Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

18 noviembre 2008

Salir de fiesta ¿con seguridad?

El caso del joven Álvaro Ussía, asesinado este pasado fin de semana por unos matones que se encargaban de controlar el acceso a una afamada discoteca madrileña, nos ha hecho recordar a algunos palentinos el caso que tuvo lugar el fin de semana pasado en el local de la calle Casado del Alisal, en el que hubo cinco detenidos tras una pelea con bates y varas de hierro de por medio.
Pocas noticias de las que recogen las ediciones digitales de los periódicos locales llegan a albergar tantos comentarios (más de 40). Comentarios que arrojan más luz de lo que la noticia en sí expone. Comentarios que no son muy diferentes de los que a uno le llegan cuando comenta la noticia con otros palentinos, y no hace falta preguntar demasiado para enterarse de quiénes estaban implicados y qué pudo pasar porque en Palencia nos conocemos todos.
¿Y ahora qué? Hay quien cree que esto no ha hecho más que empezar y que habrá una segunda parte.
También es cierto que, si cuestionamos a los porteros de la discoteca, al margen de cómo tuvieron que actuar en la mañana del domingo cuando los otros aparecieron con los bates, su actitud muchas veces no es la mejor y ya he oído quejarse a más de uno sobre la chulería y prepotencia con la que el personal de la discoteca trata a gente de la que va algún sábado que otro. También me cuentan que en cuanto tienen líos en la discoteca que tienen abierta en Valladolid, les mandan a Palencia y viceversa.

¿Sentimos que Palencia es más insegura las noches de copas? Probablemente no. Esto no es de ahora, y los "malos vicios" están adquiridos desde antaño. Todos, de sobra, conocemos los sitios donde se mueve droga, donde dan garrafón, donde la gente entra y sale más allá del horario establecido por la ley, simplemente llamando a la puerta. Conocemos perfectamente qué tipo de gente frecuenta cada garito y hasta quiénes lo llevan. Hemos visto auténticas gilipolleces de quienes van al volante por las calles de "La Zona" y que bien podrían merecerse una buena lección. Y no hace falta ser un hacha para darse cuenta de la cantidad desorbitada de irregularidades que se producen.
Un día habrá un disgusto, y grande. Y, hasta entonces, las autoridades harán que no ven o harán que no oyen. La única ventaja de esta ciudad es la ya comentada: nos conocemos todos, y si alguno la lía de verdad, sabremos quién ha sido. Esperemos que, después, no haya que estar lamentando excesos de confianza.

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