Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

08 noviembre 2016

El aire que respiramos

El aire, por ahora, es gratis y creo que no lo valoramos lo suficiente. Del aire, el viento: que refresca en verano y renueva las nubes en invierno. Si no es muy intenso, no molesta.
Los alérgicos dependemos de lo que respiramos. Si respiramos pólenes, gramíneas, contaminación o polvo, enfermamos de inmediato. Por eso, no pocas veces, en la misma estación de tren de Palencia, cuando sabemos que tardaremos en volver, no es extraño vernos tomar una bocanada intensa de aire puro, como si fuera lo último bueno que pudiéramos respirar en meses, más simbólica que efectiva.
Cuando Madrid se tira varios días seguidos de secano, el aire se estropea, el centro huele regular y la vista al horizonte regala una barrera gris que impide odas al cielo azul.
Resulta curioso cómo, Madrid y Palencia, tan diferentes, comparten el problema "coche" o, lo que es lo mismo, "tráfico". Carmena le da vueltas a cómo llegar a lo, a mi juicio, inevitable: el momento en que haya que restringir de manera permanente el tráfico a los vehículos privados contamintantes. Palencia ya pasó por la supresión de un paso a nivel, por modificar la O.R.A, por los eternos circuitos urbanos de rotondas y por un servicio de autobuses que, parece, satisface menos que el que había.
Y, sin embargo, en Palencia uno se puede hinchar a aire bueno. O, al menos, mejor que de la "capi". Cuando, en Madrid, te dicen que llueve después de varios días sin hacerlo, tiene que estar, al menos, una hora cayendo agua para que empiece a llover "agua natural", sin que arrastre toda la mierda que jode pulmones y mata peña. Porque la contaminación mata.
Y hasta en los pueblos, nuestros abuelos se quejan de ciertos pesticidas y otros contaminantes que, por varias vías, acaban llegando a las tierras que labraron durante años. Sin embargo, la sensación de subir a una peña y respirar profundo es el mejor de los placebos.
Al sol, por su energía, ya le han puesto precio. Abusemos del aire, por lo que pueda pasar, a ser posible, del bueno. El de Palencia, me lo llevaría en garrafas.

1 comentarios:

A las 11/11/16 20:15 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Totalmente de acuerdo Javier. Saludos

 

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