Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

07 mayo 2007

Las complicadas rectas finales

El lunes es día para hablar de deporte. Es día para recordar que, deportivamente hablando, tenemos motivos para echarnos a temblar. Hay que ver lo rápido que se puede echar por tierra el trabajo de toda una temporada. El fútbol o el baloncesto es un reflejo de lo que puede ser la vida real con respecto a la dura competencia: a veces no basta con ser bueno, sino ser el mejor. Sólo las bondades o carencias de cada uno, en ocasiones, tal como hizo el entonces Ciudad de Palencia cuando compró la plaza de Leb-2, pueden ser suplidas por dinero u otro tipo de favoritismos. Pero ese sería otro debate.
El caso es que, si nos ceñimos al fútbol, el Palencia últimamente da más disgustos que otra cosa. En nada, hemos pasado del primer al tercer puesto... y sufriendo. Cierto es que el liderato nos pilló a muchos por Palencia, y a los más risueños les ha hecho ver un Palencia, incluso, en Segunda División. Con los pies en el suelo, muchos recapacitan: con el juego ofrecido poco se puede hacer. Es verdad que ya no es el equipo que menos goles encajados lleva, pero 36 goles anotados en 35 partidos es una cifra (permítaseme pensarlo) ridícula para soñar con un ascenso a la División de Plata. Por delante, además, ahora quedan dos desplazamientos muy complicados: este domingo a Éibar y dentro de dos semanas a Irún, primero y segundo respectivamente. Lo dicho: a sufrir. Y si se llega la eliminatoria, bienvenida sea: taquillazo, disfrute, buen ambiente, y a ver qué más. La sensación es parecida a cuando uno sueña con aprobar selectividad con los exámenes gordos aún por hacer.
Si bajamos un peldaño, en Tercera, está el Becerril: el "eterno permanencia". Un equipo tremendamente beneficiado por los descartes del primer equipo de la provincia y que este año ha podido aspirar a más. El caso es que de nada vale el empujón moral porque el Becerril no ha podido ser capaz de estar entre los cuatro primeros durante esta temporada. La próxima será su novena temporada consecutiva en Tercera División. Quizás, visto lo visto este año, el que viene sea el definitivo y se pueda dar la sorpresa.
Y si bajamos otro poco, hasta la Regional, ahí está el Cristo. Depende de sí mismo, y los nervios no tienen por qué traicionarle. Si esto fuera Primera División, por mi mente sólo pasarían maletines. No creo que sea el caso... ¿no?
El Almazán acecha con dos puntos menos y tan sólo una jornada de por medio. Lo mejor que le pueda pasar al equipo es que el Campo del Otero se llene este fin de semana.
Y otro que también, por no ser el mejor, puede quedarse con cara de circunstancia es el juvenil del Palencia. A punto de subir a División de Honor sólo le queda rezar para que el Zamora no gane. Unos chicos de los que se ha hablado maravillas, con Lalo Ibáñez al mando, no se merecen quedar fuera de ese ascenso. Pero es que parece que algo se les ha pegado del catarro del hermano grande... Saber que ni con un 10.000 a cero puedes ascender es frustrante después de un año entero sudando la camiseta.
Y del básquet ¡qué decir! Nuestro primos del Zumosol tienen que dar la vuelta a una tortilla que es veinte veces su peso. El miércoles se intentará lo imposible. Toda la temporada corre peligro en apenas 40 minutos a reloj parado. ¡Qué cosas!
Después de este comentario, de verdad, que sólo de mí un suspiro... ¡Por Dios, cuánto sufrimiento!

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