Cuando el Campamento llega al corazón
Lo mejor podría ser el precio: unos 150 €, pero no lo es. Podría serlo por las dinámicas de trabajo (ver-juzgar-actuar sobre cualquier aspecto de nuestra sociedad, desde el punto de vista de los valores de unos chavales cristianos), pero tampoco. Lo mejor podría ser la experiencia de dormir en tiendas de campaña desconectados de todo, pero eso tampoco lo es. O, quizás, la mano con la que Mari (¡gran cocinera!) maneja los menús sin cobrar, simplemente por el placer de estar allí (y ya van dos décadas consecutivas), pero tampoco. Lo mejor, ante todo, es la calidad humana de quienes conforman el Campamento. Niños y monitores.
Laura, Pedro, Prada, Dani, Barce, Tote, Josupi, la "Chati", et
Los juegos, las canciones, las veladas, el buen rollo, el día a día... no pierden frescura con el paso de los años. ¿Por qué será que muchos repiten?
Muchos pueden quedar "asustados" por aquello de que el Junior (de Acción Católica) tenga que ver con el "rollo de los curas y la religión". Sin embargo, muchos pueden llegar a entender que alguien que siente vocación religiosa de verdad (y llegue a cura) sabe relacionarse con la gente joven, escuchan rock o música ochentera, se apuntan a las fiestas de los pueblos de agosto y visten con camiseta de tirantes y pantalón corto.
Ayer domingo nos encontramos algunos de los que echamos años allí: Marta o Carolina, por ejemplo, y siempre nos recordamos de otros tantos que, por motivos de la vida, ya no pueden seguir: grandes clásicos como Garrán (y su coche en el que escuchar los finales de etapa del Tour), Gimón, Tasio, Gus, Elena, Paloma, Patricia, Adolfo (¡bendita la hora en que se te ocurrió el invento para que el agua de las duchas saliese caliente!)... Y otros muchos que se me quedan, sin querer, por el camino.
Es difícil no hacer amigos de los que duran con el paso de los años.
En cuanto pase agosto, otra temporada más comenzará para el Junior: es de esas cosas que no cuestan un duro y siempre merecen la pena.
Nota: El Movimiento Junior en Palencia tiene su sede en la Casa de la Iglesia, en la C/ San Marcos - Pasaje Seminario.
