Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

10 octubre 2008

Puro otoño de invierno

A Palencia también ha llegado el otoño. O, según días, el invierno. Uno ya no sabe en qué estación estamos cuando hemos visto hacer frío en primavera, o mucho calor en otoño, o escasas precipitaciones en invierno y abundantes tormentas entrado el verano. La realidad es que hace nada aún podíamos dejarnos la chaqueta en casa y ahora no podemos salir sin una gabardina, un paraguas bajo el brazo y el Frenadol en el bolsillo del vaquero.
El otoño, a su libre albedrío, hace de las suyas por nuestras calles. Manda a los niños al colegio con un tiempo de perros, obliga a los universitarios a hacer lo mismo, las bibliotecas comienzan a llenarse, y los flexos quieren ser protagonistas en las habitaciones a partir de la media tarde, si es que no nos toca echar antes abajo las persianas.
Las calles se poblan de jubilados durante las mañanas y de chiguitos con mochilas al hombro porlas tardes. Y con la noche encima, cada vez de forma más temprana (¡y qué decir cuando nos cambien la hora!), los bares hacen de punto de encuentro donde acabar el día en un sitio más o menos calentito en buena compañía.
Los soportales de la Calle Mayor duplican su trabajo en los días de lluvia y la ciudad se perfuma con aroma a castaña asada.
Las calles se llenan de charcos, las paredes de los colegios se adornan con murales de hojas de árbol secas pegadas con Imedio, los coches abusan de la doble fila frente a las academias, y la luz artificial nos alumbra cada vez más pronto.
En nada estaremos viendo escaparates llenos de adornos navideños. Y es que, aunque no nos haga mucha gracia, Crisis también tiene derecho a celebrar la Navidad. Ella está más alegre que nunca, y quiere celebrarlo junto a las familias donde ha encontrado techo.

Televisión, n
oches de series, sopas calientes, mantas, la bata de felpa, el olor a cocido al volver al mediodía, ventanas cerradas, el partido del Palencia con abrigo y guantes, y aquí, otro otoño o quizás invierno, estamos los de siempre: unos in corpore presente y otros desde la añoranza, esperando, y no tanto por el frío, que el tiempo mejore. No que el tiempo se ponga mejor, que mejore las cosas de quienes, con sol, vemos brumas.

1 comentarios:

A las 10/10/08 16:26 , Blogger María ha dicho...

Que nostalgia ha entrado de repente amigo. Se te ha olvidado hacer referencia a las reuniones de grupo para finiquitar trabajos o esas tardes de invierno sin mucho que hace chateando toda la tarde por el msn.
Como nos gusta un cafe caliente a las 5 de la tarde y tener 3 horas por delante hasta la hora de la cena para leer, hablar por telefono y ver los programas de la tarde.
En fin, el invierno ya está aquí y viene para quedarse.
Un beso!!

 

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