alguno de los fondos... Toca estudiar, comprobar, reformar... ¿demoler?, ¿reconstruir? ¿reestudiar? ¿improvisar?... La incertidumbre que rodea a unas obras ocurre hasta en el cambio de tuberías de la más modesta de todas las casas.
Y, como en toda obra, no hay plazos que se cumplan. Y, menos, cuando hay prisas. Obras a las que habría que recurrir también en el caso de optar por ampliar la Plaza de Toros de Palencia, de cuyo sobrenombre no quiero acordarme, y que acabarían por hacer una especie de Vista Alegre, en Madrid, donde siempre se me hizo ver difícil el baloncesto, aunque no tanto como ver fútbol con pista de atletismo en medio. Eso sí, el aforo ya lo tenemos.
En cualquier caso, hagamos lo que hagamos, hagámoslo bien. De la buena fe no dudo nunca. Nuestras instalaciones son nuestra carta de presentación de cara a jugadores, entrenadores, aficionados, organizaciones, periodistas, gente guapa que llega a los palcos, etc, etc, etc, y cuyo recuerdo de la ciudad también pasa por su estancia en el Pabellón, por muy breve que sea.
Pabellón que será reconstruído, ampliado, renovado o lo que sea, al estilo Palencia: se hace, guste o no guste, salga o no salga. Y si hay que cambiar 300 veces el adoquinado de la Calle Mayor, se vuelve a hacer. Lo que parece claro es que el 'Chiguito Arena' (Pabellón moderno palentino) está en camino.


12 febrero 2016

Que nunca sea demasiado tarde

Nos quejamos, a veces, de que Palencia sólo es noticia a nivel nacional cuando ocurren cosas malas. Sin embargo, me llegan por varias vías referencias a lo ocurrido el pasado domingo en La Balastera, cuando el doctor del Club Deportivo Palencia, Ángel González, que estaba de espectador, saltó al césped para salvarle la vida a Camilo, futbolista del Cristo Atlético.
La historia no sólo se ha conocido, sino que ha vuelto hacer reflexionar a la gente del fútbol la necesidad de aumentar la seguridad médica cuando pueden darse hechos fortuitos como el del pasado fin de semana, por mucha Tercera División que eso sea. Otra cosa es que, pese a todo, se haga algo al respecto, sobre todo "si vale dinero".

Pasa un poco como en el caso de la ambulancia nocturna que le niegan a Palencia por "baja demanda" en el servicio. Pasa como en el accidente que ocurrió ayer en el Barrio del Cristo. No hay que esperar ni a que muera alguien, ni a que a la pobre mujer se le venga la casa abajo para tomar las medidas oportunas, más allá del espejo que no parece ser suficiente. Como tampoco hay que esperar a que se nos mueran enfermos de noche en sus casas esperando ser trasladados al hospital de urgencia, en una región en la que no hace falta tener el Princesa de Asturias de Humanidades para saber que la tónica es el envejecimiento salvaje de la población.
¡Claro que todo cuesta dinero! Pero las vidas que están en juego valen más que todo eso.
Tenemos grandes médicos, grandes especialistas y buenos medios. Los "recortes" hacen el resto. Ojalá nunca sea demasiado tarde.