Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

02 septiembre 2006

A San Antolín venimos, por ser nuestro patrón

Le tenemos nuestra devoción y no es para menos. La leyenda ahí quedó y quedará para los restos de la historia de Palencia. Memorable la aparición al Rey Sancho, quizás la más famosa de cuantas se conocen. Es de suponer que el calor haya hecho, una vez más, salir a miles de palentinos a las calles que llevan hasta la Bella Desconocida. Es el único día que los más devotos pueden bajar las escaleras de la cripta, hacer su petición al santo, echar una moneda y beber el agua de sus pocillos. Sobre todo, para curarnos en salud, que siempre viene bien. Para eso demasiada suerte tenemos los que podemos pasarnos, aunque sea de vez en cuando por allí.
Hace algunos años que se reparte una postal con la imagen del santo, la que preside el centro del retablo en la Capilla Mayor, en cuyo anverso podía leerse esta oración, la única que he encontrado en la que se haga vocación hacia el Santo: «Señor, te pedimos que San Antolín, [...], sea para nosotros protector generoso en nuestra debilidad.» Unos pedirán dinero, otros pedirán salud, otros aprobar exámenes... Si no, nada cuesta, y ya que estamos, podemos pasarnos por la tumba de doña Inés de Osorio y darle un tironcillo a la coleta de su criada... por pedir que no quede, no se pierde nada.
Creyentes o no, San Antolín siempre está ahí y es el que nos permite que, en días como hoy, haya familias que se junten, o no se trabaje y la gente pueda salir en grupo a celebrar las fiestas, a pasarlo bien, todos a una y a disfrutar. Debe ser siempre una fecha referencia: el 2 de septiembre. La ocasión lo merece.

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