Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

19 julio 2014

Palencia en un fin de semana (I)

Se puede visitar Palencia en un fin de semana. Es una capital perfecta para la típica escapada de dos días. Pareja joven que quiere echar el 'finde' fuera sin necesidad de coche. Desde Madrid se llega en tren en menos de dos horas por 48 euros. Y, más barato, con Alsa, en autobús, aunque ya hablamos de casi tres horas y media. Y desde cualquier capital de Castilla y León, sin problema.
Las dos estaciones son céntricas y se puede llegar a cualquier hotel/hostal andando, aunque un taxi no debería cobrar más de 6 ó 7 euros.
Los alojamientos no son caros: por menos de 50 euros hay habitaciones decentes. Y por poco más, se amplía mucho la oferta. Perfecto para una noche.
Palencia es como una película que se va a ver al cine sin haber visto el trailer: al final, sorprende. Leí en una vieja guía de viajes que lo de la 'Bella Desconocida' que se aplica a la Catedral vale para toda la ciudad.
Se debe visitar la Catedral: está entre las más grandes de España, tiene arte a espuertas en su interior y la cripta subterránea, de origen visigótico, es única. Desde esa cripta del siglo VII, hasta la famosa gárgola del fotógrafo, del siglo XX, el monumento es expresión pura de la historia. Por 2 € la entrada, merece muchísimo la pena.
También se puede visitar San Miguel, la iglesia donde, dicen, se casó el Cid Campeador. Su torre con almenas la hace especial; o la Iglesia de Las Claras, con un Cristo cuyo realismo impresionó al mismísimo Unamuno y da pie a habladurías como que las monjas le cortan el pelo y las uñas, aunque la última restauración le quitó parte de ese patetismo. Y San Lázaro, San Francisco, San Pablo... Por iglesias antiguas no va a faltar.
Visita obligada debería ser también el Cristo del Otero, uno de los más altos del mundo. Lo de Río, a los palentinos, nos sorprende menos. Es del siglo XX y está en lo alto de un cerro. Sin coche, se puede aprovechar para subir a última hora de la tarde del sábado: el atardecer es muy recomendable. Si no, hay autobuses que suben desde el centro hasta el barrio y, al menos, ayudan a que el paseo se haga más corto. El Cristo impresiona a medida que se va ascendiendo, y la panóramica desde allí da para abstraerse del mundo. En los pies del Cristo se abrió un museo que explica parte de la obra de Victorio Macho, su autor, y que tiene en Toledo su mayor legado.
El Museo Casa del Cordón explica parte de la historia de la ciudad, y contiene restos arqueológicos. La Calle Mayor es la expresión pura de la sociedad de los últimos 200 años de historia de la ciudad, donde vivían "los ricos" y donde se instalaban los comercios principales de Palencia. Ahora, es el mejor centro comercial que tenemos. Salvando los típicos "Zaras y Berskas", existen muchos comercios locales, además de cafeterías y demás: recomendable los sábados por la mañana porque por las tardes cierran muchas de las tiendas. La Plaza Mayor tiene vida durante todo el fin de semana. Sólo duerme, como suele ser habitual, a la hora de la siesta. Para pasear, el Parque del Salón de Isabel II, o el Parque-Isla Dos Aguas son recomendables para soltar un rato las piernas ¿Sitios para comer y salir de copas? Desde luego que hay...

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