Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

06 abril 2012

La Semana Santa social

Ayer jueves, por la tarde, mi compañero Faustino Catalina, otro de los que lleva Palencia en alguna parte de su ADN, se despedía de los de deportes con un «Me voy a hacer un Tiempo de Ruego», dejándonos prácticamente solos al frente de toda la redacción de la Cadena Cope. Ya es raro que los de deportes echemos horas un Jueves Santo pasadas las siete de la tarde, pero el fútbol, como tantas otras veces, mandaba. Al "Tiempo de Ruego" le come una esquina el habitual "Tiempo de Juego".
Y ya no es el fútbol. En la Semana Santa mandan los carteles promocionales, con más valor, si cabe, cuando en él se puede rotular "Interés Turístico Nacional". También tiene su parcela la hostelería, la fiesta por la noche, las salas de cine... El ocio y el descanso tiene, según sitios, su protagonismo.Haciendo un repaso por las noticias de un Viernes Santo como hoy, se recogen imágenes de procesiones, pasos, cantores de saetas, tamborradas, torrijas y demás repostería. También veo lágrimas de emoción en los fanáticos de ciertas imágenes santas como quien llora cuando ve a Justin Bieber en un concierto. Y veo quien llora también cuando la lluvia impide que salga una procesión... Como quien llora porque Justin Bieber cancela un concierto. La sensación es la misma: tanta espera para nada.
Me vienen al recuerdo las preguntas que el gran Javier Colmenero nos hacía, de jóvenes, en aquellas catequesis de confirmación cuando llegaba la Semana Santa: "¿Qué váis a hacer esta Semana Santa?" o "¿Qué habéis hecho?" o "¿Qué os transmite la imagen de Cristo en la Cruz?" o "¿Qué sentido tiene todo esto en un cristiano?"
Ocurre un poco como la Navidad: lo social se impone a lo religioso. Los actos están ahí y cada uno lo lleva a su terreno a su manera. Supongo que habrá quien viva el año como su vida, religiosamente hablando, y habrá quien se enfunda bajo unas telas de cofrade mientras es capaz de restregarse el trasero con las páginas del Nuevo Testamento el resto del año.
No por este sentido social digo que haya que echar por tierra todo lo que se hace estos días. Sólo digo que el origen de lo que hoy vivimos, lo sintamos como lo sintamos, parece haber quedado desvirtuado. Este próximo lunes volverá a ser un día normal, incluso para los que regresen el domingo a última hora, chupando caravana, por haber aprovechado a viajar y desconectar de todo lo terrenal... y lo sagrado.

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