Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

04 agosto 2015

帕倫西亞

Si pones Palencia en el traductor de Google sale algo que suena a Palensía y se escribe tal cual reza el título.
El verano es un período tranquilo en cuanto a noticias, pero dada la cantidad de 'chinerías' a las que tengo que enfrentarme estos días hablando del Real Madrid, del Atlético de Madrid y del Rayo Vallecano en Deportes Cope, me llega a llamar la atención que la prensa local destaque que cerca del centenar de chinos llegan a nuestra ciudad este verano para aprender español.
Y no es que se diga que los chinos tienen futuro en España, es que los chinos ya forman parte de la normalidad de España... o peor para nosotros: empezamos a formar parte de China.
Nuestros padres lucharon por que aprendiéramos inglés, después de que ellos se empaparon, en el colegio, de clases de francés. Y alguien nos venía diciendo que el futuro era el chino, que conquistarían el mundo. "¿Los chinos? ¡Si no son occidentales!"
El caso es que ya han entrado en nuestras tiendas de barrio, en nuestros bazares de los 'veinte duros', en nuestros bares para dejar tiritando las tragaperras... y ya van entrando en nuestro fútbol, en nuestra deuda, y acabaremos hablando chino mandarín. O chino 'naranjito', que es como más español.
No hay cuidad sin su tienda de "Alimentación" ni sin su restaurante chino, por más que la leyenda de que sirven carne de perro nunca les abandona, aunque Alberto Chicote aún no ha visitado ninguno.
En Palencia, la 'china de las rosas' de las noches de fin de semana es tan popular como el mismísimo Fernandito, el Librero.
Sin hacer ruido, sin saber muy hablar nuestro idioma, sin saber muy bien si pagan en sus locales todo lo que deben pagar al Estado, y sin saber realmente cuál es su forma de trabajar, se van colocando en nuestras vidas. 
Lo vi en mi barrio madrileño de adopción, Aluche, hace pocos días: panadería que vende pan normal. Madre con niña de unos 7-8 años dentro. La madre pide una barra normal. La niña rompe a llorar y a patalear contra el mostrador porque "papá me había prometido pan del chino". La panadera le ofrece una barra de "pan de horno"... recién descongelado, como del chino. Pues ni con ésas. Algo estamos haciendo mal. De locos.

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