Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

24 mayo 2010

Con dignidad

Lamentablemente, como viene siendo la tónica habitual, no pude estar el domingo en Palencia. Sí tuve la oportunidad de comunicarme el lunes pasado con mis compañeros de COPE para hacerles saber que el domingo contábamos con ellos para que toda España, a través de Tiempo de Juego, supiera lo que Palencia y Jaén estuvieran haciendo en La Nueva Balastera.
De camino a casa pude escuchar a Raúl González comentar, conexión tras conexión, que aquello seguía con empate a cero, aunque antes, mi buen amigo Alberto, el gran técnico de esa casa, me calentó un poco la oreja con el ambientillo que había en el estadio 50 minutos antes para ponerme el gusanillo en el cuerpo.
Llegado a casa, no tuve más que sintonizar al genial Jicho a través de Internet para ponerme los pelos de punta, para meterme de lleno en una gran final, a sabiendas de que, en caso de pasar, quedarían otras dos finales más y, probablemente, más complicadas.
Pero daba igual: el 1-1, el de la ida, pintaba tan bien, había mantenido una ilusión tan grande a lo largo de toda la semana, había arrancado tantas sonrisas... Me decía mi tío entre semana: "¡Que nos quiten lo bailao!"
El final ya lo sabemos todos. Como nos decían en el colegio: punto y final, a otro renglón. Porque esto se ha hecho desde cero. El derroche que se ha demostrado a lo largo de la temporada y las impresiones que cada uno expresa donde quiere tras lo de ayer, se resumen con una sola palabra: dignidad. Mucha dignidad.

Porque un equipo que volvió de Tercera, con déficit, cuyo objetivo no estaba en el ascenso, ha ido creciendo y haciéndose fuerte a cada paso y a cada partido. Y respetable, muy respetable. Porque la afición, aunque digan que se eche de menos más unanimidad a la hora de cantar y gritar, sigue siendo de diez: conozco poca gente tan orgullosa de ser de un equipo de la tierra como nosotros. Gente que en sus redes sociales se viste con el escudo del Palencia o aparece con la bufanda para que le identifiquen con el equipo ése sobre el que la gente te pregunta “¿en qué división está?” Eso no tiene precio.
Una dignidad que vale por un largo aplauso, con un final, dicho sea de paso y siguiendo la constante de esta reflexión, muy digno, como el que hubo entre ambas aficiones al término del partido: la del Jaen desde el césped; la del Palencia, desde la grada, con un cruce de sentimientos contradictorios. Sólo queda seguir trabajando, menuda lección para los tiempos que corren: el trabajo bien hecho dignifica y te hace grande.


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