Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

09 noviembre 2008

Ruaro, ruaro, ruaro

Algo extraño está pasando en todo. ¿Qué es todo? Pues eso: todo. En todos los campos de la vida se puede percibir que todo está bastante revuelto. Uno siente a veces que somos parte de un minimundo en manos del Profesor Bacterio, experimentando en esta ocasión el "elixir de la buena vida", porque últimamente todo son problemas.
Palencia siempre ha parecido una ciudad tranquila, pequeña, donde los problemas de la capital de España nos pueden ser, en ocasiones, algo ajenos. Nuestros problemas son, precisamente eso: nuestros. Salvo cuestiones puntuales como pueden ser la crisis, la subida de los precios, los pagos a Hacienda... en fin, lo que es para todos igual, lo que siempre nos ha "tocado" a los palentinos son cuestiones como que suban los parquímetros, el autobús, las molestas obras en tal calle... lo nuestro.
El caso es que últimamente leo con gran sorpresa, de forma especial en nuestra Blogsfera, lo revuelto que anda el panorama político provincial: el punto y ¿final? de dos pesos pesados como son Enrique Martín y Heliodoro Gallego, que se van diciendo la última palabra. Se van sembrando la última semilla y dicen adiós sin perder la vista, con el rabillo del ojo, cómo va creciendo esa planta. Si crece mal, ya será trabajo de otros podarla.
Ahora va a ser que tanto en el PP como en el PSOE, por mucha militancia que exista, la partida va a ser "cosa de cuatro", como dijo Martín, o de uno sólo, como deja ver Gallego.
El caso es que hasta los bloggeros más cercanos a las dos sintonías parecen mostrarse sorprendidos con lo que está pasando, esperando a que los acontecimientos sigan su curso. A río revuelto, ganancia de pescadores, dicen. Ahora los únicos que hacen su agosto son, evidentemente, los informadores. Quizás ahora también es cuando más de uno pueda echar la caña y reclamar su parte dentro de su propio partido.
Se van, y no sólo dejan incrédulos a su paso, más que nada por las formas. "No esperábamos esto de ti, oh, líder. Has traicionado a los tuyos", piensa más de uno y más de cien. Se largan dando al botón que pone "on" y poniendo en marcha el ventilador de máxima potencia que deja todos los papeles revueltos. ¡Cuántos disgustos juntos! En fin, menos mal que, aunque sea para eso, por una vez PP y PSOE tienen en lismo sentimiento de que, lo que está pasando (y no me dirán que no), como di
jo el otro, es ruaro, ruaro, ruaro.

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