Chiguitos

El chiguito es ese renacuajo que se dedica a ser niño. Pequeño, inquieto, juguetón, ávido, enfadado a veces, y otras tantas que hace enfadar, generalmente, a los mayores. El chiguito es el chaval de la calle, el niño al que alguien ha visto antes: “allí le ví con un chiguito”, el rapaz que te ha dado un empujón con su bicicleta pero que, de la velocidad que lleva, no se para a pedir disculpas: ¡chiguito! Es lo que se grita en ese caso.
El chiguito da forma y es el núcleo del sujeto de la típica sentencia palentina: el chiguito (corito) se escolingaba por el arambol.
El chiguito ha nacido en Palencia, generalmente en alguno de sus pueblos. Ahora ya hay menos, pero muchos que viven en la capital un día lo fueron, y otros que se mantienen en sus vetustas casas rurales los anhelan y cuentan los que quedan, por desgracia, con los dedos de las manos. A veces ha nacido un poco más allá de nuestras fronteras y sabe que nos referimos a él cuando usamos la palabra.
Muchos preguntan que si es “chiquito”. No, chiquito, el de la Calzá. Aquí no se utiliza chiquito, con cu, en otras partes de España, tal vez, y en Sudamérica seguro. Viene a ser lo mismo: pequeño, chico, menudo, bajito. Pero con la ge-u de por medio. Es nuestro carácter, la evolución de nuestros pueblos y nuestras costumbres.
Lógicamente, es un vocablo del que no da cuenta la RAE, pero sí el diccionario palentino que se ha trabajado don Roberto Gordaliza. Etimológicamente, viene del latín ciccum (de poquísimo valor), palabra que evoluciona a chico, cuyo diminutivo es chiquito. Lo demás es evolución del habla de la zona. Curiosamente, y es lo que muchos palentinos desconocen, el diccionario del Profesor Gordaliza añade un segundo significado: “Cierto tipo de adobe, más pequeño que el común, utilizado en Tierra de Campos. Se colocaba en espiga entre los postes”.
Donde digo chiguito, digo también chiguita. Las chiguitas son exactamente iguales, tal para cual, pero es lo que hace que nuestros niños, los que lo son, los que lo fuimos y los que quisieran serlo siempre, tengamos un bonito toque de distinción del resto de los niños.
El chiguito da forma y es el núcleo del sujeto de la típica sentencia palentina: el chiguito (corito) se escolingaba por el arambol.
El chiguito ha nacido en Palencia, generalmente en alguno de sus pueblos. Ahora ya hay menos, pero muchos que viven en la capital un día lo fueron, y otros que se mantienen en sus vetustas casas rurales los anhelan y cuentan los que quedan, por desgracia, con los dedos de las manos. A veces ha nacido un poco más allá de nuestras fronteras y sabe que nos referimos a él cuando usamos la palabra.
Muchos preguntan que si es “chiquito”. No, chiquito, el de la Calzá. Aquí no se utiliza chiquito, con cu, en otras partes de España, tal vez, y en Sudamérica seguro. Viene a ser lo mismo: pequeño, chico, menudo, bajito. Pero con la ge-u de por medio. Es nuestro carácter, la evolución de nuestros pueblos y nuestras costumbres.
Lógicamente, es un vocablo del que no da cuenta la RAE, pero sí el diccionario palentino que se ha trabajado don Roberto Gordaliza. Etimológicamente, viene del latín ciccum (de poquísimo valor), palabra que evoluciona a chico, cuyo diminutivo es chiquito. Lo demás es evolución del habla de la zona. Curiosamente, y es lo que muchos palentinos desconocen, el diccionario del Profesor Gordaliza añade un segundo significado: “Cierto tipo de adobe, más pequeño que el común, utilizado en Tierra de Campos. Se colocaba en espiga entre los postes”.
Donde digo chiguito, digo también chiguita. Las chiguitas son exactamente iguales, tal para cual, pero es lo que hace que nuestros niños, los que lo son, los que lo fuimos y los que quisieran serlo siempre, tengamos un bonito toque de distinción del resto de los niños.