Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

09 agosto 2013

Sobre la Plaza de Abastos

Leo en estos días que la prensa está a vueltas con la remodelación de la Plaza de Abastos, uno de los edificios más emblemáticos del corazón de la ciudad y que, sin embargo, menos interés despierta entre los curiosos. Quizás porque los propios palentinos lo tomamos como lo que es: un mercado más. Es el "mercafruta" de barrio hecho centro, pero a lo antiguo. Dice la leyenda que quien se planta con los ojos cerrados delante de una puerta puede escuchar aún los precios en pesetas.
Que el mercado tradicional pierde adeptos no hay más que verlo. La gente joven va a Mercadona y pide al carnicero que quiere tantos filetes (ya vienen cortados) a precio de ganga, que saben bien y arreando. O se coge unas bandejitas de Carrefour, que son la mar de cómodas. No hay como ir a una galería de alimentación para darse cuenta de que uno, lindando los 30 años, con su sola presencia baja notablemente la media de edad de la gente que acude a hacer la compra.
Pero las plazas se reinventan. O están en proceso de cambio. El Mercado de San Miguel, en Madrid, o La Boquería, en Barcelona, marcan el camino. Las Plazas dejan de ser centros exclusivamente para comprar carne, fruta o pescado y se convierten en un centro neurálgico donde turistas, amigos y curiosos se juntan para tomar algo, mientras se dejan envolver por ese ambiente a tradición que atufa a la plaza y le dan la vida que el desuso le quita.
Sólo los puestecillos que dan al exterior parecen animar a la congregación de la gente. Se echa de menos algún vocero.
Reconozco que hace tiempo que no entro, porque los accesos tampoco invitan a darse una vuelta teniendo Abilio Calderón y la Plaza Mayor cerca, pero es verdad que es la parte de un todo a la que le falta una vuelta de tuerca, que está ahí, como en medio, quitando el paso hacia el Ayuntamiento, la Diputación, Hacienda o San Francisco. En medio, sin poder ser atravesado salvo que uno vaya a comprar. Una mole antigua sin luz ni brillo que no atrae ni a las palomas y lo más parecido a una capa de pintura son las pinceladas de cola en la pared donde se pegan y acumulan las esquelas del día a día.
Al público joven se le puede atraer no ofreciendo filetes de centro de ternera a 10 euros el kilo, sino con un sitio agradable para tapear, degustar, ver el mercado moderno y tradicional juntos y ofrecer cosas nuevas... ¡Será por productos palentinos! Estaría bien llevar parte de ese espíritu casetero de San Antolín y que a tanta gente empuja a las calles, pero en un espacio único con su ración de historia y su dinámica de compra-venta de siempre. Y es perfectamente compatible con todo lo demás, sin hacerle mal a nadie.

2 comentarios:

A las 11/8/13 21:13 , Anonymous Anónimo ha dicho...

Hay que fomentar el mercado entre los más jóvenes! La idea del tapeo en San Antolín puede gustarles.

 
A las 13/9/13 18:34 , Anonymous Anónimo ha dicho...

La Plaza de Abastos debería reinventarse, hace poco entré con unas amigas extranjeras que se pensaban que era como en las grandes ciudades que tu has nombrado y se quedaron perpejlas. Unas tapas para los jóvenes, unos puestos más llamativos para los turistas que nos visitan y tan contentos, que el eficio lo tenemos.
Te dejo el enlace de el blog que realizo sobre que ver en Palencia por si quieres echar un vistazo
www.turismodepalencia.wordpress.com
La Basilica

 

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