Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

16 agosto 2006

El fresquito al instante


No se trata del cacao instantáneo ése que anuncian. Ha sido de un día para otro, como quien dice. No nos ha hecho falta esperar a octubre para saborear el fresquito otoñal. Atrás han quedado por hoy los calores y los sofocos, y aunque no han hecho más que bajar sólo un par de grados las temperaturas, la sensación de frío es mayor. Un vientecito, unas nubes… ¡un respiro, la gloria! En pleno periodo estival uno puede sentirse como hace años en la vuelta al cole. Nada de tormentas veraniegas con las que, entre tanta fiesta, a veces se confunden truenos y cohetes. El problema es que uno, que casi puede decir que viene a Palencia directamente desde las enmedusadas pero calentísimas aguas mediterráneas, se ha dejado fuera del equipaje la ropa de invierno. Y a ver quién es el valiente que sale hoy a la calle a pecho descubierto.
Se agradece un poquito de lluvia. Por dos motivos: por si acaso no llueve más hasta fin de año (quién sabe, al planeta le hemos vuelto loco. Si es así, que llueva un par de días más) y por que se quede el cielo descargado para los sanantolines, que están a un tiro de piedra y el paraguas nos pesa en las manos.
Es chocante el contraste al salir a la calle y ver con manga larga y chaquetilla a la misma vecina que hace dos días se quejaba después de comer de lo que pegaba el sol. La foto lo merece: ecuador del mes agosto y los cielos encapotados. Lo sentimos por los turistas y piscineros, pero nuestra atmósfera se merecía un descanso.

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