Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

31 marzo 2015

Historial asqueroso de un alérgico asqueroso

IMAGEN: Nivel de pólenes en Palencia (SEAIC)
De siempre me decían que Palencia no era de los mejores sitios para que viviéramos los alérgicos asquerosos cuyo cuerpo reaccionaba ante todo lo respirable, fuese asqueroso o no, fuese la época que fuese. Que cualquier sitio de playa era mejor. Ahora es peor cuanto más al sur de España, pero resulta que en Madrid, en el centro, la contaminación no ayuda. Antes eran gramíneas, hongos ambientales, luego fueron los pólenes y me imagino que ahora también.
Ahogos, ahogos, ahogos, alguna noche en urgencias, pruebas, ventolines, inhaladores varios y algunas notas al profesor de "Educación Física" para que lo supiera. Si don Luis hubiera hecho controles anti-dopping a sus alumnos, yo estaría suspendido de por vida. Eso, como infancia.
En la adolescencia, con su "pre-": vacunas, vacunas, vacunas, revisión, vacuna, revisión, vacuna. Y mucha pasta para las farmaceúticas. Siento no acordarme de los médicos por los que pasé. Uno me decía que quitáramos al gato de la casa; otro, que volviera el año que viene; otro, más de lo mismo: análisis, pruebas, análisis, pruebas. El camino por el Hospital Río Carrión me lo sabía de memoria, incluso cuando cambiaron la consulta de "alergias e inmunología" de sitio. Tan sólo recuerdo al doctor Zapata, el primer médico que me atendió, que hablaba con una rapidez extraordinaria, que a mi hermana la curó en relativamente poco tiempo de sus alergias a los E- y los C- y demás letras y números de los alimentos industriales y que, desgraciadamente, saltó a la fama por un mal diagnóstico, cuando ya no trabajaba en Palencia. ¡Ah, y también -¡cómo olvidarlo!- a aquel practicante en prácticas que me hizo el brazo polvo intentando dar con la vena de la que saliera sangre y que nada más me preguntaba que de qué equipo era para calmar mis lágrimas!
Justo antes de venirme a estudiar a Madrid me dieron un "alta provisional" porque después de varios años, parecía estar bien. Pero volví a caer. Un año de gramíneas asesinas me dejaron KO. Entonces, un centro público de salud pública me mandaba a un centro concertado de alergias concertadas. Pasado el tercer año de consulta, me derivan al Clínico público, que es el que me corresponde y que tengo a 50 minutos en transporte público (llego antes andando, con zapatos privados, al Río Carrión desde Madrid) y donde me dicen que empezamos de cero porque "no estamos de acuerdo con los métodos utilizados en el Centro concertado".
Y vuelta la mula al trigo, que en grano, su polvo me daba alergia: medicamentos, vacunas, picores de ojos, ventolines, pruebas, vacunas, vacunas, revisiones, revisión, y otra más... Para que llegue otro mes de marzo y me vea escribiendo unas líneas después de estornudar unas cuántas veces, frotarme tres veces los ojos, sonarme la nariz, recordar que la semana que viene tengo que ponerme la vacuna mensual y que todavía quedan varios meses hasta que llegue el verano, donde tengo revisión y supongo que también pruebas, pruebas... Los alérgicos me entenderán. Los no alérgicos, nos habrán padecido.

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