Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

25 diciembre 2007

Es normal que la gente se cabree

Por fin he tenido un domingo en Palencia para vivirlo como antaño. Un domingo de fútbol. Me daba igual que después hubiera un Barça – Madrid. Si me quedo en mi casa y sé que en ese momento el Palencia está jugando, la sensación que tenía hace años cuando un examen o un catarro me impedía ir al fútbol, revive en mí. Entiendo que el Palencia – Logroñés no es el mejor partido… pero hay algo en mí que dice: «Este domingo, como voy, les vamos a meter cinco». Además, me llevo buena compañía para disfrutar del fútbol en directo el domingo a las cinco, el horario de toda la vida.
Llegando al estadio a uno le recorre el gusanillo por dentro: aficionados con bufandas, la megafonía que se oye a medida que uno se acerca, los carteles con los precios de las entradas, las peñas merodeando… Ese gusanillo cobra más vida cuando uno sube una rampa para acceder a las gradas del nuevo estadio: «parece mentira que el club de mis amores actúe en este teatro.» Luego los marcadores, la megafonía, la grada cada vez con más gente, la salida del túnel de vestuarios se prepara, sale el Palencia… «¡Ahora sí que les metemos cinco!»
No pasaron quince minutos y mi desesperación ya se había apoderado de mi cuerpo. Para la primera pitada pasaron algunos más. No me creo lo que estoy viendo… En los resúmenes de Canal 4 que cuelgan en la web no cabe tanto desastre. Patapúm parriba, corre, corre, corre… y a lo mejor alguna entra… ¿De verdad está jugando el Palencia así? ¿Así cree un entrenador que va a ganar partidos? 1-0, 0-1 el día que te la clavan… o empate a cero, como el domingo, ante el penúltimo de la tabla?
Descanso… y pitada… y con razón. Oigo el resto de marcadores: «Valladolid B 2 – Barakaldo 0.» ¡Anda, si son los que nos ganaron en Lasesarre, frente a unos a los que les pulimos hace nada! Pues sí que va a estar igualado el grupo, sí. Entonces, ¿¿¿por qué nos cuesta tanto marcar la diferencia??? Los focos se encienden y le dan otro aire a esto, el teatro ensalza su belleza. La obra, esperemos que nos sorprenda.
Segunda parte, más de lo mismo, pero ya parece que tocamos. Se acabaron los balones largos con destino ninguna parte… Pero no tocamos bien. Desesperación. ¿Qué hacemos: patapúm parriba o tocamos para nada? Me dice un joven que tengo al lado: están perdidos. Digo: «creo que ellos saben bien lo que hacen. Hacen lo que les dicen.» Dudo que esta gente, jugando en grupo, sea incapaz de aspirar a más.
Acaba el partido y pitos. Normal, es que jugando así, la gente se cabrea. Luego entro en el foro y hay uno que se queja de que si en casa el Palencia parece que juega fuera porque se le pita. Está claro que la madre que quiere a su hijo, si de verdad le quiere, le va a castigar cuando se comporta mal. ¿O acaso es que tenemos que aplaudir cuando el equipo no juega ni a las tabas? Si el deber era sacar los tres puntos, había otras formas sobre el césped de haberlo demostrado. Es normal estar cabreados, comprensible. Queremos lo mejor para el Palencia porque queremos al Palencia.
Pese al horrible partido, siempre que pueda volveré a La Balastera porque siempre iré con la esperanza de mi equipo va a ser capaz de darme la satisfacción de darme una jornada gloriosa de domingo por la tarde. Me gusta el fútbol y adoro al Palencia.
El artículo lo recogen, como de costumbre, los amigos de Cfpalenciaco. ¡Gracias!

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