La necesidad de la prensa local
Que dos periódicos de tirada diaria sobrevivan en nuestra provincia en formato papel me parece digno de destacar. Y ya no sólo por el hecho en sí de cumplir números, sino de ser rentable y dar de comer a quienes le dan forma detrás del escenario.
Dicen que el presente pasa por lo digital, por eso creo que celebrar en buena forma 135 años de papel es todo un acontecimiento. El suplemento que se entregaba hace unos días, en el viernes en que festejó el aniversario con una Gala, es una mirada al presente y, sobre todo, un ventanal gigante al pasado.
Volvemos al tópico de que cualquier tiempo pasado parece mejor, más con estos tiempos que corren. En este caso, además, el pasado, o mejor dicho, la historia de Diario Palentino es un elemento suficiente para hacer grande al rotativo. Y precisamente, para recordarlo por siempre, se ha querido hacer la estatua de un vocero, el último eslabón de la cadena justo antes del lector, una figura, como no podía ser de otra forma, del pasado.
Creo que se mira hacia atrás con tanto orgullo como nostalgia, tan de moda, y sirve para agarrarse a las ganas de seguir haciendo buen periodismo local siendo el referente que se ha sido.

Me interesa que el periodismo local siga vivo, tanto si estoy en Palencia como si estoy en Madrid. Me gusta que las empresas de casa apuesten por él. Me gusta que sigan existiendo historias que contar y gente a la que le interese, además de noticias, que no dejan de ser las crónicas de otras historias que pasan. Me gusta que el periodismo se arriesgue a ir más allá del noticiario purista y perfeccione otros formatos. Me gusta que conviva con lo audiovisual y con redes sociales más inmediatas que el propio periódico, incluso el on-line.
No veremos, salvo criogenización o milagro, el aniversario 270 del periódico. Y por más que nuestros pueblos mueren y nuestra capital envejece, baste mirarle al vocero de frente para recordar que el arte de contar historias es tan antiguo como la propia humanidad. El qué se contará creo que ni se lo imaginan nuestras cabezas.
1 comentarios:
¡Qué gran verdad Javier! La vida es una constante fuente de cambios y se aplica a todas las profesiones. Ahora nos damos cuenta, porque la civilización nos ha atrapado. Saludos.
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