Camino de Santander

Es verdad que todo apunta a que no estará completa hasta bien entrado 2009, no hay más que ver cómo van las obras. Uno coge el coche y, al menos desde Palencia, las obras parece que nunca avanzan, que se hizo un tramo y ya. El resto del camino hacia tierras cántabras sigue siendo un sorteo de pueblos y poblados con la señal ésa de "prohibido ir a más de 40".
En Santander la cosa va mucho más avanzada, y el sorteo de puertos, montañas agujereadas, túneles, asfalto y señales marcha por buen camino, nunca mejor dicho, así pues, sólo nos queda lo más fácil: el tramo llano, liso y recto que nos une con el mar. Lo más fácil, pero lo que más se resiste.
Al margen de lo que es pico, pala y tierra, la verdad es que no decae la ilusión que tenemos los palentinos que cada vez nos queda menos para tener más cerquita o, mejor dicho, a menos tiempo, ese chapuzón veraniego con las chanclas llenas de arena, el agua fresquita del mar rebañándonos los riñones con las olas.
Si de por sí, muchos se dan un buen garbeo por tierras cántabras durante el verano de vez en cuando, ahora el incremento de gente va a ser notable. A hora y media tendremos el mar. Nuestro Benidorm particular. Nuestro planecillo barato para cuando la crisis nos ahogue mes a mes. En fin, recemos por tenerlo antes del verano.