Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

08 enero 2009

Atónito

Es de esto que a uno le cuentan cosas de ésas que no se acaba de creer porque parecen de traca, pero que no lo son.
La primera de ellas tiene que ver con el Rey Baltasar. Ahora tengo claro que, tantos años sin asistir a una cabalgata de Reyes, y que el lunes me perdí lo mejor: lo de la Playa Mayor. Dicen que, para empezar, hubo que ir desmontando las carrozas para que entraran sin darse con farolas, árboles y demás postes. Que hubo discurso del Alcalde lleno de "chiguitos y chiguitas"... pues como debe ser y como haría cualquier Alcalde. ¿Qué mejor que la recepción del mandamás de una ciudad para dar credibilidad a algo en lo que, al fin y al cabo, los niños son los protagonistas? Pero que el discurso de Baltasar fue de mear y no echar gota, también debió de ser verdad. Ya me han contado que llega el hombre y, como quien recibe un Goya y se acuerda de sus familiares y amigos, coge el micrófono en el Balcón del Ayuntamiento y empieza a hablar de que si lleva varios años en Palencia y que se siente muy agusto aquí e, insisto, que por lo que me dicen, hizo algo así que se puede entender una proclama de un deseo a favor de los inmigrantes como él. De chiste.
Y lo segundo que he escuchado tiene ver con algo más que un fetiche o un símbolo del Club de Fútbol Palencia: la Copa de La Balastera. Dice Moreno en su informativo de hoy que la Copa ya no está. Que pueden haberla demolido. Que nadie sabe nada en la Concejalía de Deportes. Que bien puede ser que los obreros, a los que quizás no les hayan dado instrucciones de no tocarla, como parte de la obra a demoler, hayan dado al pico y la pala y la Copa haya pasado a mejor vida. El caso es que el mensaje del periodista no le deja a uno tranquilo. Simplemente porque, como el Palencia es más que un sentimiento, La Balastera ha sido el estadio donde muchos nos hemos criado futbolísticamente hablando. Y que, desde antes del derribo del viejo estadio, ya se sabía que ese objeto que presidía el Fondo Norte, era un símbolo de historia. Una cosa es que muera tu padre y otra que quemen sus fotos. Algo así nos pasa con esto. Que no sea nada al final, pero llevo unas horas en las que no salgo de no salgo de mi estado atónito. Paciencia.

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