Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

03 octubre 2012

El rinconcito de la calle Pintor Oliva

El tiempo no corre: ¡vuela! Hace casi un mes que no piso mi blog para darle forma por escrito a alguno de mis pensamientos, pese a que me ha llegado algún que otro nuevo comentario sobre viejas entradas.
He pasado otro fin de semana espectacular muy cerquita de la capital, lleno de amigos y buenas emociones. Siempre vuelvo con el mismo pensamiento: "¡Qué bien se está aquí!" Agradezco el detalle de mi hermana y su gran Sergio de haberme regalado unas 'Torquemada', unas cervezas que producen sólo allí y de las que daré buena cuenta.
Sin embargo, escribo justo un día después de saberse que en Palencia lo de perder el trabajo está a la orden del día. Unos afrontamos algunas dificultades económicas como buenamente podemos, con la rabia de que nuestros dineros se acabarán yendo para no sé qué menester que el Gobierno quiere con los bancos, y otros, directamente, pierden su empleo. "¡Alégrate!" me dicen, "que al menos sigues con trabajo". Una verdad como un templo. Pero si viene un palo, te lo llevas de morros: ¡zas! Duele. Y luego tiras.
Mientras tanto, en una escena más propia de un país de miseria que de la imagen que quiere venderse, en Palencia se ha constituido el primer comedor social en Europa de coste cero: se trata de un proyecto que carga a las espaldas de varias decenas de personas y millones de toneladas de buena voluntad. Merece mucho la pena conocer esta historia de cerca, contada por Pepe Calderón, como lo hizo ayer en La Mañana de Cope (hacia el minuto 13 del audio). Gracias a esta iniciativa podrán comer 400 personas todos los días. Convivimos con los Iphone 5 y con el hambre. Injusto, ¿verdad? Pues por gente así merece la pena sentir orgullo. Porque lo de la crisis del diablo está tan a la orden del día (y lo peor aún no ha llegado) que el día menos pensado alguno de los nuestros puede estar llamando a su puerta. Ese rinconcito de la calle Pintor Oliva que en breve empezará a estar operativo debería ser el de la esquina de pensar a la que nos mandaban cuando éramos pequeños y reflexionar qué podemos hacer cuando las maldadas nos acechan en contra de nuestra voluntad. Por si acaso...

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