Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

30 mayo 2006

Plazas escolares

Es una suerte pensar que en Palencia casi todos los solicitantes de una plaza escolar la han conseguido en el centro elegido. Yo tengo un chaval que, por cercanía, quiero matricularle en el Ciudad de Buenos Aires: concedido. Yo vivo en, pongamos que en Dueñas, y quiero, por el motivo que sea, llevar al chaval a estudiar Secundaria al Trinidad Arroyo... concedido. Aquí no tenemos el problema que existe en Madrid, por ejemplo. No todo lo grande tiene que cosas buenas. En Madrid muchas madres todos los años esperan la lotería de las plazas escolares. Además, se establece un baremo por puntos: cuantos más puntos tengas, más posibilidades tiene una madre de que le toque. Eso sí, sin olvidarse de nuestros amigos los inmigrantes, que llegan y tienen relativa preferencia sobre cierto número de plazas reservadas para ellos, como si de una zona VIP se tratara. ¡Y venga las protestas! Es normal. Si en Palencia no te la dan en el colegio más cercano a casa, seguramente sí en el siguiente, que está a quince minutos más allá andando. Bueno, hasta que el chico crezca un poco y se pueda venir sólo a casa. En Madrid un cambio de colegio supone toda una odisea. Mucha gente acaba optando por un concertado o privado.
Y tampoco todo lo pequeño es bueno. Hay pocos niños. Muy pocos. Me da mucha, muchísima pena cada vez que paso a la hora del recreo al lado del que fue mi colegio. No veo ni la quinta parte de niños que había cuando yo era un párvulo. Y si no hay niños, ¿para qué profesores? Para una de las pocas Carreras que tenemos en Palencia, la de Magisterio, apenas cuenta con un puñado de estudiantes nuevos cada año... y no todos acaban colocándose detrás de la mesa de un aula de niños, desarrollando su vocación. Es una lástima porque, al fin y al cabo, es una fotografía del paso del tiempo sobre nuestra capital. En muy poco tiempo Palencia ha evolucionado y ha envejecido muchísimo. No faltan plazas escolares para aprender, pero siguen faltando oportunidades para, luego, una vez aprendidas las cosas, poder trabajar.

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