Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

04 mayo 2009

Esto es Historia


El ascenso del Faymasa a LEB Oro, la segunda máxima categoría del baloncesto español, quedará para los siglos de los siglos como un capítulo grande en la historia deportiva de Palencia.
Un equipo, el Maristas, que con una inyección de dinero pudo inscribirse en la Liga EBA (la actual Tercera División en términos futbolísticos) y pudo comenzar a llevar gente al entonces Pabellón Municipal de los Deportes. Que poco a poco fue captando sus fieles, iba ambiciosos fichajes, incluso, de fuera de España, para jugar en Palencia. Que consiguió que "Basket Morao" fuera lo que hoy es el "Frente Morao" y "Muy Moraos", entre otros que vinieron después, para el CF Palencia.
Aún en aquellos comienzos, no tan lejanos, se recuerda alguna de esas crónicas en Canal 4 en las que Moreno decía, con imágenes de la grada: "No, no es el Raimundo Saporta, es el Pabellón Municipal de los deportes de Palencia". Y como muchos, estábamos de acuerdo en que en Palencia, al público se le da y responde. El baloncesto tiene gancho, mucho, en nuestra provincia. Aquel mítico torneo de San Antolín que traía a los grandes equipos europeos del momento era un síntoma de que el tirón existía. Quizás no sea un público tan numeroso como el del fútbol, pero lo es. El Pabellón se quedará pequeño al año que viene, seguro, en más de una ocasión como las cosas vayan bien. Y aunque no lo fuera, quizás sea el momento de invertir en un nuevo Pabellón, que tantas y tantas quejas arrastra por los equipos de fútbol sala, balonmano, volley, baloncesto, gimnasia, etc, etc... que si goteras, que si instalaciones en mal estado... Un equipo en LEB Oro, aunque sea la excusa, bien se merece algo más grande.
Mientras uno escribe estas líneas recuerda esa situación en la que, mientras el Faymasa se la jugaba, uno estaba a mil cosas preparando casi 80 minutos de radio con la previa de un clásico que se las prometía, y que sólo sale de su letargo cuando le llega un sms: "¡Qué partidazo!". Y entonces sólo una sensación tan extraña como bonita recorre mi cabeza, intentando imaginar qué se palpa en el ambiente.
Seguramente mucha gente esté preparada para salir a la Plaza Mayor esta tarde a darlo todo después de un fin de semana intenso. Palencia se lo merece, y nuestro baloncesto también.
Valga también un grito de ánimo al CB Palencia Quesos Puebla, que está terminando su particular añito en el infierno en la 1ª Autonómica. Seguro que el año próximo en Nacional vuelve a dar guerra, a ver si el tirón de sus "vecinos" contagia un poco más del espíritu del basket a nuestra ciudad.

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