Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

01 abril 2014

Ciudad de copas

Tengo la sensación de que la crisis de los 30 me lleva a escribir un artículo totalmente diferente a si lo hubiera escrito hace diez años. Me quiero referir a las juerguecillas nocturnas de los fines de semana que, en mi caso, me sirven para ver a un montón de buena gente.
Valoro mucho lo mucho que mejora la oferta en Palencia. De salir, salgo tarde. Ya no sé qué habas se cuecen los chavalillos, porque no coincidimos en horas.
Si lo sabemos valorar bien, Palencia es una ciudad agradable para el copeo del fin de semana, pese a que existen trampas, pero enseguida se localizan los locales donde dan veneno y en vasos de tubo. Y, al mismo tiempo, podemos presumir de locales nuevos, agradables, originales, con bebida de buena calidad, cierto esmero a la hora de preparate lo que te pidas y con empresarios con ganas de no perder la referencia de la noche, que un día te ambientan el local "a lo palentino" porque se acercan fiestas, o te preparan unos animadores disfrazados y dos gogós. De los ejemplos que más me han sorprendido, y para bien, quizás sea el casino que se montó hace poco el Y un Cuerno 2: ruleta, black-jack, timbas de póker... Todo legal porque lo que hay en juego son las fichas que te dan con las consumiciones para poder ganar más y canjearlas en barra... por bebida, claro está. Y lo peta.
El Dana... ¿Dónde queda ya El Paso? o el Faraón son otros dos locales de los de "gente guapa", que diría, en Tiempo de Juego, Manolo Oliveros.
El Céndal, o Vaticano de toda la vida, también ha cambiado de manos, me dicen que en las del propietario de los "Cuernos", para darle ese empujón que le permita ganar algo de ambiente perdido.
Cuando llegue el buen tiempo veremos qué ocurre con la zona del Seminario, venida a menos, y sostenida, especialmente, por el genial Vaivén y una eterna Cabina. Cuando el termómetro no baje de 15 grados por la noche, volveremos a testar el nivel de esa placita, la de 'El Norte de Castilla' (cada loco con su tema), que se pone tan bien en ciertas fechas.
En la 'zona' ya se entremezclan los kebabs con las bagueterías, y los bares de clientela fija y público concreto, con los que intentan algo nuevo. Los 'eternos' conviven con los renovados en perfecta armonía.
Con crisis o sin ella, los pubs y bares de copas siguen sobreviviendo. Lo de ser un local problemático, a la larga, no sirve. Sabemos cuáles son esos sitios.
Tampoco sirve lo de pretender que, en Palencia, triunfen los sitios VIP, pensando que van a tener una gran demanda, como ya ha pasado con una de las rebautizadísimas discotecas de la ciudad. Esto no es Madrid ni Riviera Maya. La gente quiere sitios agradables, estar rodeada de buena gente y, en cuanto le sirves algo diferente y con esmero, responde. Todo lo que vaya más allá, acabará siendo, y nunca mejor dicho, mal negocio. Valga desde aquí mi respeto a la hostelería, uno de los sectores más sacrificados que existen y que, bien llevado, es una fábrica de momentos de felicidad.

1 comentarios:

A las 3/10/14 20:44 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Muy a mi pesar, disiento completamente del contenido de este post. Ojalá Palencia ofreciera esa variedad nocturna que relatas. Lo cierto es que la ciudad ha cambiado mucho de hace unos 5 años aquí (más o menos). Las noches cada vez están más vacías, y la gente cada vez es "menos guapa", demasiado joven o demasiado mayor. Sufro la crisis de los 30, y me pregunto ¿dónde está toda la gente que antes hacía la ruta de los vinos? ¿dónde está la gente que llenaba el seminario hasta que abrían la Joy o el 38? ¿dónde está la gente los viernes? ¿dónde está la gente a partir de las 2-3 de la mañana? He intentando muchas veces quedarme hasta algo más tarde, pero Palencia nunca me da la oportunidad de ello.

 

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