Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

09 octubre 2015

El muro, el tren y la casa sin barrer

IMAGEN: Google Maps 
Lo de que el muro de las vías divide a Palencia lo sabíamos. Lo de que estamos divididos, por su culpa, más allá del plano físico, es también verdad. Es una metadivisión extraña que se ha acentuado con la llegada del AVE a Palencia y con el cierre del paso a nivel de los Tres Pasos sin que exista alternativa alguna más que dar una vuelta más larga.
Se sabe desde hace varios años que el AVE acabaría pasando por Palencia. Por el camino, no se ha hecho más que discutir... Lo mismo que cuando Fomento nos metió en el mapa: ¿soterramos? ¿desviamos? ¿soterramos? ¿desviamos? ¿soterramos? ¿desviamos? ¡Un milagro que el AVE pase por Palencia sin haber soterrado ni desviado nada!
Lo que es impepinable es que nadie puede pasar ya por los Tres Pasos. Tampoco es que se haya advertido demasiado. Se cerró de un día para otro porque tenía que cerrarse. Es como si se hubiera querido mandar un mensaje a quienes se opusieron al último proyecto de pasarela, un "¿no queréis pasarela? Ahí tenéis las consecuencias".
Bueno, al menos la estación sigue céntrica. No está donde Cristo perdió el mechero, véase caso de Guadalajara o Segovia, donde todo iban a ser bondades y florituras especulativas en torno a la Alta Velocidad, y donde hoy en día no hay más que eriales de hormigón armado. ¡Aeropuerto de Madrid Sur!, decían en Ciudad Real, a la que, desde Madrid, se llega en poco tiempo en tren.

¡Ciudad dormitorio de Madrid! -"¿Te imaginas, hijo, poder ir y venir a Madrid en una hora?", me decía mi madre cuando empezaba a ir y venir los fines de semana, de Madrid a Palencia, en tres horas, por algo más de dos mil pesetas, con la tarifa joven. -"¡En Valladolid, está previsto que la población llegue a 900.000 habitantes!", me decía un compañero vallisoletano del Colegio Mayor.
Pues eso, pasen y vean. Disfruten de la Tarifa Promo antes de que Renfe nos meta el clavo. Observen a su derecha, según entran desde Madrid, el polígono industrial, el barrio de Pan y Guindas, San Juanillo, el Ave María... ¡Es el otro lado de la vía! ¡Sí, el del 'polígono'! Tranquilidad, que nadie muerde. Y a su izquierda, observen cómo se alza el logo de Mercadona a lo lejos, San Telmo, la Huerta Guadián, un parking... sí, sí, ahora hay coches junto a esa mole de ladrillos, y por allá al fondo andará el centro. Y llegamos a la estación del Norte, la de la placa de Rajoy firmada en León. Pienso que no deberían haberla cambiado.
En los últimos 30 años se puede decir que la política de cambios ha estado en torno a las pasarelas: quitar una y construir un túnel, o añadir otro paso por aquí y otro túnel por allá... Y quitar un paso, el de los Tres. La vía nos sigue dividiendo y los trenes, como el tiempo, siguen pasando. Suerte que siguen parando.

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