Palencia Entre Líneas

Cuatro apuntes sobre un sentimiento y una forma de vida: la nuestra. Palencia existe, se ve, se toca y se disfruta. Es un modo de vida.

23 agosto 2011

La Historia de siempre, en nuestra Carcavilla

Siempre que se remueve la tierra buscando los restos de quienes murieron en la Guerra Civil, se retuercen los sentimientos de varios vivos, vaya o no con ellos.
Entre paletada y paletada, se abre hueco en busca de víctimas de un enfrentamiento que no ha acabado de terminar. Muertos a manos de a saber quién, con grandes blancos en sus propias historias particulares que nunca jamás pudieron contar a nadie porque no pudieron escapar de un arma.Conciencias vivas que no acaban de descansar mientras los restos de los suyos no reposen en paz del todo y conciencias vivas que se estremecen de rencor cuando se destina parte del dinero público para desenterrar a quienes consideran enemigos de la España que él cree que no iba con la suya. Eternos debates sobre tratos a favor o tratos en contra.
Entre los curiosos, mucha gente mayor que recuerda en silencio capítulos sueltos de su infancia o juventud. Otros que, casi a la par que los excavadores, buscan o creen haber avistado huesos humanos asomando entre la arena que tapa las viejas fosas.
La Carcavilla fue cementerio mucho antes que parque. El suelo donde ahora hay un balancín, un sube y baja, y una tirolina, debieron de enterrar los cuerpos de 250 muertos republicanos... Los rojos de la película, ya se sabe, por culpa de una Guerra estúpida (epíteto).Tan sólo queda un simple columpio, ajeno a la batalla. En el momento de las fotografías, un niño de unos cuatro años se columpia, como el artilugio en cuestión, también ajeno a todo. Probablemente alguien, algún día, le cuente que hubo una Guerra Civil en España donde había leales y rebeldes, republicanos y franquistas, o rojos y azules... o buenos y malos. Aunque, quizás acabe, con el tiempo, convertido en Nini y muera de viejo sin saber nada de lo que le han contado porque se lo han explicado en la escuela.
Se trata de una excavación con matices, como todas aquellas que parten de Asociaciones que trabajan para la Recuperación de la Memoria Histórica. Cada excavación y cada argumento se viste de partido político según quien lo cuente y seguimos trayendo al presente, demasiado presente, el pasado de hace tres cuartos de siglo.
Basten las excavaciones para recordar que ese parque fue antes Camposanto. Para recordar la historia de lo que Palencia fue. Simplemente Historia... Saber... Cultura... Crecimiento... Enriquecimiento. Una Historia que, bien entendida, nunca debería ser olvidada.

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