Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

07 julio 2009

Rota sin parar

Uno va y viene a su tierra. Salvo largas ausencias, apenas se notan cambios en Palencia. Pero qué duda cabe que llevamos una racha en la que no hace falta salir tres meses para comprobar, a cada venida, obras diferentes, calles cortadas, calles más o menos remodeladas y, sobre todo, rotondas: muchas, muchas rotondas. Cada vez más y más. Es un girar y no parar de hacerlo. Es un quiero ir recto y no puedo. Es un rota sin parar.
Es un venir del río y: Plaza España, rotonda, recto, ojo izquierda, semáforo se abre, rotonda gira hacia derecha y ras... Manuel Rivera recto, otra rotonda, se cierra mucho, ojo tráfico, agente a derecha, pasarela a fondo, al final otra rotonda, recto y se cierra mucho a fondo, ¡cuidado peatón!... ¡La rotonda, la rotonda! ¡Plas, nos la comimos, Carlos! En un tramo de aproximadamente 2 kilómetros entre Plaza España y La Tejera hemos sorteado 5 rotondas por el centro de la ciudad y hemos pasado una pasarela. Habremos luchado contra semáforos, contra pasos de peatones pegaditos a las glorietas, contra pésimos conductores de los que utilizan el carril interior para hacer la pirula y salir a veces sin señalizar (y no hay que rebuscarlos mucho, desgraciadamente).
Dicen desde Urbanismo que paciencia. Dicen que las rotondas agilizan el tráfico. Cuando en San Lázaro hay embotellamientos, hay embotellamientos. Además, con la rotonda regulada por semáforos, primero tienen que pasar unos y luego otros, como antes cuando había cruce. Y luego hay peatones que tienen que seguir cruzando. Dicen, con mala leche, de la rotonda del cuartel de la Guardia Civil que lo de "víctimas del terrorismo" es por aquellos que sintieron terror cuando bajaron deprisa la pasarela de Villalobón y casi se la comen.
Por fortuna, Palencia es una ciudad que puede recorrerse dando un buen paseo. Hay casos en los que es necesario sacar el coche, aunque muchos reconocen que es mucho más cómodo, y si un trayecto de 20 minutos andando se puede hacer en 7 (sin contar con buscar sitio para aparcar), pues se hace. Lo de algunas glorietas quizás sea un esfuerzo más por que la gente no saque el coche... Más que nada por lo peligrosas que son. Puede que en algunos casos aligeren algo el tráfico, hasta cierto punto, pero en Palencia, algunas, lo que dan es mucho miedo... Se van apoderando de la ciudad sin que puedas hacer nada... Ellas te vigilan...

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