Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

04 mayo 2012

Universitas Palentina

La ONCE ha querido acordarse de nosotros este jueves. La Organización que ayuda a que algunos vean mejor las cosas, nos ha hecho ver a todos algo que, a menudo, no es que lo olvidemos, porque nos queda muy atrás en el tiempo, pero parece que nunca ocurrió.
La Primera Universidad de la historia de España se abrió en Palencia. 1212 es el año que nos permite celebrar el 800 aniversario de un hecho tan trascendente en su momento como vano ahora. Tal es así que, quienes no precisan demasiado en los detalles de la historia, pueden quedarse tan anchos diciendo que la primera fue Salamanca, precisamente donde tuvo que ir la de Palencia apenas años después.
He recorrido algunas ciudades universitarias y siento una gran envidia por ellas. Me pregunto por qué, ocho siglos después, tenemos que seguirnos conformando con formar parte de una Universidad de Valladolid que deja un campus en nuestras afueras y que, de murallas para adentro, la única oferta se basa en ciclos que vienen a estudiar a quienes no les queda más remedio.
Los Erasmus, salvo contadas excepciones, brillan por su ausencia. Palencia no es un referente educativo, ni tan siquiera de la juventud. Ni lo será, como no cambien las cosas. Como en casi todas partes, cada vez hay menos niños, y los jóvenes llenan autocares y trenes que, cada domingo, parten hacia otras localidades de estudio, agrandando el gran miedo de que acabaremos siendo una simple ciudad dormitorio.
Ahora corren malos tiempos para la enseñanza pública, y quizás "la uni ya no se lleva" tanto como antes, al menos la española, de la que salen becarios perfectamente formados, que saben de todo pero no saben de nada. Eternos "Portillos" que, a lo mejor, un día meten un gol en Champions, pero acaban antes en cualquier otro sitio trabajando. La ilusión con la que se llega a las puertas de cualquier facultad sigue, afortunadamente, sin cambiar. 
Quizás, con este panorama, en un futuro no muy lejano, tengamos las herramientas para atraer a gente fresca, con ganas de aprender y de formarse, de crecer, de establecer un vínculo con nuestra tierra. Volver recordando que les fue bien, y nosotros sacando pecho de la vida que viene de fuera. Si la historia está para conocer nuestro pasado y aprender de nuestros errores, ¿por qué no alimentar la ilusión del futuro con la fe de un pueblo? A fin de cuentas, como dice el lema de la propia ONCE, la ilusión se cumple todos los días.

1 comentarios:

A las 5/5/12 01:38 , Anonymous Jesús ha dicho...

Lo he leído en la prensa, y he comprado, para el recuerdo, un décimo acabado en tres. Y ha tocado lo jugado (como siempre, porque no soy jugador).
Ya era hora que tuviera un poco de trascendencia este evento, que me da que está pasando sin pena ni gloria.

 

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