Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

14 septiembre 2009

Carrusel de emociones

Publicado en www.cfpalenciaco.com
IMAGEN: MORQUECHO/ Diario Vasco

En apenas un mes, ha pasado de todo por la mente y cuerpo de los aficionados del Palencia. Y no sólo partido tras partido, sino antes, durante y después de cada encuentro.
Acaba la pretemporada y el titular: "El Palencia ofrece buenas sensaciones". Pues mira qué bien, con Rui, que parece un gran central; con De Paula, un crack de la banda; con Chuchi, qué bien nos va a venir, etc, etc, etc. Podemos sentarnos en el sofá relajaditos y tomar una cerveza. Nada va a pasar, todo estará en paz... como rezaba el musical.
De Copas por Vitoria: tensión. Tensión. Más tensión. ¡Prórroga! ¡¡Penaltys!! Y a cada tiro fallado por el Alavés, un chorretón de adrenalina por nuestra parte.
Después viene el momento en el que euforia y precaución se daban de la mano. Malos compañeros, pero inevitables esta vez. Pudo la euforia: "Al Alcorcón, ¡nos le comemos con patatas!" Nada más lejos de la realidad: derrota (previsible), que compaginada con empate ("bueno, vale, no está mal para empezar") en Compostela y otro en casa frente al Lugo ("Uf, en casa, la que nos ha podido caer"), ya el espíritu empieza a destemplarse, y es que nos gusta mantenernos con la libido alta, nos gusta sentirnos fuertes, indestructibles, seguros. Tan relajados nos sentamos al principio y resulta que a la máquina le falta engrase:
- !El portu, al banquillo! ¡Repito: el portu, al banquillo! ¡Que vuelvan los lesionados, operación retorno, que jueguen cojos, si hace falta!
- ¡Señor, no es posible, señor!
No han pasado ni dos jornadas y los nervios en la grada a flor de piel. Llega la tercera, donde el cuerpo se prepara para lo peor, por si acaso ("Ipurúa es Ipurúa), y nos encontramos con un "penalty y expulsión" al borde del descanso que Bota de Vino, alias Paulino, provoca lo que bien definió Eugenio en el foro oficial: "¿Y quién de nosotros no ha saltado y gritado para celebrar el gol?; ¿quién no ha sentido correr por sus venas la sangre morada?". El forero "Palentino en en exilio" respondía: "Después de este tiro al palo, me tengo que pirar, porque se me sale el corazón por la boca..."
¿Cuántas cosas pueden pasar en 45 minutos? En el mundo, muchas: las Torres Gemelas cayeron en menos. También que te metan dos goles y el corazón que se sale por la boca cambie por venas que explotan y neuronas cojoneras. Sabemos que es Pepe Calvo quien tiene la batuta del equipo, que no podemos hacer nada por que los lesionados se recuperen antes y que nosotros sólo podemos ser el jugador número 12. No tenemos ficha y no nos pueden llamar para sustituir al que le toca la caraja ese día.
Algunos médicos desaconsejarán seguir al Palencia, aunque todos los años hay motivos para seguir expuestos al riesgo. Nos queda un año por delante y ya es como haber montado en las montañas rusas más escalofriantes jamás inventadas. Nadie sabe cómo acabará esto porque sólo acabamos de comenzar. A mí, que me vayan reservando alguna bolsa de transfusión, de las que sobren, de sangre morada. Por si acaso.

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